La ilógica del engaño

El futbol mexicano se ve cada semana comprometido por problemas relacionados con el arbitraje. Como dice Rogelio Roa en su colaboración de este sábado para Medio Tiempo, en gran parte es porque le...

El futbol mexicano se ve cada semana comprometido por problemas relacionados con el arbitraje. Como dice Rogelio Roa en su colaboración de este sábado para Medio Tiempo, en gran parte es porque le damos demasiada importancia a los nazarenos, olvidando que sólo existen como una manera de mediar en caso de conflicto entre dos competidores.

Sin embargo, creo que esta alta exhibición arbitral es difícilmente reversible, sobre todo por la gran cantidad de intereses que hay en las televisoras que son dueñas de equipos y, además de tener en sus manos el producto, pueden asegurar votos en el Consejo de Dueños que eviten tomar medidas que puedan parecerles duras o que les quiten un poco de control.

DE IDA

Ante la inevitable y creciente mediatización de todos los aspectos del futbol, hay que tener las reglas claras y firmes candados para controlar las trampas. Este trabajo debe comenzar desde el futbol amateur, con una distinta educación deportiva y así, inevitablemente las conductas honestas invadirán el futbol profesional. Obviamente, si nuestros árbitros del futbol amateur siguen siendo personas que saben de futbol lo mismo que de chino mandarín y que ven el juego a dirigir como el único lugar donde pueden hacer lo que se les dé la gana, pues no estaremos avanzando mucho.

No podemos esperar que el futbolista o el árbitro llegue bien preparado a Primera División, si lleva 10 años peleando por sobrevivir en la selva sin ley que son las ligas amateurs o semiprofesionales.

DE VUELTA

Ahora, a estas alturas, podemos ayudarnos de la alta exposición de los partidos y alimentar este camino en un sentido inverso.

Cuando nuestro equipo pierde por un clavado de un rival, todos queremos que el arbitraje se limpie, que se sancione al jugador tramposo y, ya encarrerados, que se repita el partido en cuestión. Pero cuando es un futbolista de nuestro equipo el que saca la victoria tirándose a la piscina para sacar una pena máxima, entonces hablamos de picardía, de talento o simplemente decimos "con los árbitros no me meto". De esta forma nunca vamos a llegar a ningún lado.

Es claro que el futbol mexicano tiene varios aspectos incomprensibles. Uno de ellos es que la Comisión de Árbitros, encargada de designar, preparar y sancionar a los silbantes, en ocasiones se comporta como un "sindicato" en el que la unión es capaz de salvar al juez más corrupto o inepto. Eso, señores, no es una Comisión ni tampoco puede regular ni sancionar algo comportándose así.

Para controlar todo esto, ayudaría mucho que la Federación Mexicana de Futbol se animara a sentar un valiente precedente, decidiendose a castigar mediante el video, los engaños arteros y perfectamente identificables de los jugadores. Claro está que, las sanciones tendrían que ser duras y por eventos muy claros. Esto es, si un jugador se tira un clavado artero o mete gol con la mano de forma intencional, debería ser sancionado en la semana después del duelo, mediante el estudio serio del video. No se puede hacer nada con la decisión arbitral durante el cotejo, pero les aseguro que si un jugador sabe que inevitablemente se descubrirá su engaño a través de la televisión y lo sancionarán tres partidos por ello, realmente se lo pensará mucho para intentar engañar al árbitro.

Los silbantes pueden ser buenos, malos, prepotentes, enojones o lo que sea, pero si un jugador no se tira un clavado, simplemente el juez no tendría la duda de si fue falta o no. Reduciríamos de esta forma un 50 por ciento de los errores de los jueces, pues no sólo dejaríamos a un lado los engaños, sino que estaríamos renovando la confianza en el jugador. A cambio, los árbitros tendrían que comprometerse a una profesionalización seria y a estar sometidos a un proceso selectivo constante y exigente.

La pregunta aquí es ¿qué pasaría si el jugador que se tira el clavado en el área pertenece a un equipo propiedad de le televisora que está transmitiendo el juego? ¿Habría la libertad para que tengamos el mismo número de repeticiones y todas las tomas "íntimas" que nos muestran hasta las caries del jugador? ¿Cómo reaccionarían los directivos de estos equipos si se quedan sin su mejor hombre en plena la Liguilla gracias a una sanción basada en una toma generada por ellos mismos?

Ante esto, sancionar los engaños suena difícil, casi imposible de hacer, pero yo creo que los jugadores suspendidos tal vez serían muchos las primeras dos o tres semanas y después se conseguiría que los futbolistas dejen atrás esas mañas y se reduzcan casi al cero las sanciones por esta causa. Además, se provocaría que los jugadores amateurs, los niños y todos los que pateamos la pelota sin una cámara enfrente, inevitablemente comencemos a imitar a los profesionales y dejemos atrás esos grotescos retortijones que atacan a cualquiera que se acerca al área rival y pierde la pelota.

Se estaría orientando la "picardía" a jugadas alegres, gambetas, fintas, disparos sorpresivos, y dejaríamos atrás el malentendido "colmillo" que tanto y tan mal se pregona por los pseudoentrenadores que en ligas patito, pero eso sí carísimas, han maleducado a generaciones y generaciones de futbolistas amateurs mexicanos.

Bueno, después de soñar un poco, me despido de Ustedes no sin antes recordarles que pueden enviarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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