¡Atlante 95 años!

Dice Félix Fernández, atlantista de corazón, que “si la historia la escriben los vencedores, al Atlante se le otorgan pocas páginas, pero si autorizan involucrarse a los participantes...

Dice Félix Fernández, atlantista de corazón, que “si la historia la escriben los vencedores, al Atlante se le otorgan pocas páginas, pero si autorizan involucrarse a los participantes, nuestro querido equipo tiene mucho que decir en cada página de la historia del futbol mexicano”. Y tiene mucha razón. Hablar de títulos de liga nos remonta a la época romántica con dos: 1931-1932 y 1940-1941 y a la era profesional con tres 1946-1947, 1992-1993 y Apertura 2007. Parecen pocos para un equipo tan añejo, pero la historia que guarda en sus colores va mucho más allá que los títulos. Es la historia de un equipo surgido en el pueblo, al calor del llano y de la gente trabajadora, muchachos casi todos humildes obreros, que jugaban con pelota de trapo en los llanos de la Condesa, la Roma y en la Nopalera y que, casi de inmediato, por su color de piel, fueron llamados “Los prietitos”, “Los prietitos del Aclante” así, con “C”. Refugio y Trinidad Martínez, Fernando “Patadura” Rojas, José y Luis Romero “Los Chapulines”; Gregorio “El Iracheta” Hernández, Agustín, Cosme y Luis Pérez; Guadalupe “El Ciego” Hernández, Jesús Corona, Costantino y Juan Estofián y Antonio “El Black” García entre muchos otros, que robaban un rato al día para poder rodar una pelota. No resulta raro que la mayoría jugaba descalzo, pues su único par de zapatos era el mismo con el que tenían que trabajar día a día y su uniforme de juego lo era también su overol de labores. El equipo nació el 18 de abril de 1916 con el nombre de Sinaloa. Así llamado porque varios de los integrantes vivían en esa calle de la colonia Roma. Un año después, en 1917 el nombre cambió a Lusitania, nombre de un barco de combate que los alemanes hundieron en la I Guerra Mundial. Ese mismo año le llamaron U-53, que era el submarino que llevaba el pliego de rendición de los alemanes y que marcaría el fin de la Guerra en Europa. Fue en 1920 cuando adoptó su nombre actual: Atlante. Esto se debió a que los integrantes del equipo admiraban las batallas que en barco se gesataban en el océano Atlántico por aquellos años. El Atlante batalló mucho para ser aceptado en la Liga Mayor, lo que hoy es Primera División. Dominó durante buena parte de la década de los veinte la liga amateur más famosa: La Spaulding. En 1926 intentó nuevamente ingresar a la Liga Mayor, pero por no tener los 50 pesos que se les pedían de inscripción, tuvieron que esperar otro año más. Previo al torneo 1927-1928 se le impuso jugar ante el Campeón América y en caso de vencerlo, se le permitiría jugar en la Liga. ¡Y lo hizo! Los primeros colores que el equipo utilizó fueron cuadros azules y rojos y en 1927 para poder confeccionar los primeros uniformes para la liga, Refugio Martínez vendió una de sus vacas y con lo obtenido compró la tela. Doña Lucha, madre de los hermanos Rosas: Felipe y Manuel, dos de los mejores jugadores de la historia del equipo, se comprometió a confeccionar las playeras. En lugar de las características a cuadros, las hizo en vertical, logrando así el diseño que distingue al equipo y también surgió el escudo, invariable con el paso del tiempo. El conjunto azulgrana ha vivido buenos y malos momentos, cambio de directivos, descensos, situaciones económicas apremiantes y otras boyantes, cambio de ciudad y de estadios, pero sigue en la brega con más ánimos que nunca y haciendo historia en el gran libro de oro del futbol mexicano… ¡Felicidades Atlante!

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