Inmortales: Bienvenidos a casa

Llegué hasta esta fabulosa máquina de sueños, mejor conocida como “industria del deporte”, gracias a los héroes que conocí en mi infancia, hombres y mujeres prodigiosos que me llenaron...

Llegué hasta esta fabulosa máquina de sueños, mejor conocida como “industria del deporte”, gracias a los héroes que conocí en mi infancia, hombres y mujeres prodigiosos que me llenaron los ojos con sus gestas y determinaron mi camino. Esas hazañas, aquellos momentos tejidos con los hilos del milagro, aun viven en un lugar privilegiado de mi memoria y vuelven -de vez en cuando- para recordarme por qué estoy aquí, por qué me dedico a este apasionante y primigenio oficio, el cual consiste en algo tan -aparentemente- simple, pero -a la vez- tan humanamente necesario como lo es el antiquísimo arte de contar historias.

Bien dice Jorge Valdano que el futbol (el deporte en su totalidad, ampliaría yo) está conectado permanentemente al pasado, al presente y al futuro, formando un micro universo que alimenta de emociones al atleta; el pasado son los recuerdos, la memoria de aquellos nos precedieron en la cancha y a los que tratamos de imitar, aquel gol que jamás se borrará de tu mente, aquella jugada imposible que se te quedó en el corazón; el presente es la ilusión de hoy, ese partido que juegas ahora, ese misterio que intentas descifrar cada vez que tocas la pelota; y el futuro, son los sueños, ese horizonte al que anhelas llegar, es lugar que -en otro tiempo- otros alcanzaron y que por eso -porque sabes que existe- lo deseas. Pasado, presente y futuro son combustible para el espíritu del competidor.

Durante muchas décadas, la memoria del futbol mexicano deambuló sin encontrar un recinto que estuviese a la altura de la pasión que sentimos por el juego. Las hazañas, los récords, las leyendas, vivían -sólo- en la mente de los viejos aficionados, en los decanos del periodismo y en los contados libros, periódicos, vídeos y revistas, que algunos nostálgicos se dedicaban archivar y venerar en la soledad de una bodega. Como sucede siempre, los recuerdos se van desvaneciendo, igual que el papel o una cinta, para -al final- hacerse polvo. Y con ellos, se van historias plenas de victoria, se olvidan los nombres de competidores que -en su momento- lucían como invencibles.

El templo que hacía falta

Sin embargo, a partir de este verano, el futbol mexicano tiene ya un hogar, un templo al cual todos podremos asistir para recordar y agradecer, para rendir tributo y estremecernos de nuevo con los goles de nuestros ídolos de infancia, con los personajes que nos marcaron con su personalidad triunfal, con las leyendas de esos hombres por los que nuestros padres y hermanos nos llevaban a la cancha. El nuevo Salón de la Fama del Futbol internacional, avalado por la FIFA, es -ante todo- un gesto de amor por el juego, una prueba más del compromiso que tiene el Grupo Pachuca con el desarrollo del deporte. El gigantesco edificio esférico que se ha erigido sobre el imponente mosaico del Parque David Ben Gurión de la capital hidalguense es un recinto monumental donde vivirán por siempre los mejores futbolistas que hayan pasado por México y por el mundo.

Este verano tuve el honor de ser parte del jurado que eligió a la primera generación de futbolistas investidos con este honor; y cada año agregaremos nuevos miembros, para que así -juntos- le hagamos justicia a los hombres (y mujeres...) que hicieron grande este juego. Gracias a la inconmensurable capacidad creadora de Jesús Martínez, líder de Grupo Pachuca, los recuerdos más valiosos del futbol permanecerán a salvo para siempre y -por primera vez- estarán al alcance de todo aquel que sienta algo por este fabuloso juego.

Enhorabuena a todo el equipo que ha hecho posible el Salón de la Fama del Futbol Internacional, un proyecto con alma que nos hace sentir orgullosos a todos los que formamos parte de esta industria de las emociones. Mi reconocimiento especial a Martín Peláez, Director General, hombre que ha trabajado desde hace 13 años dentro de este admirable grupo y también a mi amigo Antonio Moreno, quien no se equivocó al elegir este nuevo camino en su carrera. Y es que en el fondo, los que conocemos a Toño sabemos que es uno de esos nostálgicos, indispensables para el futbol, que aun guardan periódicos viejos y revistas añejas en algún rincón de su casa. Muchas Felicidades.

*Te invito a visitar el Salón de la Fama del Futbol Internacional, así como Mundo Futbol, el divertido centro interactivo que ha creado el Grupo Pachuca. Más información en: www.salondelafamadelfutbol.com/  y www.dalefutbolatucorazon.com/

*Si quieres conocer las historias de otros héroes mexicanos te invito a visitar: www.eldiademivida.com.mx

*Sígueme en twitter: Antonio_Rosique

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