Durante casi un mes, México volvió a creer, volvimos a creer, pero en esta ocasión nos vamos felices, tristes si, pero felices porque vimos a un grupo que dejó el alma en cada juego y nos hizo pensar que ahora si; nada que reprocharles.
Una Selección Mexicana que pocos imaginaban protagonista terminó devolviéndole al país algo que parecía perdido desde hace muchos años: la ilusión. Bajo el liderazgo de Javier Aguirre, el equipo jugó con intensidad, personalidad y un compromiso que conectó de inmediato con la afición. En cada partido dejó la sensación de que sus jugadores se rompían el alma por la camiseta, peleaban cada balón y abandonaban la cancha sin guardarse absolutamente nada.
Más allá del resultado frente a Inglaterra en los Octavos de final, el Tri ganó algo que vale tanto como cualquier trofeo: reconquistó a millones de mexicanos.
Esa ilusión no solamente se sintió en los estadios o frente al televisor. También se reflejó en la economía. Los hogares organizaron reuniones familiares, los supermercados agotaron carnes, botanas y cerveza; los restaurantes y bares registraron llenos; las plataformas de entrega trabajaron a máxima capacidad; las tiendas de electrónica incrementaron la venta de pantallas y sonido; y miles de comercios vieron cómo la fiebre mundialista impulsaba sus ventas.
El uniforme verde volvió a convertirse en un símbolo nacional. Se estima que durante el Mundial se vendieron millones de jerseys de la Selección Mexicana. Sin embargo, el mercado informal domina ampliamente el consumo: siete de cada diez playeras que circulan en México son piratas, de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Textil. Mientras una camiseta oficial costaba entre $ 1,900 y $ 3,000 pesos, las réplicas pueden encontrarse desde $150 a los $ 800 pesos, lo que explica el enorme crecimiento del comercio informal durante el torneo.
Cuando la Selección Mexicana juega un partido de Copa del Mundo, no solamente compite por avanzar en el torneo. También pone en marcha uno de los motores de consumo más poderosos del país.
Este Mundial 2026 ha demostrado que el futbol es una de las industrias capaces de modificar los hábitos de consumo de millones de mexicanos en cuestión de horas. Desde el inicio del torneo, el comercio organizado estima una derrama económica superior a $ 17,500 millones de pesos en apenas 13 días, sin considerar los aproximadamente $ 5,000 millones de pesos provenientes de la venta de boletos de los partidos. La expectativa nacional supera los $ 65 mil millones de pesos durante toda la Copa del Mundo.
Pero existe un día que representa el punto máximo del consumo: el día en que juega México.
El partido contra Inglaterra: el mayor pico de consumo del Mundial. El duelo de Octavos de Final entre México e Inglaterra representó mucho más que un partido de futbol.
Después de que la Selección Mexicana rompiera una sequía de 40 años sin ganar un partido de eliminación directa, el país entró en una auténtica euforia deportiva. Fan Festival repletos, plazas públicas llenas, restaurantes con reservaciones agotadas y millones de hogares preparándose para vivir uno de los encuentros más importantes en décadas.
La economía también respondió, los supermercado también juegaron. Desde horas y días antes del encuentro, las cadenas de autoservicio registraron un fuerte incremento en ventas de productos relacionados con reuniones familiares y entre amigos.
Los principales artículos fueron:
- Carne para asar.
- Botanas.
- Refrescos.
- Cerveza.
- Hielo.
- Carbón.
- Desechables.
- Salsas y aderezos.
Los supermercados viven un fenómeno conocido comercialmente como “compra de pánico futbolera”, donde miles de familias realizan compras horas antes del silbatazo inicial.
Especialistas consideran que buena parte del impacto económico del Mundial proviene precisamente de esta redistribución del gasto familiar hacia supermercados, restaurantes, bares, transporte y artículos deportivos.
Uno de los sectores más beneficiados ha sido el de alimentos y bebidas. Durante el primer fin de semana del Mundial, restaurantes y bares reportaron incrementos de hasta 40% en ventas, impulsados por las transmisiones de los partidos de la Selección Mexicana.
Para los Octavos de Final, muchos establecimientos operaron con reservaciones completas desde varios días antes, más a favor que el juego sucedió en domingo.
Las promociones de:
- Cubetas de cerveza.
- Alitas.
- Hamburguesas.
- Cortes de carne.
- Pizzas.
- Pantallas gigantes.
se convirtieron prácticamente en parte del espectáculo.
Ningún producto representa mejor el Mundial que la cerveza. Tan sólo en el Estadio Ciudad de México se estima un consumo cercano a $ 2.5 millones de dólares en cerveza por partido, sin considerar todo lo que se consume en restaurantes, bares y hogares mexicanos. A ello hay que sumar refrescos, bebidas energéticas y agua, cuyos volúmenes también aumentan considerablemente durante los encuentros del Tri.
Otro fenómeno recurrente en cada Copa del Mundo es la renovación de pantallas. Durante el torneo, plataformas de comercio electrónico reportaron un incremento importante en ventas de:
- Pantallas de gran formato.
- Barras de sonido.
- Bocinas.
- Proyectores.
- Consolas de entretenimiento.
Empresas como Amazon y Mercado Libre informaron aumentos en la demanda de televisores y productos relacionados con la experiencia de ver el Mundial en casa.
El sentimiento nacional también se refleja en el consumo de mercancía deportiva. Las ventas crecieron en:
- Jerseys oficiales.
- Playeras conmemorativas.
- Gorras.
- Banderas.
- Bufandas.
- Balones.
Las marcas deportivas y los patrocinadores de la Selección Mexicana encontraron en este Mundial uno de los momentos comerciales más importantes de la última década.
Apps de entrega, otro ganador silencioso.
Mientras millones de mexicanos evitaban salir de casa durante los partidos, las aplicaciones de entrega registraron picos históricos de pedidos. Pizza, hamburguesas, sushi, tacos, pollo y botanas dominaron las órdenes durante las horas previas al encuentro, acompañadas por compras rápidas de cerveza, hielo y refrescos.
Aunque cientos de miles de aficionados asistieron a Fan Festival plazas públicas y restaurantes, el mayor estadio continúa siendo la televisión. El partido previo de México (vs Ecuador) registró 35.3 millones de espectadores, una cifra histórica que explica por qué las marcas pagan millones por anunciarse durante las transmisiones del Tri. Cada segundo comercial durante un encuentro mundialista representa uno de los espacios publicitarios más valiosos del año en México.
Más allá del resultado deportivo, el Mundial demuestra que la Selección Mexicana es uno de los activos económicos más poderosos del país. Cada partido activa una enorme cadena de valor:
- Supermercados.
- Tiendas de conveniencia.
- Restaurantes.
- Bares.
- Plataformas de entrega.
- Televisoras.
- Marcas deportivas.
- Comercio electrónico.
- Transporte.
- Turismo.
- Publicidad.
No importa si el aficionado compra una cerveza, una pantalla nueva, un jersey o simplemente unas botanas para reunirse con su familia. Todos esos pequeños consumos terminan convirtiéndose en miles de millones de pesos que se mueven en cuestión de horas.
El Mundial 2026 está confirmando algo que la industria deportiva conoce desde hace años: en México, la Selección Nacional no sólo genera emociones. También mueve una economía completa… Soy Javier Balseca y esto fue: Los dineros del deporte.
Javier Balseca. Lic Marketing con especialidad en Sports Mkt e industria del entretenimiento. Catedrático de sports Mkt Anáhuac y Tec de Monterrey; representante comercial de equipos profesionales de Liga MX, LMB, LMP y columnista en medios y conferencista.
