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Veinte años al caño

Sábado 13 de Abril del 2013

  • Luis Regueiro y sus veinte años profesionales. (Foto: Carlos Calderón)
  • Luis Regueiro y sus veinte años profesionales. (Foto: Carlos Calderón)
  • Luis Regueiro y sus veinte años profesionales. (Foto: Carlos Calderón)
  • Luis Regueiro y sus veinte años profesionales. (Foto: Carlos Calderón)
 

Uno de los mejores jugadores que han llegado al futbol mexicano es el español Luis Regueiro. Jugador internacional, mundialista, arribó a nuestro país en 1937 con la Selección Vasca, que jugaba por el mundo para recaudar dinero a fin de poder ayudar a los republicanos españoles que peleaban una lucha feroz en contra del franquismo, que trataba de imponerse -y finalmente lo hizo- al frente del Gobierno español.

Apodado “El Corzo”, de carácter fuerte, mal encarado, siempre protestando al árbitro y regañando a sus compañeros, Luis era un jugador de una estupenda manufactura, poseedor de una zurda privilegiada, pero que se movía por todo el lado derecho como si estuviera en su casa. Pases precisos, goles inimaginables, era un líder dentro y fuera de las canchas.

Desde que llegó a México se enamoró del país y si bien tuvo oportunidades para salir, ya sea al futbol de Argentina o para regresara a una liga del Viejo Continente, él decidió quedarse en nuestro país e inclusive tuvo un hijo que fue seleccionado nacional y mundialista en 1966 por México, del mismo nombre: Luis Regueiro.

Luis, aunque era de carácter fuerte, tenía fama por ser un jugador muy limpio. Delantero implacable para anotar, pero caballeroso con los rivales.

Una vez que la Selección Vasca (transformada en Euskadi para actuar en la Liga mexicana) desapareció, “El Corzo” firmó con el Asturias, al igual que sus dos hermanos Pedro y Tomás. Ante la llegada de los Regueiro, uno de los jugadores sacrificados fue el “Tico” Antonio Hutt, quien terminó firmando para el Atlante, en donde por cierto tendría sus mejores años.

Hacia 1940, Luis celebraba 20 años de jugar al futbol y con un récord impresionante ¡Jamás, desde que debutó, lo habían expulsado de un terreno de juego!

El 22 de diciembre de 1940, Asturias y Atlante se enfrentaban en un duelo definitivo. En caso de ganar el conjunto de los Prietitos, el Atlante se alzaría con el campeonato de la temporada 1940-1941. Atlante había tenido un arranque impresionante, cinco victorias seguidas lo habían catapultado hacia el primer lugar  de la Liga y jamás dejó la cima. En esta ocasión, ganar era sinónimo de título.

El Asturias, por supuesto, quería impedirlo. Y a eso iban. Sin embargo, Regueiro tenía su festejo propio. Este partido representaba sus 20 años como jugador de Primera División y por tanto, los 20 sin ser expulsado.

En el equipo Atlante, además de buscar el triunfo, uno de sus jugadores tenía un reto: sacar a Regueiro de sus casillas.


Antonio Hutt conocía a Regueiro muy bien y como en toda la semana en distintos lados, prensa, cafés y radio se había hablado mucho acerca de los 20 años de Regueiro sin ser expulsado, de ser el “jugador caballero por excelencia”, el tico apostó con uno de sus compañeros a que lograba que expulsaran a Regueiro.

El partido fue candente. Hervía la sangre en cada rincón. No podemos decir que fue espectacular, porque no lo fue, sino más bien bravo.

El Asturias se fue al frente en el marcador, tras una melé que se hizo en el área atlantista y que aprovechó “El Corzo” para ponérsela a León, quien simplemente la empujó.

Luego de ese tanto, Asturias tuvo las mejores oportunidades. Fue entonces cuando Hutt comenzó a molestar a Regueiro. Se acercaba a él discretamente y algo le decía. Esto pasó en varias ocasiones, hasta que Luis empujó a Antonio. ¡Las cosas parecían calentarse!

Cada vez que el árbitro Salceda veía a otro lado, Hutt regresaba a molestar al mayor de los Regueiro.

Todo seguía bien, hasta que Hutt cometió dura entrada a León, el autor del gol y que por toda la banda, era por mucho uno de los hombres más peligrosos del Asturias. León no pudo continuar en ese momento, tuvo que salir auxiliado. Con su lesión  dejaba al equipo con 10 hombres -recordemos que en esos años no se permitían los cambios. Fue entonces que Luis Regueiro se fue sobre el árbitro, ya que éste no sólo no señaló la falta, sino que no expulsó a Hutt, quien se burlaba a lo lejos de Regueiro.

El partido continuó y Antonio Hutt le atizó un codazo a Luis y este ¡Por fin! ¡Ya cansado! contestó con un manotazo al tico, justo cuando el árbitro “El Cuate” Salceda, volteaba hacia donde estaban los rijosos, expulsando de inmediato al “Corzo”. Hutt y Regueiro se trenzaron entonces a golpes y el nazareno también expulsó al tico.

¡Había terminado el reinado de Regueiro! Hutt, abandonaba la cancha con una sonrisa en los labios. Luis, maldiciendo “20 años al caño”.

Sin Regueiro y con León que regresó arrastrando la pierna para no dejar a sus compañeros con nueve, el Asturias ya no pudo hacer nada. Atlante se fue encima y con un gol de Martín Vantolrá, los morenos lograban no sólo el empate, sino el campeonato. El Asturias quedaba rezagado a media tabla y Luis “El Corzo” Regueiro festejaba 20 años en las canchas con una expulsión, la única que tuvo en toda su carrera y que dio pie para largas pláticas sobre la única vez que echaron de una cancha al caballeroso  hispano.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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