¿Boda o futbol?

La que les voy a contar, es una de las anécdotas más curiosas que me ha tocado escuchar y en la que se muestra la pasión de un hombre por este bello deporte que es el futbol.

La que les voy a contar, es una de las anécdotas más curiosas que me ha tocado escuchar y en la que se muestra la pasión de un hombre por este bello deporte que es el futbol.

Manuel Rosas "El Chaquetas", hijo de Manuel Rosas Guzmán y Luz Sánchez, nació el 29 de febrero de 1908 en la Ciudad de México. Manuel, era el primero de diez hermanos, de los cuales tres llegarían a jugar futbol en la Primera División: Manuel, Felipe y Juan.

Los tres, atlantistas de corazón, llevaban los colores azulgrana en la sangre y daban todo por el equipo de sus amores; el grandioso Atlante de la década de los treinta, años en los que el llamado equipo del pueblo podía derrotar al más pintado.

En cuestión económica, al equipo no le iba muy bien que digamos, "Los Prietitos" pasaban por problemas de toda índole y los jugadores, en esta época romántica del futbol, no cobraban y algunos de ellos, inclusive, ponían unos pesos de su bolsa para poder pagarle al "corre, ve y dile" un muchachito que era una especie de utilero.

Manuel había planeado su boda para el domingo 27 de octubre de 1935. Ese día tenía la suerte de que el Atlante no jugaba. La idea era gozar la boda y la fiesta que venía después, para luego, disfrutar unos días de la llamada Luna de Miel.

Pero, como el hombre pone y Dios dispone, todos los planes cambiaron. El equipo Libertad, decano del futbol costarricense y uno de los mejores en aquellos años, realizó una visita a nuestro país, en una de las ya famosas series en contra de equipos extranjeros.

El América abrió la serie el 22 de septiembre, le siguieron el España, el Atlante el 6 de octubre, Necaxa en dos ocasiones y, quedaban dos fechas. El Atlante solicitó una de elllas, ya que como habían perdido el primer encuentro por goliza de 4-1, querían la venganza deportiva.

La Liga aceptó y los programó para el 27 de octubre ¡Sí! ¡El mismo día que Manuel "El Chaquetas" Rosas se casaba con María de la Luz Rizo.

A la boda estaban invitados varios atlantistas. Jesús "El Gordo" Salgado, Presidente del Atlante, a sabiendas del enlace matrimonial, le otorgó el día a Manuel, aún cuando perdía a su mejor hombre en la defensa.

El "Chaquetas", sin embargo, declinó la oferta. Para él era muy importante la boda ¡Sí! Pero también lo era el partido. ¿Cómo no iba a jugar y más cuando se trataba de un equipo extranjero, si era lo que él más deseaba?

Aún y cuando trataron de convencerlo de lo contrario, Manuel se montó en su macho y decidido trazó un plan.

Por la mañana, vestido como un "Dandy", acudiría a la iglesia para casarse con Luz María. Al término de la boda, se cambiaría ahí mismo, para partir con dirección al Pueblo de la Piedad, en donde se encontraba el Parque Necaxa y poder así, jugar con su querido Atlante.

Y así se hizo...

La boda se celebró sin mayores contratiempos, inclusive hubo tiempo para la foto tradicional, en la que aparece toda la familia y... alguien más.

Resulta que para que todo saliera bien, invitó al utilero del Atlante, para que en una pequeña maleta de mano cargara todo el tiempo con los uniformes, el de él y de su hermano Felipe "El Diente" Rosas, quien también estaba en la boda.

Así, en la fotografía, aparece la familia bien vestida, con sus mejores galas y a la izquierda, con un overol de mezclilla, el famoso chiquillo, quien con maleta en mano no quiso dejar pasar la ocasión de aparecer también en la fotografía, dándole, con el tiempo, un rasgo único a la imagen.

Una vez cambiados y abandonando la iglesia, Manuel y "El Diente" llegaron por fin a la cancha del Parque Necaxa, ya listos para enfrentarse al conjunto de Costa Rica.

El resultado, pasa a segundo término, pero si quieren saber como terminó todo, el Atlante ganó 4-3 y el mejor hombre, fue precisamente Manuel y no lo digo yo, por terminar bien esta historia, sino las mismas crónicas de la época.

Manuel pudo casarse y jugar al futbol el mismo día. ¿Cuántos habrán deseado echarse un partidito el día de su boda? Tal vez muchos, pero muy pocos como Manuel son los que lo logran.

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