Alguien, en estos días, se le acercó para decirle: “Las críticas no son contra tu historia ni contra tus números ni contra tu persona… no va por ahí. Son contra tu actitud solamente”.
Su reacción, me dijo con quien ayer hablé, no fue distinta a la que hemos visto últimamente.
Javier está en otro mundo, en uno donde protegerse de todos es lo primordial para él, donde sentir que es superior es su alimento, donde él se siente el salvador del futbol chiva y mexicano y donde —cree él— nadie lo merece ni lo comprende.
Él ama, como Diego Dreyfus, menospreciar a los demás y pensar que todos somos unos “pendejos” a su lado.
Él piensa que todo México le tiene envidia, él cree que las críticas es por cultura e idiosincrasia; él se niega a aceptar que es por él mismo.
Y sí, las críticas que comenzaron a dársele a Hernández no eran contra su gran y gran y gran pasado. Nadie quien sepa de futbol podría decir que su paso por Europa fue malo, mediocre o intrascendente. Sería un estúpido quien lo crea. Javier fue un ganador.
El problema es que “El Chicharito”, por su ego y su influencia mental que lo está matando, no logra entender que las críticas o las opiniones son alrededor de su presente y de su futuro con el Guadalajara. No por quien fue.
Si se opina no aplaudiéndote, Javier, es porque quienes lo hacen consideran que ya no harás grandes cosas en la Liga, por tu lesión, por tu momento y porque ya no estás en tu prime. No es contra ti, Javier, es contra tu presente futbolero.
“Le han comentado lo que te dije, ¿pero te digo algo?, la influencia del coach de vida ya lo invadió. Lo está matando y no se da cuenta.
“Es como cuando te duermen y te dicen que obedezcas y lo haces por convencimiento”, me lo dice alguien directo y cercano al entorno.
Javier vive en otro mundo, en uno imaginario en el que cree que todos lo quieren atacar, que todos lo envidian, que todos son inferiores y que nadie lo merece.
Sus formas, sus actitudes, sus desplantes y sus insultos disfrazados de groserías al aire ya comenzaron a caer mal en el ambiente del futbol mexicano.
Directivos, tres DTs (con los que hablé), y no se diga gente de los medios, ya no soportan a este señor con desplantes de grandeza y soberbia al por mayor, todo ello disfrazado de “No me entienden y me vale madre lo que piensen”.
A Javier le movieron su pensar, sus ideas y su forma de ver la vida. A Javier su coach Diego Dreyfus le dijo: “Tú eres el más chingón”, y eso está perfecto, se aplaude, pero jamás con el complemento: “Y todos son unos pendejos que si no te entienden no valen madre”.
Son palabras exactas de Diego.
Contesta con una arrogancia como si fuera Messi, siendo que el argentino es una dama como persona, amable, educado y ubicado… y eso que él sí es un crack de verdad. Él sí.
La respuesta a Toño
Recientemente Javier tuvo un desplante grosero, soberbio y de gente maleducada con un personaje del futbol que lo que menos tiene es malicia.
Le hizo una pregunta y este elemento del Guadalajara tuvo una actitud arrogante, grosera en lo verbal y en no verbal.
Se pasó de verdad, él cree que está bien, que así debe de ser y todo por la influencia mental de su coach.
Las críticas que le han hecho se las ha ganado.
Su afición
En medio de toda esta controversia de Javier y su nefasta actitud, el aficionado cree que es vs Chivas y vs su ídolo como persona.
No, afición Chiva, no es contra su equipo, es simplemente por la actitud de su jugador.
Ni Hugo Sánchez ni Rafa Márquez, que están por encima de él en la historia, tuvieron esa actitud.
Y ya basta
Por favor, ya basta de decir: “Es el delantero con más goles en la historia del Tri”.
Eso YA LO SABEMOS. Nadie lo cuestiona, pero eso no le da calidad en el presente.
No criticamos al goleador el Tri; sólo cuestionamos al jugador del presente.
Querido Javier…
"No hay nada noble en ser superior a tus semejantes; la verdadera nobleza es ser superior a tu antiguo yo".
PD: No más palabras, señor juez.