El caso Bielsa (Chile) Menotti (México)

Hace unos días en Chile se dio la noticia de que Marcelo Bielsa, flamante técnico nacional decidía hacerse a un lado luego del triunfo, por demás extraño, de un nuevo Presidente de la Federación.

Hace unos días en Chile se dio la noticia de que Marcelo Bielsa, flamante técnico nacional decidía hacerse a un lado luego del triunfo, por demás extraño, de un nuevo Presidente de la Federación Chilena de Futbol. Es insólito porque hacía muchos años que en el futbol chileno no marchaban tan bien las cosas en el plano deportivo como ha sucedido con el dirigente-periodista Harold Mayne-Nicholls, quien decidió apostarle no sólo a Bielsa, si no a cambiar la viciada estructura del balompié chileno. Entre otras cosas tocó el monopolio televisivo y sacudió a los equipos más grandes buscando repartir equitativamente los derechos de transmisión entre los demás integrantes del futbol andino. Con esto, los llamados equipos chicos lograron sanear en parte su economía y tuvieron dinero en el bolsillo para una mayor inversión en la compra de jugadores, lo que redituó en mejores partidos en la liga y por ende, mejores entradas en las gradas. Si aunamos a esto que en la Selección se volvió a trabajar luego de años de no hacerlo correctamente, el resurgimiento del futbol chileno ya no parece tan asombroso, todo fue cuestión de trabajo, honestidad y una buena administración. Lo deportivo marchaba y lo demás, llegaba por añadidura. Sin embargo, el tocar intereses de la televisión y meterse con los equipos grandes le costó caro a Nicholls quien terminó por perder la Presidencia. Ante esto, el técnico nacional Marcelo Bielsa renunció como muestra de lealtad y gratitud hacia quien lo contrató, lo cual es un valor moral que no se da mucho en estos días. Hace años, sin embargo, algo parecido sucedió en el futbol mexicano. ¿Quién no recuerda la llegada de César Luis Menotti al mando de la Selección Nacional? Fue un acontecimiento que marcó un antes y un después en el futbol mexicano. Menotti, con sus palabras de gurú, resultó tal vez, ser más un magnífico psicólogo que un gran técnico, modificando la hasta entonces anacrónica mentalidad del futbolista mexicano y depositando en ellos la confianza de hacer cosas que antes no se atrevían. No obstante, aún y cuando todos nos dábamos cuenta del gran trabajo del argentino, los intereses de grupo y económicos dieron al traste con los planes de la Selección. El grupo en el poder de la FMF comandado por Francisco Ibarra y Emilio Maurer habían logrado lo que ningún otro: que el pastel se repartiera a partes iguales entre todos los equipos de la Primera División. Se exigió a las televisoras mayores cantidades por la transmisión de partidos y en lo deportivo consiguieron que México fuera aceptado en la Copa América. Todo parecía marchar sobre ruedas, sin embargo, Televisa no se quedó con los brazos cruzados, transmitió los partidos de Necaxa y América y no los de los demás conjuntos al no querer pagar más por los derechos de transmisión. Presionó cerrando las puertas del Estadio Azteca a la Selección ya que perdió también la exclusividad para pasar sus encuentros, relegándola a lo que ahora se conoce como Estadio Azul y, por si fuera poco, arrinconó como un par de ratas  -con medios lícitos o ilícitos- a los dirigentes de la Federación, para acabarlos en su totalidad, consiguiendo inclusive que Emilio Maurer fuera a dar a la cárcel y obligándolo a vender sus acciones del Club Puebla, equipo al que se tuvo como judío errante por diversas canchas ya que lograron que el Gobierno poblano le impidiera al equipo realizar sus partidos como local en el Estadio Cuauhtémoc por unos supuestos adeudos. Sin dinero y en encerrado, Maurer se despidió del Puebla y por tanto de su puesto en la FMF. Entonces, las cosas prácticamente regresaron a como se encontraban un par de años atrás: Televisa tuvo nuevamente el control total de la Selección, la que regresó a jugar al Estadio Azteca; los equipos volvieron a firmar en forma individual, por lo que mientras a algunos se les ofrecío un buen dinero por hacerlo, a otros solamente unos cuantos pesos y aún cuando se mantuvieron algunos logros de la administración anterior como la Copa América, el poder y los intereses pudieron más que lo deportivo. César Luis Menotti, al ver que los hombres que lo habían contratado dejaban por las malas la FMF, renunció en solidaridad. Miguel Mejía Barón, su sucesor, tuvo a bien seguir el camino que había marcado el argentino, pero, y aunque el hubiera no existe ¿Qué abría pasado con Menotti al frente del Tricolor hasta el Mundial de 1994? Nadie lo sabrá, como tampoco los chilenos podrán saber hasta dónde hubiera llegado la Selección Chilena con “El Loco” Bielsa al frente de su selección… Los intereses económicos son y siempre serán, mucho más importantes para los Directivos que el mismo futbol. ¡Lamentablemente!

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas