El 'Tico' mexicano

Uno de los primeros personajes que tuve el gusto de entrevistar cuando coordinaba para Editorial Clío los Libros de Crónica del Fútbol Mexicano, fue a Rodolfo Muñoz "Butch".
Uno de los primeros personajes que tuve el gusto de entrevistar cuando coordinaba para Editorial Clío los Libros de Crónica del Fútbol Mexicano, fue a Rodolfo Muñoz "Butch".
 

Rodolfo, nació en Barrio México, en San José, Costa Rica,  fue un jugador de enormes cualidades. De familia de deportistas, su padre, Elías Muñoz, fue portero, mientras que sus hermanos fueron campeones nacionales de boxeo, Jaime en peso mosca y Franklin en ligero. Otro de sus hermanos, Guillermo, también jugó fútbol y fue campeón de tenis de mesa.

Rodolfo, dato curioso, fue más conocido en México que en la misma Costa Rica. Jugaba en el Orión y a dos años de su debut, fue solicitado como refuerzo por el Club La Libertad, que realizaría una gira por México en septiembre y octubre de 1935.

 

Butch (llamado así porque imitaba al personaje con ese nombre en la película El presidio), se mostró dinámico, rápido y con un buen toque de pelota, lo que gustó a varios clubes mexicanos. 

El Real Club España le pidió que se quedara en México, lo mismo que a Antonio Hütt y Eduardo Goldoni, quienes aceptaron de inmediato. 

Ya en el conjunto hispano, la adaptación de Rodolfo fue inmediata siendo uno de los referentes del equipo. Ese mismo año ganaron la Liga (1935-1936). Butch, era el motor de la media cancha, su fuelle, su facilidad para jugar ya sea por izquierda o por derecha, lo llevó a ser de los consentidos del conjunto español. En una votación realizada por el periódico La Afición y la Cervecería Moctezuma en 1938, Butch ganó con 11,158 votos el título de mejor mediocampista por izquierda y quedó en tercer lugar con  2,616 como mediocampista por derecha, lo que nos da una idea de su valía y calidad. 

Para 1940, Butch conseguiría un nuevo título de Liga con el España, un subcampeonato al año siguiente y de nueva cuenta la Liga en la temporada 1941-1942, última como jugador. 

En 1940, el costarricense, a invitación del doctor Gustavo Baz, rector de la UNAM, se hizo cargo de la preparación y entrenamiento de un equipo representativo de la UNAM, que quería ingresar a la Liga Mayor (hoy Primera División). Para sus juegos, la escuadra universitaria utilizaba un terreno que ahora ocupa el Auditorio Nacional y las canchas de la YMCA, ya que no tenía un lugar propio donde jugar. Cabe mencionar que el tico no cobró un solo centavo por esta labor durante los primeros diez años y  a la que le dedicó en total cuatro décadas de su vida. 

Rodolfo seguía su carrera como futbolista y todo su tiempo libre lo enfocaba a la UNAM y sus jóvenes. De los torneos internos surgieron las selecciones que lograron infundir vida y ánimos en los Campeonatos Nacionales Universitarios. Rodolfo Muñoz Butch y Max Tejeda Vega encabezaban el comité encargado de escoger a los mejores jugadores para conformar la representación de la máxima casa de estudios.

 
Ya retirado como futbolista, Butch fue nombrado Director Técnico del Club España con el que logró el subcampeonato de la temporada 1943-1944 y el título de Liga de la temporada 1944-1945, esto sin descuidar sus equipos universitarios. 
 

En 1951, la Universidad se impuso en los Juegos Nacionales Estudiantiles, con Muñoz a la cabeza del equipo y dos años después, en Guadalajara, obtuvo el subcampeonato. Ese año, ante la insistencia de Rodolfo Muñoz, quien fue su principal promotor, se le informó a la UNAM que se les había aceptado en la Segunda División Profesional.

Con 33 jugadores provenientes de las Facultades de Arquitectura, Ingeniería y Leyes, al mando de Rodolfo Muñoz Butch, se iniciaron las andanzas universitarias en la división de ascenso en 1954. 

Rodolfo Muñóz Butch, se quedaría a radicar en México, inclusive, su esposa Aurora Reyes y sus 5 hijos son mexicanos. Durante su carrera como técnico, dirigió, además del España y a la UNAM, al conjunto del Marte.

En este equipo, Butch, quien disfrutaba mucho buscando nuevos talentos, tenía un grupo de chicos que movían bien el balón y a los cuales les tenía mucha fe para que, a futuro, formaran parte del primer equipo. Entre estos "Chavos", destacaba uno, que aunque era muy bajito, era entrón, enjundioso y sobre todo peleonero, pero que pateaba bien el balón, su nombre: Roberto Gómez Bolaños, a quien años después conoceríamos como "Chespirito". 

Con 16 años de edad, Roberto que medía apenas 1.61 metros, tenía una gambeta endemoniada, según me contó el propio Butch, pero apenas y pesaba poco más de 40 kilos y los rivales lo desplazaban con facilidad. 

Desencantado del fútbol, "Chespirito" se metió a boxear y llegó a ganar un par de campeonatos, hasta que en los Guantes de Oro lo noquearon y finalmente su vida desembocaría en la comedia, pero jamás olvidó que quién le enseño a patear un balón fue el tico Butch, a quien le tenía especial cariño. 

Butch dedicó 40 años de su vida a entrenar equipos universitarios, hasta que el Alzheimer terminó por retirarlo. Rodolfo Muñoz Castro Butch, murió el 14 de noviembre del 2004  en México, su tierra adoptiva, a la edad de 92 años. Sus cenizas reposan en el mar veracruzano, tal y como fue su última voluntad.

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