Cinco mil

Cinco mil policías formaron el operativo policiaco más importante en la historia del futbol mexicano rodeando al América-Pumas. En general todo estuvo bien, se instalaron dos oficinas del...

Cinco mil policías formaron el operativo policiaco más importante en la historia del futbol mexicano rodeando al América-Pumas. En general todo estuvo bien, se instalaron dos oficinas del Ministerio Público que tuvieron actividad; se tuvo un control intenso con los uniformados para evitar cualquier tipo de abuso y adentro del estadio se lograron apagar dos pequeños conatos de bronca más personales que producto de alguna disputa entre porras.

La policía lució sus mejores camionetas pickup y hasta por ahí vimos unas nuevas "antimotines" Mercedes Benz que rara vez salen en circunstancias normales. Incluso, uno de nuestros reporteros me comentaba el sábado regresando del Azteca, que el número de elementos de la policía en Ciudad Universitaria sería igual e incluso mayor que la asistencia total que tuvo el Atlante-Tecos.

Sin embargo, hay dos aspectos que quiero resaltar en este espacio ya que de manera increíble se descuidaron y me parecen muy importantes a tomar en cuenta.

1. Cinco mil policías, sí, y a ninguno se le ocurrió que porra rival ingresara al estadio ya cuando la de Pumas estuviera dentro. Así, el operativo protegió a la porra americanista con una llamativa escolta en plena Avenida de los Insurgentes a las 11:10 de la mañana. ¿Qué sucedió? Lo lógico, ante los gritos de uno y otro bando, a un chistoso que esperaba ingresar a CU se le ocurrió librar la escolta aventándoles algo a los amarillos. Como siempre en estos casos, muchos lo imitaron y comenzó una lluvia de proyectiles que dejó el mayor número de detenidos de la tarde. Eso sí, los enfrentamientos cuerpo a cuerpo se evitaron lo más posible.

2. El segundo hecho me parece aún más grave. Acabando el partido se pidió que la minoría americanista esperara en sus lugares mientras toda la afición puma abandonaba el estadio. Así fue, entramos a la conferencia de prensa y justo al salir de ella los americanistas salían de las tribunas.

De esta forma, para salir de la explanada del estadio tuvimos que aguardar a que la policía desarrollara su operativo para escoltar a la porra visitante. Pero cuál sería nuestra sorpresa al ver que el camión de Pumas llegaba al lugar y quedaba imposibilitado de seguir su camino por los camiones de granaderos que habían atravesado para hacerle valla a la afición americanista.

Sí, parece increíble, pero el autobús de Pumas tuvo que esperar 15 minutos encajonado y a unos 10 metros del lugar donde salía la porra visitante; en la parte de enfrente estaba bloqueado por dos camiones de la policía y atrás le impedían cualquier movimiento una patrulla y una grúa que también esperaba el paso. Es decir, luego de que cinco mil policías resguardaron el espectáculo, a alguien "se le escapó" estar atento a la salida del camión del equipo local y este acabó sin salida alguna, a 10 metros del lugar donde todos los miembros de las barras americanistas que asistieron al estadio caminaban en conjunto.

En el primer caso, la lluvia de proyectiles no dejó heridos graves y todo se controló sin mayores sobresaltos; en el segundo, afortunadamente nada pasó, sólo la mirada incrédula de algunos de los pasajeros del camión universitario que no entendían cómo habían quedado bloqueados.

Ojalá esta experiencia que no dejó consecuencias graves sea suficiente para que alguien tome en cuenta estos detalles como parte esencial de cualquier operativo de seguridad en los estadios de México.

GENERACIONES

Quisiera mandar por último un sincero abrazo a toda la generación Sub-17 que sufrió la eliminación en el Premundial de la categoría. Sé muy bien el peso que esto representa siendo que el Tri es el Campeón actual y que ahora, ha quedado imposibilitado para defender la corona.

Lo que más me preocupa es que los equipos olviden a estos jugadores y su desarrollo se vuelva más lento de lo que debería ser. Si a Campeones del Mundo en ocasiones se les han cerrado las puertas, no quiero ni imaginar en el nivel de desamparo en el que quedarían algunos de estos muchachos que, porqué no, pueden ser muy talentosos y valiosos para nuestro futbol.

Debemos de entender que las camadas de futbolistas tienen cada una características especiales. Algunas maduran antes que otras, algunas logran la conjunción rápidamente y otras se tardan un par de años más. Debemos entenderlo y ojalá a estos muchachos se les respete y apoye igual que a la generación anterior, es la única manera de seguir creciendo.

No olviden enviarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com; nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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