En verdad, seamos otros

Cuando la Selección Sub-17 ganó el Mundial de Perú, todos nos preguntamos por qué ellos sí pudieron. Las respuestas que encontramos fueron sencillas, era un grupo que no llamaba la atención, con...

Cuando la Selección Sub-17 ganó el Mundial de Perú, todos nos preguntamos por qué ellos sí pudieron. Las respuestas que encontramos fueron sencillas, era un grupo que no llamaba la atención, con jugadores desconocidos en los que pocas personas se fijaban y que siguieron un proceso del que si acaso, se publicaba un par de notas generales a la semana.

Llegaron al Mundial acompañados de un par de fotógrafos (uno de ellos nuestro compañero de Mexsport Omar Martínez que los siguió desde el Premundial), algún reportero con viáticos excesivos y se pusieron a jugar futbol, a soñar, a ser felices dentro del campo de juego. No hay que olvidar que el trabajo de preparación para el título de Perú 2005 no fue sólo con la veintena de hombres que fueron al Mundial, sino que traía un proceso atrás de al menos dos años y de una gran cantidad de jugadores que participaron en diversas etapas con el equipo y que aunque no estuvieron en territorio inca, si eran parte de lo que se conoce como "equipo".

Ahora, la evolución de esta generación nos lleva al Premundial Sub-20 que el Tri acaba de conquistar casi de la misma forma y en la misma ciudad en la que ganó el Premundial Sub-17 de aquél glorioso 2005.

Chucho Ramírez, su equipo y sus pupilos quieren seguir los pasos correctos, ¿cuáles son estos? Ellos ya lo descubrieron, son los que te llevan a levantar la Copa del Mundo, el máximo logro de cualquier equipo de futbol.

Es como cuando se encuentra el mejor y más seguro camino a casa, siempre se busca repetirlo.

A mí esta generación de futbolistas me mueve y creo que con la mayoría de los mexicanos es así. Los queremos como a pocos, es casi imposible no hacerlo cuando a golpe de alegría nos despertaron, nos cambiaron. Bien lo decía Medio Tiempo en aquél 2 de Octubre, "Ahora somos otros". En lo personal aún veo las fotos de aquél Mundial y no puedo evitar emocionarme en extremo, recuerdo bien aquél momento en que México levantó la Copa del Mundo y no puedo hacer más que callar y tragar saliva para que la voz no se quiebre.

¿A qué voy con todo esto? Simple… ahora que todos conocemos sus nombres, ahora que sabemos de qué lado juegan, cómo les dicen, de dónde vienen y a dónde van, debemos evitar cometer el mismo error de siempre, que es comenzar a creernos con el derecho de decirle al técnico qué jugadores poner, de decirle al delantero por dónde definir, de pedirle al defensa que no falle. ¡No! dejémoslos jugar, debemos creer en ellos totalmente, no nos han dado razones para dudar.

Ahora en este Premundial me sorprendió oír de parte de algunos periodistas comentarios como "es que Chucho hizo muchos cambios en el tercer partido, eso no está bien", "debería poner a Giovani y a Vela, queremos verlos", "debían de golear, el marcador es corto", "creo que este equipo no sabe jugar por las bandas"… ¡por favor!, debemos ser lógicos, dejémoslos en paz, ellos quieren repetir el camino, repitámoslo nosotros y creamos en lo que hacen.

Es obvio que ahora los vamos a seguir más; en primera porque son Campeones del Mundo, pero también porque su edad ahora genera más expectativas y por ende, mayor competencia. Pero esto no quiere decir que debemos interferir en su proceso y más si en ocasiones las críticas que he oído ni siquiera están fundamentadas con el conocimiento previo que se debe tener de los jugadores.

Creo que la afición de Culiacán nos dio una muestra de lo que debemos hacer. Tenemos que disfrutar esto, sino podemos gozar el reinado de un título mundial y nos ponemos a jugarle al sabio, lo único que vamos a lograr es que dentro de dos meses haya algún desubicado pidiendo la cabeza de Chucho Ramírez o gritándole a Carlos Vela que es tronco.

Si no nos cuidamos nosotros, nadie lo va a hacer; vamos a proteger a estos chavos porque en el momento en que ellos nos dieron nuestra máxima felicidad futbolera, nosotros pusimos parte de nuestro corazón, nuestros sueños y nuestras sonrisas en ellos.

Yo al menos, sigo soñando.

No olvides enviarme tus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com, nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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