Estamos realizando ajustes en nuestros servidores para ofrecerte una mejor experiencia.
 
calderon

El coraje de Don Nacho

Sábado 6 de Abril del 2013

Trelles da indicaciones y a su izquierda, Morales, escucha atento. (Foto: Carlos Calderón)
Trelles da indicaciones y a su izquierda, Morales, escucha atento. (Foto: Carlos Calderón)

Conocido en sus mejores momentos de futbolista como “Su Eminencia Roja”, apodo que recibió de Don Fernando Marcos, Albino Morales Pérez era un jugador de mucha clase; rápido, de gran toque, podía quitarse a dos o tres hombres de encima para mandar un pase preciso.

Todo mundo sabe que Albino Morales comenzó su carrera en Toluca, equipo con el cual ganó tres títulos de liga, 1966-1967, 1967-1968 (en estos dos dirigido por Nacho Trelles) y 1974-1975.

Lo que pocos saben, es que Albino estuvo a punto de debutar con América. Resulta que Carlos Silva, quien había sido directivo del Zacatepec y que era gran amigo de Trelles, le recomendó a Don Nacho, entrenador por aquellos años del América, que viera a Albino, ya que el muchachito tenía una clase extraordinaria y no estaba firmado con ningún equipo.

Trelles, que tenía mucha confianza en su amigo, se interesó en Morales y accedió a que se probara en un entrenamiento del América. Durante el mismo, Albino demostró su clase, pero algo no le gustó al viejo zorro… que el muchachito no obedecía las órdenes. Y es que durante la práctica cada vez que le gritaba que hiciera algo, Albino hacía lo que quería, y es que Trelles, acostumbrado más a defender en sus equipos, quería que el recién llegado no pasara de la media cancha, mientras que Morales se iba al ataque que daba gusto. Ignacio Trelles lo sacó y lo mandó a que terminara la práctica con la reserva, comandada por “La Bruja” Gutiérrez.

Al final de la práctica, Trelles le dijo a su asistente Pepe Moncebaez que le diera las gracias, que no es lo que él buscaba. El “Monce”, trató de persuadirlo, ya que la clase del chamaco era notoria, lo mismo hizo “La Bruja”, pero Trelles dio por terminada la discusión y se fue a bañar.

Albino Morales, que sabía que había dado un gran partido, se marchó triste ante la negativa de Trelles de volver a observarlo. Días después, Silva llevó a Albino a Toluca. Allá se encontraba Antonio Munguía, aquel jugador del Necaxa y seleccionado nacional al que el Toluca pretendía, pero él –aunque escuchó la oferta de Don Nemesio- decidió continuar en el Necaxa, pero como ya había visto jugar a Albino, le comentó a José María Martín, DT de los choriceros, que ése era su hombre.

Martín probó a Albino y le encantó su clase, lo mismo que al ex internacional Jorge Romo, que ese año había asumido la gerencia del Toluca, y de inmediato lo firmaron.

Era tal la calidad de Morales, que en su primer temporada aunque jugó poco, se convirtió en el mejor pasador del conjunto y  en el segundo mejor goleador del mismo, anotando 6 goles, solo por debajo de Sigifredo Mercado, quien metió 7.

Uno de los pocos encuentros que jugó Albino en esa temporada, fue precisamente el de la segunda vuelta en contra del América el 11 de noviembre de 1962... ¡fue un gran partido!

Y aunque el resultado fue de empate a cero goles, esto se debió a las salvadas espectaculares de Mauel Camacho, quien tuvo una tarde memorable.

Durante el encuentro, Albino fue un torbellino dentro del terreno de juego. Jugando por el interior derecho, se cansó de dar pases, sacó un par de tiros que se cantaban como gol y dio un verdadero baile a la defensiva comandada por Lemus, Bosco y Portugal.

La prensa destacó al joven Morales, que si bien ya había llamado la atención de muchos, ese día lo conoció todo México.

El lunes por la tarde, en su reunión característica, mientras jugaban dominó, Ignacio Trelles comenzó a elogiar al elemento choricero: “Es brillante, de mucha clase, de donde lo habrán sacado, porque es muy bueno” habría dicho Don Nacho.

Pepe Moncebaez sonrió mientras movía la cabeza. Trelles, dándose cuenta de la burla, preguntó de qué se reía.
-¿No te acuerdas? –dijo Monce.
-¿De qué? –respondió Trelles.
-¡Lo tuvimos! ¡Era Nuestro! ¿No te acuerdas de aquel entrenamiento, el jovencito que nos trajo Martín y que tú no quisiste porque se iba mucho al ataque, y no te hacía caso de quedarse atrás la media cancha? ¡Era él!

Dicen los que estaban presentes que nunca habían visto a Trelles tan enojado.

El viejo zorro se paró de la mesa, con el brazo tiró las fichas de dominó y se fue a caminar.

¡Había dejado ir a uno de los grandes talentos del futbol mexicano! y ¡era gratis!

Pocos años más tarde, Trelles y Albino se encontraron en Toluca. El equipo de los Diablos consiguió dos títulos de la mano del viejo estratega y uno de sus mejores hombres fue por supuesto el número 7, “Su eminencia Roja” Albino Morales.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

Comentarios