Arriba y abajo

A Alejandro y Marco Palacios, la fortuna los llevó por caminos diferentes.

Saludos Enchilados amigos de Mediotiempo. No cabe duda que la vida da muchas vueltas, y bien dicen que a veces estamos arriba y en otras estamos abajo. Un ejemplo de ello, son los hermanos gemelos Alejandro y Marco Palacios, conocidos en Pumas y en el futbol mexicano como los “Pikolínes”. Apodo ganado en un torneo de barrios en la Ciudad de México por jugar en un equipo con ese nombre.

A estos hermanos, la rueda de la fortuna de la vida los ha llevado por caminos diferentes en los últimos meses. Mientras Alejandro Palacios (el portero), fue llamado en febrero pasado a la Selección Mexicana para el amistoso contra Senegal, al parecer atendiendo a las quejas lanzadas por los Pumas al no ser tomados en cuenta por Juan Carlos Osorio, generando ciertas dudas. Sin embargo, ayer fue convocado nuevamente para los partidos eliminatorios del 25 en Vancouver y el 29 en el Estadio Azteca previo al Hexagonal de Concacaf; y ahora ya no es novedad. Alejandro Palacios aparece en la lista como el tercer portero de México, después de buenas actuaciones con su equipo en el torneo local y en la Copa Libertadores, así como la baja de juego y poca actividad de porteros que podrían ser considerados.

El caso de Marco Palacios es muy diferente, el defensa que algún día se sentía inamovible de la zaga de Pumas, con jerarquía en el equipo y cercano a la afición, tuvo momentos que opacaron su carrera.

Acusaciones racistas (por aquel episodio, terminó hasta en un spot de la CONAPRED), indisciplinado en la cancha y hasta provocador de rivales. Todo eso se sumó para dejar a su equipo, e irse a préstamo con los Monarcas. Después fue retachado, pero la UNAM, ya le hizo el feo. Y al no querer jugar en la liga de ascenso con Tapachula, hoy está fuera del futbol al menos en este torneo. Actualmente al zaguero le dieron “chance” de entrenar en La Cantera con los jóvenes Pumas, aguantando el balón mientras espera a un equipo en el próximo draft o bien, que su contrato termine.

El deporte y la vida es de momentos y cuando estos llegan hay que aprovecharlos, Alejandro supo de la importancia de la disciplina y la constancia (fue suplente de Sergio Bernal durante mucho tiempo, además regreso después de meses de estar lesionado), como dato curioso: tardó siete años en obtener el grado de Licenciado en Derecho por la UNAM) y hoy al parecer, su tenacidad le rinde algunos frutos.

Del otro lado, Marco tendrá que replantearse muchas cosas para continuar su carrera como futbolista o buscar estrenar su título de Director Técnico que ya cuelga en su casa, sin embargo, deberá aprender la moraleja: cuando parece que todo está bajo control, es cuando menos control tenemos de todo.

Uno arriba y otro abajo es como se encuentran hoy “los Pikolínes”, uno se prepara para jugar eliminatorias mundialistas y otro, entrena sin equipo.

Nos leemos el próximo viernes y recuerden: “Máscaras habrán muchas, pero Enchilada… solo una”.

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