Obsoleto y cruel

El Pachuca es una víctima más del sistema de competencia del futbol mexicano. Los torneos cortos, esos que fueron diseñados para un futbol que era sumamente casero y que necesitaba recursos, ahora...

El Pachuca es una víctima más del sistema de competencia del futbol mexicano. Los torneos cortos, esos que fueron diseñados para un futbol que era sumamente casero y que necesitaba recursos, ahora son un cruel negocio casi rozando los límites de la usura.

Los equipos mexicanos disputan la liga local que exige dos Pretemporadas y dos Liguillas por año, con al menos dos fechas dobles por torneo, además se juegan dos copas sudamericanas, una de CONCACAF, un clasificatorio para Libertadores (Interliga) y un absurdo llamado SuperLiga. A esto debemos sumarle los partidos amistosos y torneos oficiales de la Selección Mexicana.

Así, un equipo mexicano a lo más que puede aspirar en un ciclo es a un par de torneos de buen nivel y si tiene suerte, al final de ese lapso podrá jugar un torneo sudamericano en el que comúnmente se llega a buenas instancias. Pero ojo, si en una de esas el equipo en cuestión logra el título, tendrá como castigo jugar el torneo de Campeones de CONCACAF y tener que llegar a la Libertadores un año después en plena curva descendente de rendimiento.

Pachuca aguantó más que la mayoría. Tuvo casi dos años de formidable nivel, ganó dos ligas locales no consecutivas, fue el primer equipo mexicano en ganar un torneo de CONMEBOL (Copa Sudamericana), se llevó el título de CONCACAF y la Superliga. Pero ahora, su curva de rendimiento está inevitablemente a la baja, su plantel luce harto, cansado psicológica y físicamente y su ejemplar disciplina en los buenos momentos, se ha convertido en un desorden en cancha, tribunas y banca, ante el mal torneo.

Pero lo peor de todo este sistema devora planteles, es el efecto de memoria a muy corto plazo que deja en la afición. Hoy por hoy, poco se recuerda lo que hizo Pachuca y pocos valoran el esfuerzo que esta institución hizo durante dos años.

Todos los equipos tienen una curva de rendimiento que inevitablemente tiene sus puntos bajos, el chiste está es que en los momentos malos se conserve la cordura, se apueste a mantener un proyecto y sobre todo, se tenga la sapiencia de identificar las carencias y no se siga desgastando al equipo. Para evitar que una curva de rendimiento a la baja se convierta en un derrumbe, la clave es la paciencia, la memoria directiva y la planificación de una recuperación física y psicológica de los jugadores.

Hoy Pachuca tiene la fortuna de encontrarse con tres semanas de calma para encarar el Mundial de Clubes lo más dignamente posible, pero necesita plantearse como premisa un proyecto de descanso y rotación, basado en la proyección de los jugadores que está produciendo. Los Tuzos deben tener paciencia, deben dejar que sus hombres se recuperen, que se saquen de la cabeza esa desesperación que los ha invadido.

Por su parte, el futbol mexicano debe plantearse muy seriamente acabar con este sistema que ya tiene más de 20 años de retraso, que ya dejó el dinero y la proyección necesaria y que ahora, con tantos torneos internacionales, con tantas aspiraciones a nivel Selección, se ha vuelto realmente un obstáculo serio y peligroso.

O una de dos, o repensamos nuestro calendario o seguimos jugando una Liguilla mientras el mundo juega Fecha FIFA y seguimos acortando dramáticamente las curvas de rendimiento de un plantel, lo que obviamente provoca una inestabilidad física, futbolística y emocional en el jugador mexicano.

AHORA SÍ QUE... LA RULETA RUSA

América quedó fuera de la liga local perdiendo contra el archirival institucional. Tal vez a los aficionados y jugadores no les signifique demasiado el rival, pero estoy seguro que en la oficina del dueño de las Águilas, esta derrota dolió y mucho.

El "Ruso" no ha tenido tiempo de hacer demasiado trabajo profundo con América, sólo ha podido plantear el día a día, proponer algunas variantes sencillas y a final de cuentas le ha quedado un equipo sustentado en el momento de sus figuras. Aquí, Brailovsky se encuentra con lo que le tocó criticar y en lugar de caer en las declaraciones de cajón disfrazadas con frases de adorno, debe pensar cómo vería él a este equipo desde su tribuna anterior y en que tiene el parteaguas de su carrera por delante.

Las Águilas tendrán unos días importantes para preparar la Final de la Sudamericana. Esa es por lógica, la prueba de fuego para el "Ruso", pues Arsenal, con todo respeto, es un rival con un plantel económicamente muy por debajo del americanista. Esta serie es prácticamente para el equipo mexicano una obligación ganarla. Levantar la Copa Sudamericana debe ser la condición que tiene Brailovsky para mantenerse el timón crema con estabilidad… si no es así, la cosa se puede poner fea.

No me queda más que pedirles ¡disfruten la Liguilla! Les deseo a todos los equipos involucrados que suerte, talento y alegría.

Por hoy me despido, no sin antes recordarles que pueden enviarme todos sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

Opina de esta columna aquí.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas