Jaguares: última llamada

En el proceso de construcción de marca dentro del futbol, existen momentos determinantes que marcan el despegue real de un club, todos estos ligados con sucesos importantes dentro del terreno de...

En el proceso de construcción de marca dentro del futbol, existen momentos determinantes que marcan el despegue real de un club, todos estos ligados con sucesos importantes dentro del terreno de juego.

Pachuca dejó de ser un equipo modesto que peleaba cada año por no descender cuando obtuvo su primer campeonato. Igualmente se consolidó como un club que había crecido al tener en 2 ocasiones las agallas para ir a la casa de los Tigres en finales consecutivas a pintarles la cara.

Santos experimentó lo mismo cuando en 1996 sorprendió a todos derrotando al Necaxa ya que si bien había dado muestras de tener empaque en la Final contra Tecos en 1994, no fue hasta que sus campeonatos lo solidificaron como un club importante en nuestro país que inclusive ha rebasado en logros a los equipos de Monterrey.

Es el momento de Jaguares de Chiapas. Un equipo que nació empujado por el poder político en el 2002 al más puro estilo mexicano, es decir, comprando una franquicia y llegándose a instalar a una ciudad de la nada. Con todo y eso, el Estado de Chiapas los acogió muy bien y pese a los altibajos, la afición comienza a meterse más con su equipo aún cuando en la cancha no han dejado de ser una escuadra gris e intrascendente.

Hoy la Directiva y el Gobierno han hecho esfuerzos para reforzar al equipo en todas las líneas, trayendo inclusive a Sebastián Luri como su nuevo y flamante Director Deportivo. Increíble, en este país es quizás el único lugar donde se premian a los que fracasan y generan desastres en otros equipos (tal cuál lo hizo este argentino en Tigres) dándoles como recompensa un nuevo puesto. No obstante y más allá de la llegada de este individuo, me parece que llevar a Miguel Ángel Brindisi a la dirección técnica pude ser un acierto siempre y cuando en verdad exista un plan a mediano plazo y no les deje tirado el trabajo tal cual ha sucedido últimamente con numerosos entrenadores que cual si fueran un mesías, vienen en apariencia a salvar a nuestro futbol pero que usualmente van de regreso a su país cargados de dólares y sin un logro bajo el brazo.

El resto de nuevas adquisiciones que acompañan al "Bofo" Bautista son jugadores como Nery Cardozo (si es que lo dejan jugar al menos media temporada), un paquete del Atlas compuesto por Christian Valdez, Gerardo y Omar Flores. El Defensa pampero Javier Gandolfi solidificará la zaga y tanto Alan Zamora como Oribe Peralta buscaran ayudar a los Jaguares para tener mayor llegada al arco. En apariencia se ha compuesto una base sólida para por fin y de una vez por todas, sacar a los de Chiapas de la mediocridad en la que han navegado el 90 por ciento del tiempo que llevan en nuestra Primera División.

Con tantos rumores que se han dado sobre una posible venta del equipo, me da la impresión que esta es una de las últimas cartas que los dirigentes están apostando para definitivamente asentarse entre los 18 cuadros de primera. Sin embargo, dependerá de que haya un verdadero profesionalismo en la gente de pantalón largo así como de una real convicción de la gente que compone tanto el plantel y Cuerpo Técnico para que estos Jaguares inicien el camino a fin de dar los pasos que algún dia ya dieron tanto Santos como Tuzos. Por el bien de la afición Chiapaneca y en aras de que nuestro juego tenga un bastión en el Sur, ojalá y así sea.

Ah, me olvidaba: soy de los que piensan y lo he plasmado en este espacio que Ramón Díaz hasta el momento ha estado casi con pistola en mano atracando los sueños e ilusiones del que se presume ser uno de los equipos más importantes de este país. Lo que ocurrió el viernes vs. el Atlas es de preocupar y hasta da a pensar mal. Pero olvidándonos un poco de Díaz, varios jugadores demostraron que no merecen portar una playera como la de América y menos aún cuando intentan reverdecer una mística ochentera con un uniforme retro que lo único que hace es acentuar más el abismo que hay entre lo que eran las Águilas de esos años y la caricatura que son hoy, pasando por dirigentes, su entrenador y obviamente sus futbolistas. Pobre América, tan lejos de esa grandeza ochentera y tan cera de quienes han comandado esta nueva "re ingeniería" a todos sus niveles.

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