Virginia Tovar. Una innovadora del futbol mexicano

Ahora que celebramos un año más de que la FMF se interesa por apoyar la lucha el cáncer de seno, quiero recordar en mi columna la aparición de la primer mujer como árbitro central en el futbol.

Ahora que celebramos un año más de que la FMF se interesa por apoyar la lucha el cáncer de seno con el –ya tradicional- balón rosa, quiero recordar en mi columna la aparición de la primer mujer como árbitro central en el futbol de la Primera División en México. Por tradición, el futbol es visto como solo para hombres –o por lo menos hasta hace unos años- inclusive la ya famosa frase del mítico Ángel Fernández lo proclamaba “Este es el Juego del hombre”. Es por esto, que la presencia de una dama en un partido de caballeros causó en su momento polémica. Se habló mucho sobre si esto era o no correcto. Afortunadamente fueron más las voces que lo vieron como algo natural, que los que se montaron en un “machismo” tal que cuestionaban no si una mujer debía arbitrar, sino siquiera si las mujeres debían jugar al futbol. Cuando se anunció a los árbitros de la jornada 6 del Clausura 2004 comenzó una semana diferente para el futbol mexicano. Para el partido Irapuato-América del domingo 22 de febrero se anunció que Virginia Tovar sería el juez central. Era la primera vez que un partido oficial  de la Primera División del futbol mexicano tendría a una mujer diriguiendo a 22 hombres. El día esperado llegó. El reloj marcaba las dos de la tarde cuando Viky sonó la ocarina dando por iniciado el histórico partido, sintiendo un nervio particular que le llegó al estómago, pero ese fue solo un momento cumbre, el mágico día había comenzado desde muy temprano…   Tras una noche pesada, con insomnio por los nervios y un desayuno ligero, consistente en huevos estrellados, jugo de piña y una taza de café, Viky tomó una moneda que consideraba de la suerte y se puso unos aretes y una cadena que le regaló su esposo, rezó y salió del hotel  para dirigirse al estadio.   Una vez en el León Chávez, se cambió y justo a la 1:35 entró a la cancha para ver que todo marchara en orden. En ese momento recibió de parte de la afición una silbatina, esto que parece común cuando un nazareno hace su aparición, no lo fue en verdad. El silbido era diferente al de sus compañeros. Este no incluía un recordatorio familiar ¡No! Esta era diferente, fue el clásico silbido de piropo, un “fiu, fiu” generalizado.   Una vez en la cancha, recibió varios obsequios: un arreglo floral del Club Irapuato, una caja de cristal encapsulada que le regaló Germán Villa; un reconocimiento del Club América en una placa de cristal, unas rosas que le obsequió  Pável Pardo y un ramo de Cuauhtémoc Blanco deséandole la mayor de las suertes.   El partido comenzó tras el silbatazo inicial justo a las 14:00 hrs. y todos se comportaban de la mejor manera, sin reclamos. El América marchaba invicto y quería mantener su hegemonía. Irapuato por su parte, deseaba retomar el rumbo.   El argentino Diego Garay, del Irapuato, anotó para el 1-0, para luego recibir el primero de seis cartones amarillos que sacaría Tovar. La cosa seguía calmada.   Corría el minuto 34 cuando Virginia marcó un penal a favor de los freseros. Ahí comenzaron los problemas. Los jugadores del América reclamaron, sin embargo, se tragaron los insultos. Irapuato se puso adelante 2-0.   Comandadas por Cuauhtémoc, las Águilas presionaron y antes de terminar el primer tiempo, el Temoc mandó un gran centro que remató Navia para el 2-1.   El partido siguió su tónica y el América comenzó a desesperarse y con esto vinieron los reclamos, sobre todo de Blanco que manoteaba, pero se aguantaba de decir algo.   Ya casi para finalizar el partido Virginia expulsó al costarricense Ronald Gómez de los locales y las Águilas se fueron con todo al frente, queriendo mantener el invicto. Tras marcar un fuera de juego, Cuauhtémoc enojado sin acercarse demasiado a la árbitro gritó “mejor vete a hacer los quehaceres tu casa” Tovar ni se inmutó. O no escuchó o no quiso que la cosa pasara a mayores. Todavía demostrando su dominio del partido, sacó la roja al americanista Jesús Mendoza, en los momentos más difíciles de su trabajo ante la desesperación del América por buscar el empate y la presión de la porra visitante. Así, con 2-1 a favor del Irapuato, concluyó el encuentro.   Al final, la crítica le fue favorable a la joven árbitro mexicana, los jugadores –incluyendo el mismo Cuauhtémoc- se despidieron deseándole suerte, la prensa y los aficionados reconocieron su trabajo. Sin embargo, Virginia Tovar Díaz, egresada de la Universidad de Guadalajara en la carrera de Cultura Física, solo dirigió otros dos partidos en  Primera división. Y ya no más. Ni ella ni ninguna otra. Su hermana, ha sido distinguida como Juez de línea y es sin duda una de las mejores, pero es claro que falta un verdadero apoyo por parte de la FMF para darle su lugar que merecen a estupendas árbitros mexicanas que en otras competencias se han destacado, consideradas por la FIFA en los Mundiales femeniles como parte del grupo selectivo de nazarenas internacionales y que desgraciadamente no tienen todo el reconocimiento en su propio país.   Así como se apoya a la mujer con el balón rosa con un porcentaje de su venta para estudios de mamografías, también deberían de brindarles las oportunidades que merecen dentro del terreno de juego. Es simplemente  parte de la equidad de género que este país requiere.

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