A los cuatro vientos

No, no voy a treparme al barco de críticas tribuneras ni voy a hacer bromas con sarcasmo acerca de si el Tri perdió porque a Fonseca le gusta festejar bailando. No estoy escribiendo golpeando el...

No, no voy a treparme al barco de críticas tribuneras ni voy a hacer bromas con sarcasmo acerca de si el Tri perdió porque a Fonseca le gusta festejar bailando. No estoy escribiendo golpeando el teclado ni les voy a decir que me siento defraudado; no voy a repetirles lo mismo que ya habrán Ustedes leído y escuchado hasta el cansancio en todos los espacios posibles.

Yo no voy a llegar a la conclusión de que Hugo no es buen estratega y tampoco voy a referirme a sus declaraciones "jalamarca" que lo único que han hecho es que los críticos tribuneros no se ensañen con nuestros jugadores. No quiero caer en el colmo de la desubicación al decir que el Tri de La Volpe sí sabía a qué jugaba en el Mundial siendo que en el 2006, ese equipo llevaba 3 años y medio trabajando y este apenas lleva cuatro meses.

No voy a rendirme ante la tentación de cambiar mi impresión en dos partidos para luego, cuando este equipo funcione (que es absurdo pensar que no lo hará), justificarme diciendo que se logró el cambio gracias a las críticas.

Yo quiero reiterar mi confianza en este mi equipo, que sin duda es hombre por hombre la mejor Selección Nacional que me haya tocado concientizar y eso no lo pueden cambiar Honduras, Cuba o Panamá. Quiero recordarles que, pese a que no esperábamos perder un solo partido de esta loca Copa de Oro, ya sabíamos de palabras del propio técnico y sus jugadores, que el Tri no lograría jugar la Primera Fase con un nivel importante.

Voy a hablar de lo que no se considera en este momento, de un par de virtudes de esta escuadra. Yo veo un grupo que se está haciendo muy fuerte, que está bien cobijado y en el que todos sus miembros tienen un respeto mutuo. También me gusta que este Tri intenta borrar de su mente la posibilidad del empate y no tiene miedo a parecer desordenado o "que no juega a nada", ellos buscan ir al frente a trompicones o como sea a pesar de que en el camino los tomen, como se dice en el llano, "con los pantalones abajo".

Sé que cuando este grupo de jugadores supere este mal momento, saldrá fuerte y bien cimentado; con suerte, tal vez con una idea firme de un estilo de juego que deberá evolucionar dentro de los siguientes dos años.

No me queda la menor duda de que dentro de una semana mi equipo, el Tri, estará enfilándose a las Semifinales con un juego mejor que el de ahora, pero aún distante del ideal y ahí, muchos discursos dejarán el barco de la crítica burlona para subirse al de la esperanza verde.

Como pasa cada año, la sonrisa irónica del "ah, me vale, ya lo sabía" y los tan trillados juegos de palabras como "decepción nacional", "ratones verdes" o "pan con lo mismo", ante la mínima victoria dejarán su lugar a las playeras bien puestas y los eufóricos festejos cheleros. Todo porque se nos hace muy difícil entender que el camino de la victoria tiene varias estaciones obligatorias en las que nos detenemos a llenar los requisitos que necesitamos para ganar y varios de ellos sólo van enfocados a aprender a perder.

Un equipo que no sabe lo que es caer no puede decirse grande. Un jugador que no ha sufrido ese desesperante insomnio que provoca el recordar que un error suyo provocó una derrota, no puede disfrutar plenamente el que haya colaborado para ganar.

No olvidemos que excepto Nery Castillo, los "europeos" del Tri tienen un proceso que les impide jugar plenamente en este momento por cuestiones del regreso al trabajo físico tras el parón de futbol que sufrieron. Ellos lo saben, incluso Carlos Salcido quien por andar de enojón se olvidó que el Tri lo cobijó y defendió cuando el PSV lo obligaba a jugar lesionado. El extraordinario defensa mexicano se molestó porque le dijeron que le faltaba tomar ritmo y ante Honduras todos vimos que en efecto, está aún lejos de su nivel. Salcido es un gran jugador, es inteligente y siempre se comporta como un caballero, por eso sé que es el primero en darse cuenta que se dejó llevar por la calentura de no jugar.

Este equipo levantará y eso es lo que queremos. No echemos la playera al último cajón, hay que ponérsela hoy que de veras necesitamos sentirla cerca. Digamos a los cuatro vientos que nos llena de coraje la derrota, sufrámosla y vistámosla de verde para que no se nos olvide lo que cuesta sacar un triunfo. No nos escondamos en la crítica tribunera, ni digamos que Cuauhtémoc siempre ha sido así porque cuando él mete los goles nos ponemos de pie para aplaudirle. Hoy Blanco se equivocó feo, entregó un partido por reaccionar a un escupitajo que un rival le lanzó al rostro, pero al menos hasta que vuelva a pisar el campo, te aseguro que Cuau sufrirá ese desesperante insomnio que le provoca pensar una, otra y otra vez: "si no hubiera hecho eso"…

Cree, mantente firme, que una derrota o un par de malos partidos no te quiten la esperanza. Verás que cuando lleguen las victorias sentirás a este equipo realmente como una parte de ti y sabrás todo el trabajo que le costó llegar a jugar bien.

No olvides enviarme tus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com, nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

Opina de esta columna aquí.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas