Historias extrañas

"Aprendí a ver en los diarios historias extrañas con mi rostro", le contaba a un amigo una estrella del balompié.

"Aprendí a ver en los diarios historias extrañas con mi rostro", le contaba a un amigo una estrella del balompié.

El futbolista profesional es mucho más "normal" de lo que creemos. Son personas que comenzaron su carrera muy jóvenes, prácticamente niños, por lo que comúnmente fueron muy inocentes, nobles y abiertos durante un largo tiempo de su vida productiva, pues muchos de ellos a los 23 ó 25 años ya tienen una trayectoria importante, mientras el general de las gentes apenas está comenzando su historia profesional.

Es hasta que a algunos de ellos la fama los pone en manos de personas que encuentran en su imagen un buen motivo para mentir, que nacen los recelos, los cuidados extremos, las confrontaciones con la prensa, las caras serias, los "hoy no voy a hablar", las declaraciones "por fórmula", las escapadas por la puerta de atrás, los vidrios arriba y los líos en "revistas del corazón".

A los jóvenes casi niños que empiezan en el futbol, algunos los consideran como dinero tirado en el piso que sólo hay que recoger. No son todos los casos, pero tampoco es raro que el futbolista se haya encontrado en su vida con la sorpresa de que alguien que llevaba años con ellos, les había sacado algo más que una jugosa "comisión".

Ahora, si el personaje logra salir bien librado de todo esto y gracias a su talento, carisma, o a lo que sea, resulta ser un futbolista afamado, más pronto que tarde algún vivo lo ubica como un producto ideal para armar telenovelas baratas. Así, los jugadores se vuelven marionetas de historias que nacen, crecen y se reproducen bajo el cobijo de una maraña que se ha vuelto casi automática.

No todo lo que se publica es mentira pero casi siempre la vida de futbolista comienza siendo un "rumor" que le complica tanto su historia que el jugador acaba viviendo eso mismo que en un momento le resultó totalmente ajeno.

En los famosos las cosas se magnifican. Todo, la felicidad, el drama y también esos detalles de la vida que pueden ser tan inocentes o perversos como se quieran ver. Una fiesta entre amigos, un accidente de tránsito, una seña, un mal día, todo eso puede convertirse en un pecado mayúsculo si hay alguien con el interés de generar un ambiente negativo.

Todo esto me hizo pensar una fotografía que estuvo circulando en algunos medios y que incluía a dos jugadores reconocidos. El momento era totalmente personal, sin ningún interés deportivo, social o relativo a su vida pública. Sin embargo, hubo quien pagó por tener esa imagen en la que ninguno de los involucrados estaba haciendo nada malo, nada realmente extraño, y la usó como material para el morbo, la burla y la mala intención.

Nunca olvidemos que los jugadores son iguales a ti y a mí, que muchos de ellos si no fueran jugadores, por su juventud nos resultarían una persona a la que hay que tenerle paciencia, preteger, dejarla estudiar y, en caso de los padres, mantener económicamente para que puedan lograr su objetivo. Muchos de los jugadores a los 21 años, cuando cualquier joven se encuentra a media carrera universitaria, son personas independientes, casados, con hijos pequeños y con un círculo de profesionales que dependen de ellos, de sus ingresos y de la calidad de su trabajo.

Piénsenlo, a final de cuentas podemos hacer la diferencia entre el recelo eterno de un jugador con su entorno o la convivencia inteligente que beneficie a todos los involucrados.

Por cierto, muchos de Ustedes ya habrán visto el estudio fotográfico que les presentamos esta semana denominado "Danza en el polvo" y que retrata el futbol llanero. Medio Tiempo te estará ofreciendo este tipo de reportajes que manejan otro punto de vista y una pasión tremenda por el futbol, por el deporte, sin importar dónde y quién lo práctique.

Por hoy me despido, no olviden enviarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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