El 'Centavo' Muciño

A unos días de que se cumpla un año del atentado al futbolista Salvador Cabañas, el mundo entero recibió con agrado la noticia de que su victimario, el “JJ” ha sido capturado.

A unos días de que se cumpla un año del atentado al futbolista Salvador Cabañas, el mundo entero recibió con agrado la noticia de que su victimario, el “JJ” ha sido capturado. Salvador, dentro de todo lo malo, tuvo la suerte de pocos y logró sobrevivir, aunque al parecer su carrera como futbolista quedó en el olvido. Lamentablemente en la historia del futbol mexicano han ocurrido otras historias parecidas, aunque el desenlace ha sido distinto. Quiero recordarles el caso de Octavio Muciño, mejor conocido como el “Centavo”; uno de los mejores jugadores que ha dado el futbol nacional, brilló enormemente con Cruz Azul y que, al momento de su muerte comenzaba a hacerlo con las Chivas del Guadalajara. Octavio nació el 14 de mayo de 1950 en Jasso Hidalgo, hoy llamada Ciudad Cooperativa Cruz Azul. Deportista en toda la extensión de la palabra, practicó diversas actividades antes de encumbrase en el futbol, entre ellas el boxeo. Con Cruz Azul, desde que debutó en 1969 se mostró como un jugador peligroso, diferente. Con La Máquina Celeste lograría tres títulos de liga: México 70, 1971-1972 y 1972-1973, además de conseguir 49 goles, lo que le dio para ser llamado a la Selección Nacional. Su clase y desparpajo para jugar llamó la atención de otros equipos que buscaban hacerse de sus servicios, entre ellos el Guadalajara, que finalmente mediante un fuerte pago logró quedarse con el jugador hidalguense. Octavio se encontraba en el restaurante Carlos O’ Willys en Guadalajara, era el 1 de junio de 1974. Tras una discusión de futbol con el hijo de un empresario de Jalisco de nombre Jaime Muldoon Barreto, éste, aficionado al Atlas, retó a golpes a Muciño. La pelea se dio y los amigos del jugador los separaron. JAIME MULDOON ABANDONÓ EL LUGAR Pasados unos minutos, Octavio salió del restaurante y vio a Jaime recargado en su automóvil. El “Centavo” se acercó a Muldoon Barreto y le extendió la mano tratando de terminar con lo sucedido. En respuesta, el Junior sacó de entre sus ropas una pistola y delante de todos los presentes, la vació en el futbolista. EL ASESINO SE DIO A LA FUGA Tras tres días de luchar contra su destino, Octavio Muciño falleció el 3 de junio de 1974 en un hospital de Guadalajara. El “Centavo” tenía apenas 24 años de edad. Al igual que el “JJ”, Jaime Muldoon Barreto fue capturado, pero el dinero y el poder que en este país lo puede todo, lograron que el asesino fuera declarado “no responsable de sus actos” tras un estudio psicológico y dejado en libertad para ser “internado en una institución donde mejor convenga a la familia”. Resulta obvio decir que el asesino fue sacado del país por su padre y jamás pisó una institución psiquiátrica y mucho menos la cárcel. El sepelio de Muciño en Jasso, Hidalgo, fue memorable. Miles de aficionados fueron a darle el último adiós al ídolo. El futbol mexicano perdió a un jugador que pintaba para ser grande; hoy en día, el asesino es Don Jaime, un próspero empresario que jamás pagó por su crimen. Esperemos que no suceda lo mismo con el “JJ”.

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