El lado cruel del futbol

El descenso de un equipo es un auténtico drama deportivo tanto para los jugadores y Cuerpo Técnico como para la afición que lo sufre. Sin embargo, creo que pocas personas se ponen a pensar en todo...

El descenso de un equipo es un auténtico drama deportivo tanto para los jugadores y Cuerpo Técnico como para la afición que lo sufre. Sin embargo, creo que pocas personas se ponen a pensar en todo lo que significa a otros niveles.

Los jugadores famosos, los de renombre, lo sufren como un duro golpe a su carrera deportiva y se ven invadidos por una tristeza e impotencia enormes, pero la mayoría de ellos encontrarán espacio en otros equipos y seguirán con sus trayectorias. No todos lo logran, pero si ya el futbolista tiene un nombre, el mismo club al que pertenece hará lo posible por negociarlo pues al momento que juegue un duelo en la división de ascenso, su carta se reducirá a, mínimo, un tercio de su valor.

En tanto, los jugadores que aún no conocemos bien, esos que estaban listos para presentarse en el máximo circuito o los que ya lo habían hecho y buscaban tener regularidad, difícilmente superarán el descenso. Algunos tendrán la suerte de ser negociados en equipos de categorías inferiores o de ser prestados a alguna Reserva Profesional, pero muchos otros tendrán que pensar en estudiar un oficio, ponerse a manejar un taxi o conseguirse un trabajo "de lo que sea", en lo que el sueño del futbol vuelve a estar cerca.

Sin embargo, el descenso de un equipo no sólo implica la tristeza deportiva de jugadores y afición; la pérdida de la categoría de una franquicia significa la afectación de todo un entorno económico y social.

Una vez que un equipo deja de ser de Primera División, todo lo que está alrededor de un juego de futbol entra en una fuerte depresión. Cuando vas al estadio, fíjate cuántas personas están trabajando alrededor de este deporte-espectáculo. Cuéntalas e imagina que todas ellas perderán su trabajo o reducirán sus ingresos de manera dramática al decretarse un descenso.

Los jardineros, el personal de prensa, el área de mercadotecnia, los entrenadores de fuerzas inferiores, los locutores que trasmiten los duelos en televisión o radio regional, los reporteros que cubren la fuente, las marcas que invirtieron en la publicidad, los comerciantes que venden tacos, playeras, helados o cervezas alrededor o dentro del estadio… en fin, puedes seguir agregándole profesiones y oficios a esta lista y, todos ellos, verán reducida su economía de manera drástica y por ende, sus familias perderán calidad de vida.

Socialmente hablando, la presencia de un equipo de futbol en una ciudad siempre provocará un mayor apoyo al deporte en la zona y un interés fuerte por parte de la juventud por practicar el futbol. Ahora imaginen, si los equipos de Primera luchan y les cuesta un trabajo enorme tener fuerzas inferiores, lo que significa para un equipo de Primera "A" mantenerlas. Simplemente, se reducen al mínimo si el equipo que las sustenta no está en la división de privilegio.

Por eso, cada vez que veo un partido del descenso, cada vez que pienso en cuál es mi favorito para permanecer, me entra una angustia tremenda de sólo recordar todo lo que un gol, un descuido, un rebanón, un penal fallado, un error arbitral o un golazo pueden significar en las vidas de miles de personas.

Alguien tiene que descender, es un equilibrio establecido y así como una plaza será afectada, una nueva ascenderá y se verá beneficiada, pero no dejo de pensar que en ocasiones, el proceso de selección para definir al "ganador o perdedor" en este aspecto del descenso es de una crueldad inaudita.

No quería dejar de platicar con Ustedes este aspecto, a una semana de que sepamos quién se va de la Primera División. Los que están metidos en este lío saben ya muy bien de lo que estoy hablando y les deseo la mejor de las suertes y, si son los desafortunados perdedores de esta cruel batalla por la permanencia, ojalá tengan la fuerza para aguantar los momentos de depresión futbolera.

Mucha suerte Gallos, mucha suerte Santos, sé que ambos han trabajado para lograr el objetivo, pero sólo uno tendrá premio.

Por hoy me despido, no olviden enviarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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