El parto

Se rompió la membrana que mantenía al futbol mexicano alejado de los títulos internacionales a nivel mayor. Se parió ya un Campeón a nivel de clubes en un torneo de Sudamérica, un hecho histórico...

Se rompió la membrana que mantenía al futbol mexicano alejado de los títulos internacionales a nivel mayor. Se parió ya un Campeón a nivel de clubes en un torneo de Sudamérica, un hecho histórico que hay que cuidar, alimentar, educar y hacerlo que crezca en el mejor de los ambientes posibles.

El Pachuca se metió al estadio del Colo-Colo, acabó con una fiesta que llevaba ya una semana de preparación, le arrancó de tajo al equipo chileno una Copa que ya sentían suya y se la trajo para México con todas las de la ley, concretando una proeza de niveles épicos.

Este triunfo es de Pachuca, totalmente, y Ustedes podrán leer una tremenda cantidad de comentarios coincidentes alabando con toda justicia al equipo hidalguense. Por ello, yo quiero hablar del antes y después, de que en el futbol mexicano debemos aprender a ver más allá de lo inmediato, tanto para delante como para atrás.

EL PASADO

Digamos que hoy el Campeón que nació requirió de mucho trabajo, de negociaciones para llevar a los equipos mexicanos primero a Libertadores y luego, como consecuencia de su buen desempeño a la Copa Sudamericana. Hoy el mercado mexicano es uno de los principales sustentos de estos dos torneos de CONMEBOL, con argumentos futbolísticos que permiten pelear ya siempre en las últimas instancias.

Este triunfo de Pachuca rompió una membrana que había sido desgastada poco a poco, con el trabajo, el triunfo y los fracasos de todos los equipos mexicanos que han participado en estos torneos organizados por CONMEBOL, desde el primero hasta el último, desde el que mejor le fue hasta el que peor papel haya hecho. El trabajo de desgaste ha implicado desde el dar a conocer a los equipos mexicanos y sus jugadores, hasta entrar al mercado sudamericano como la liga que mejor paga en América.

Hoy las camisetas de los equipos mexicanos ya no son menospreciadas por los organizadores y los árbitros, ya comenzamos a ser tratados casi como iguales, se nos da un mejor valor e importancia. En este momento, los silbantes ya no sienten tan fuerte la presión de valorar mucho más la playera de Boca, River, Corinthians o Colo-Colo que la de un equipo mexicano. Fueron muchas malas pasadas, como la eliminación artera de Santos en el Monumental o sin ir más lejos, aquella famosa decisión en el Boca-Pumas cuando no se expulsó a Abbondanzieri en la misma instancia que hoy consiguieron ganar los Tuzos.

EL FUTURO

Ahora, a lo que viene… El futbol mexicano está entrando en un ciclo que puede ser de crecimiento acelerado; es importante que los pasos se sigan cumpliendo con trabajo, con paciencia pero sin dejar de ascender.

La Sub-17 Campeona del Mundo en el 2005 y ahora el Pachuca, no son obra de la casualidad, son producto de un desarrollo futbolístico que se ha dado en México, por momentos un tanto desorganizado pero ahora mucho más conciente y firme.

La Selección Mexicana Mayor es el siguiente paso y en la Copa América de 2007 los rivales que enfrente México deben saber que están ante un favorito con hambre de robarle a CONMEBOL otro trofeo. El Tri es el siguiente espacio que debe cubrir esta corriente ganadora a la que ha llegado el futbol mexicano.

Sin embargo, la FMF ahora tiene en sus manos la gran responsabilidad de permitir que el crecimiento se dé cada vez de mejor manera. No deben existir tantos obstáculos para que los equipos mexicanos e incluso las Selecciones Nacionales tengan tiempo, espacio, apoyo y tranquilidad para cubrir los torneos en los que participen sin una desventaja "desde dentro".

Hasta ahora, la participación de los equipos mexicanos en torneos sudamericanos ha sido un tanto caótica; ha sido apretada y exigida por la falta de planeación. Pero en este momento, tras el crecimiento del futbol mexicano y el reconocimiento internacional, seríamos la burla del mundo si seguimos obligado a nuestros equipos a jugar en la liga local y en un torneo continental, el mismo día y en hemisferios distintos del mundo.

El futbol mexicano luchó, trabajó y está comenzando a ganar; parece que hemos superado las adversidades obvias de entrar a torneos de otra confederación, estamos convenciendo a los escépticos y puristas de Sudamérica y el mundo que se niegan a aceptar el cada vez mejor nivel del futbol mexicano. ¿Seremos nosotros los últimos en convencernos a nivel administrativo? Ojalá no.

Hoy el futbol me llevó a platicar con Ustedes en un día fuera de lo acostumbrado y con un tema que es un orgullo, nos vemos el próximo lunes y como siempre, muchas gracias a todos por hacernos grandes.

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