Los enigmas de una axila

El "Ruso" Brailovsky tomó el lugar inevitable que debe adquirir cualquier técnico. Era lógico que lo de los 3 delanteros sería una variante táctica y no una constante espectacular, también era...

El "Ruso" Brailovsky tomó el lugar inevitable que debe adquirir cualquier técnico. Era lógico que lo de los 3 delanteros sería una variante táctica y no una constante espectacular, también era obvio que con lesiones y a falta de un gran futbol, buscaría equilibrar con ganas, entrega, espacios cerrados y precauciones defensivas… sí, todo esto está muy bien, lo entiendo, es totalmente cierto y nunca me creí lo contrario. Pero entonces ¿por qué se fue Luis Fernando Tena?

Bien, de acuerdo, el técnico anterior tenía ya tiempo y no había logrado levantar al equipo. Tienen razón en pensar "bueno, pero es que a Brailovsky hay que darle chance". Sí, estoy totalmente con Ustedes en el sentido de que el "Ruso" sabe, es carismático, ha logrado resultados, habla bien y cuida a la afición, pero no deja de revolotearme en la cabeza luego de ver el Clásico… bien, buen triunfo, valioso, un partido entretenido, pero ¿qué no estaba dirigiendo Tena al Águila?

Apenas el 8 de Octubre Brailovsky se presentara diciendo, "(La estrategia será) la misma que vengo pregonando desde el día que empecé a trabajar con ustedes en Estadio W y después en ESPN que es un futbol ofensivo, que tiene que ser atractivo, que entiende que el público que paga su boleto quiere venir a disfrutar de un buen espectáculo porque el futbol lo termina siendo y mi idea es tratar de implementar eso lo más rápido posible. El América tiene que ser un equipo atractivo, ofensivo, que no solamente pueda llegar a dar partidos, aquí el cómo se ganan los partidos tiene mucho que ver y a mí eso me interesa".

Lo anterior lo cito porque resulta realmente extraño que este domingo, al terminar el Clásico, el técnico de Chivas dijera que a diferencia del sistema que usó Brailovsky, su equipo se preocupaba "por querer agradar a la gente que viene y paga en el estadio para ver buen futbol".

A ver, a ver… ¿cómo quedamos entonces? ¿quién es el defensivo, quién es el ofensivo, quién dice la verdad? ¿quién es el bueno y quién el malo?

Yo creo que la única verdad es que realmente todos los técnicos quieren dar espectáculo, todos quieren ganar por ocho goles de diferencia y todos quieren que su equipo juegue siempre en territorio rival. La cosa se pone peliaguda cuando vemos que sólo unos cuantos lo logran y eso, sólo durante algunos lapsos de su carrera; el resto de los mortales, cuando ven que no se puede y no se va a poder pronto, pues ni modo, deben buscar el triunfo con otros argumentos, porque en este negocio nada deja más dinero que la victoria y ningún técnico aguanta perdiendo 15 partidos al hilo con el argumento de lograr un futbol ofensivo.

Pineda lo dijo "a veces se preferiría jugar mal y ganar", un tanto frustrado por la falta de contundencia que tuvo el Rebaño a pesar de su buena y  meritoria propuesta, y creo que en este momento muchos aficionados de Chivas están pensando algo similar. Y así como hoy los americanistas no les pasa siquiera por la cabeza recriminarle al "Ruso" el dejar a un lado el librito de frases bonitas que hablan del futbol ultraofensivo y proespectáculo para sacar el triunfo en este partido importantísimo, jugando con muchas ganas, sin la pelota y en campo propio, así tampoco creo que los seguidores de Chivas culparán a Flores si después de esta semana difícil, saca un resultado importante rumbo a la Liguilla, sacrificando un poco la alegría de su ataque constante, con tal de encontrar la contundencia de un contragolpe calculado (¿verdad "Chepo"?).

A final de cuentas señores, esto es futbol, los argumentos tienen un objetivo común que es ganar, y si bien todos preferimos el triunfo jugando como queremos, también nos gusta sacar victorias cuando llega el inevitable momento de no poder jugar bien y tener en nuestras manos la responsabilidad de mantener nuestro puesto, las entradas al estadio, los sueldos del plantel y los sueños de la afición.

EL JUEZ DE LAS AXILAS VIOLENTAS

Lo que sucedió con Gabriel Gómez y el "Cabrito" Arellano no debe echarse en saco vacío. Es muy fácil irse con la supuesta agresión del jugador, pedir que sea prácticamente excomulgado y como no va a suceder, hablar de arreglos, injusticia y todas esas cosas raras que sirven para justificar prácticamente todo.

Pero lo que se ve una y otra vez en las repeticiones es que el si bien el "Cabrito" reclamó una jugada que no debió tener mayor trascendencia que poner el balón en el piso y seguir jugando, el juez le aventó la tarjeta en la cara, incluso golpeó con su brazo el rostro del jugador y le puso la axila sobre la boca. Imaginen cuál sería la reacción lógica de cualquier persona ante esto… bueno, pues la de Arellano fue un poco menor.

El silbante parecía un mal jugador llanero y eso no puede permitírsele a ningún árbitro. Él fue el primero en provocar un contacto físico con el jugador (obviamente hablando de un sentido agresivo) y luego, para colmo, ¡quiso fingir una agresión! Eso sí no lo comprendo, que el juez se haya tirado al piso para simular que un jugador lo había golpeado es algo absurdo, incomprensible, es el surrealismo pleno.

La actitud de Gómez es reprobable y debe servir como ejemplo para muchos. El juez en la cancha, no se calienta, no provoca, no se coloca de un bando y mucho menos, busca "engañar" a la autoridad ante un jugador que lo tenía harto. Esto no se vale, hay que investigarlo y utilizarlo como ejemplo de cómo meterse en un lío gratis y como llevar al gremio arbitral justo al lugar que se busca evitar con su existencia.

Por hoy me despido. Recuerden enviarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com . Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

¡No olviden que sólo en Medio Tiempo podrán seguir totalmente esta apretada jornada doble de miércoles!

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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