Las Chivas Rayadas &#039Blancas&#039

Se jugaba la décima jornada del Verano 1998, el Guadalajara dirigido por Ricardo el "Tuca" Ferretti, no pasaba por buen momento futbolístico.

Se jugaba la décima jornada del Verano 1998, el Guadalajara dirigido por Ricardo el "Tuca" Ferretti,  no pasaba por buen momento futbolístico.

Habían transcurrido 9 jornadas y el equipo no ganaba; 5 derrotas y 4 empates era el saldo hasta el momento. La cabeza del "Tuca" pendía de un hilo y en su visita al Puerto de Veracruz, las cosas no parecían mejorar.

El sábado 28 de febrero en el Estadio Luis "Pirata" Fuente, los hombres comandados por el brasileño salieron a calentar. El uniforme era el que tantas glorias le ha dado al Rebaño Sagrado, el clásico a rayas rojas y blancas. Nada parecía estar fuera de lo normal, pero un hecho hizo molestar en demasía a las llamadas Chivas.

Uno de los asistentes arbitrales, Luis Alberto de la Rosa se acercó al Cuerpo Técnico para informarles que con el uniforme rayado no podrían jugar, porque se confundiría con el rojo de los locales.

Los jugadores procedieron entonces a cambiarse. Uno por uno regresó al vestidor, pero ahí, les esperaba una sorpresa. El utilero del equipo no cargó con el uniforme acostumbrado como visitante, sólo tenían el rayado, con el cual no se les permitía salir al terreno de juego.

No quedaba de otra, el que tenía que cambiar de uniforme era el local, así se le informó al Árbitro Central Eduardo Brizio Carter, pero este se negó. "El equipo local tiene derecho a utilizar el uniforme que se le pegue la gana, ustedes deben cambiarse el uniforme".

El Nazareno no entendió o no quiso entender que las Chivas no traían otra vestimenta, pensaba que se trataba de un ardid para no acatar su orden. Se dijo, se suplicó, se encendieron los ánimos, se volvió a pedir solícitamente que se les dejara jugar de rayados. Fue imposible, Brizio se negó rotundamente a cambiar su postura.

Pero ¿Qué se podía hacer si los visitantes no tenían otro vestuario? Pues nada, salir a comprar unas playeras blancas ¡Sí! Las Chivas rayadas jugaron aquella noche de blanco con números pintados a plumón en la espalda, ni más ni menos.

El resultado del partido, por si alguien se lo pregunta, fue un 0 para el equipo local y un 2 para los enardecidos vistantes que así, ganado en el Puerto y consiguiendo su primer triunfo de la campaña, vengaron la afrenta del árbitro, al que simplemente le dieron las gracias al término del partido por todas sus atenciones.

Los goles de Paulo César el "Tilón" Chávez y de Gustavo el "Gusano" Nápoles fueron festejados como nunca, por la afición siempre fiel que los sigue a todas partes y que, ellos sí, traían los colores bien puestos, el rojo de la pasión y el blanco de la esperanza.

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