Lecciones de un botellazo

"Hay un refrán que dice que quien siembra viento recoge tempestades. Dentro de una gran masa social siempre hay algún cafre, sin embargo, los que tenemos que dar ejemplo en estos casos somos...

"Hay un refrán que dice que quien siembra viento recoge tempestades. Dentro de una gran masa social siempre hay algún cafre, sin embargo, los que tenemos que dar ejemplo en estos casos somos quienes peor nos hemos comportado. Hay que recapacitar y reflexionar, todos somos responsables, cuando uno no quiere, dos no se pelean. No puedes pretender que la afición se porte como corderito cuando la hemos llevado a esa situación… estas son las cosas que pasan cuando se calienta un partido".

Estas palabras las dijo Juande Ramos, entrenador del Sevilla horas después de recibir un botellazo en la cabeza durante el Derbi entre el Sevilla y el Betis dentro de la Copa del Rey. El partido se suspendió y el entrenador fue sacado en ambulancia del estadio hacia un hospital donde pasó la noche afortunadamente sin complicaciones con sólo la pérdida de la memoria de unos minutos antes y después del impacto.

Sin duda es un ejemplo para todo el futbol mundial que Ramos, aún después de haber sido víctima de una agresión brutal e incomprensible que bien pudo haber tenido serias consecuencias en su salud, se reconozca como responsable indirecto y parte del entorno que provoca que algunos desequilibrados tengan pretexto para crear violencia.

La luz de esperanza que sentí al leer las palabras de Ramos, contrastó con la tremenda incongruencia que encontré al recibir las declaraciones de Jorge Vergara al terminar el duelo del pasado sábado en el que las Chivas derrotaron al Querétaro. "Estamos jugando de maravilla, el equipo hoy demostró que incluso puede golear, y que se prepare el "gatito", ahí le vamos, le tenemos algo preparado desde hace año y medio y llegó el momento de dárselos".

Simplemente no comprendo. La FMF unió a todos los clubes para acordar (o habrá sido para imponer) medidas para evitar la violencia en los estadios. Se prohibieron las mantas y trapos en todos los escenarios del futbol mexicano, se decidió evitar al máximo el contacto con las porras, se invitó a todos los equipos a portar en cada partido la leyenda "Juego limpio también en la tribuna", se detiene o impide el acceso al estadio a cualquier aficionado que parezca que puede generar violencia…

Mientras tanto, Jorge Vergara decide, desde una semana antes, calentar un partido que ya tiene mucha historia y que sin duda tendrá gran convocatoria por parte de los dos bandos. ¿Sabrá el directivo Campeón del futbol mexicano que se está intentando acabar con todo tipo de provocación? ¿Tendrá idea Jorge Vergara que en su ciudad las porras de Chivas y Atlas están llegando a un extremo de rivalidad que ya es una bomba de tiempo? ¿Estará conciente el mandamás rojiblanco que su manera de calentar los juegos colaboró de una u otra forma para crear la violencia que hoy se intenta erradicar?

"Los que tenemos que dar ejemplo en estos casos somos quienes peor nos hemos comportado… Todos somos responsables", dice Juande Ramos. No saben cómo me gustaría que el Señor Vergara y todos los que explotan el orgullo de la gente para sacar unos pesos más, entendieran esas palabras. Hace 5 ó 10 años esos métodos podían funcionar y tal vez todo esto se tomaba como dato curioso por un público que no estaba tan organizado ni en las circunstancias que hoy presenta nuestro futbol.

La FMF debe pedir el "Juego limpio también en los escritorios" y aplicar las medidas antiviolencia a los directivos, jugadores y técnicos con el mismo rigor que lo hacen con los aficionados.

Estoy seguro que en esta ocasión Vergara no encontrará eco a sus palabras pues como sabiamente dice también Juande Ramos, "Cuando uno no quiere, dos no se pelean".

Sin embargo, si Jorge Vergara no lo entiende o no le interesa siquiera entenderlo, creo que al menos Ustedes, estimados lectores si lo podrán hacer. Los invito a ayudar al futbol a erradicar cualquier tipo de violencia y demostrarle a todos que un duelo como el Pumas-Chivas, el América-Chivas, Monterrey-Tigres, o cualquier enfrentamiento de alta convocatoria, para tener un gran ambiente no necesita más que dos extraordinarios equipos, entrega total en la cancha y el deseo de sus aficiones de verlos ganar.

Desando con toda mi alma que el futbol mexicano se desarrolle en paz, me despido de Ustedes no sin antes invitarlos a mandarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes; nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Walter GonzálezDirector Editorial

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