Soluciones que no lo son

Cuando intentamos rebuscar en exceso los pensamientos para justificar o negar un error, cuando le rascamos hasta lo último a las actitudes que tomamos, podemos caer en serias contradicciones que...

Cuando intentamos rebuscar en exceso los pensamientos para justificar o negar un error, cuando le rascamos hasta lo último a las actitudes que tomamos, podemos caer en serias contradicciones que nos llevan a descomponer totalmente lo que queríamos arreglar.

Si lo que quería la Comisión de Árbitros era exhibir a Germán Arredondo al poner sobre él toda la atención del Chivas-Atlante, lo consiguió. El Central tuvo un error, desafortunadamente grave y fue expuesto con crueldad ante todo el entorno del futbol de nuestro país. El hablar que una máquina fue la culpable de ese innecesario show arbitral es realmente una mala salida y más hubiera valido modificar la designación que meter al juego en una polémica que involucró niveles impensados con la simple tontería de un abanderado de marcar un penal llanero. Total, ya habían cometido la pifia de incluir a Marco Rodríguez entre los que iban a pitar Semis siendo que tenía que reportarse en Japón, pues ya qué más daba aceptar que se les olvidó que Germán había pitado aquellos Cuartos de 2004 y poner a alguien más.

Si lo que quería Néstor de la Torre al decir sin tapujos que para él sí era penal el canguro de Omar Bravo en el Jalisco, era provocarle a Chivas un ambiente de incredulidad y animadversión, lo consiguió absolutamente. Realmente Néstor no tenía nada que decir acerca de eso y si acaso quería comentar algo, ¿qué trabajo le costaba aceptar que fue un error del árbitro? Él no tenía ninguna culpa, ninguna responsabilidad y ninguna necesidad.

Es cierto aquí que el principal provocador de esto es Omar Bravo, pues el abanderado no podía marcar la falta si el delantero chiva no se tiraba un clavado, pero tampoco podemos salir ahora con que es el único que intenta inventarse  una pena máxima. Aquí hay que entender que mientras no sancionemos los intentos de engaño (sean en el área o no), lo único que podemos pedir es un poco de cordura, pues comúnmente los jugadores malentienden lo que hacen al simular una falta.

Como ya lo había comentado en una columna previa, nunca podremos acabar con los errores del árbitro en este tipo de jugadas, pero si la Comisión Disciplinaria castiga los clavados sin necesidad de una protesta, sino como un agravio al sistema de competencia y sus miembros, la cuestión se puede solucionar en un tiempo récord. Si a los jugadores se les suspende 3 partidos por intentar engañar, obviamente en jugadas en las que no quede duda de si algo más que su intención lo hizo caer, estoy seguro que no necesitaremos más de dos o tres sancionados para que se acaben las simulaciones. Ningún jugador se tirará a la piscina si sabe que habrá una Comisión revisando el video y, aunque pueda engañar al árbitro, difícilmente se podrá escabullir de cinco cámaras de TV.

Esa es la única manera lógica y segura que encuentro para acabar con ese tipo de jugadas, todas, las de todos los equipos y en cualquier jornada, porque si no lo sancionamos en la fecha 1 y sólo nos parece "simpático" o "colmilludo", no podemos luego pararnos a satanizar la misma jugada en una Semifinal. La honradez no depende de la instancia en la que se lleve a cabo, es una actitud que no tiene nada que ver con si está en juego un título o sólo un refresco en la cascarita.

UN TRIDENTE MUY LEJANO

Los 3 delanteros del "Ruso", el juego bonito y ofensivo que el técnico del América quería para la tribuna, no hacen su aparición de ninguna manera. ¿Cuántos partidos han jugado las Águilas rusas con 3 atacantes? No es por cargarle mano a Brailovsky que ya bastante tiene con el lío en el que está metido, no va por ahí, pues de lo único que es culpable el técnico crema es de generar ilusiones con sus palabras. Seguramente el "Ruso" lo ha intentado, pero al no encontrar la solución inmediata, ya incluso ha tenido que cambiar la siempre aplaudida teoría que da importancia al "cómo" se gana, por deseo un poco más terrenal de "ganar como sea".

Al menos aún no hay quejas por parte del técnico para con el arbitraje, eso se lo agradecemos todos, pero hay que pensar que si el América no ha logrado cambiar las realidades que existían con Luis Fernando Tena, es porque el problema no es el técnico, sino una serie de eventos que requieren un proyecto a mediano y largo plazo y no sólo el estar supeditados al coraje que causa una eliminación.

Yo sigo creyendo que las Águilas tienen plantel y calidad suficiente para vencer al Arsenal, sin importar la desventaja que se llevaron del Azteca; y si pierden, habrá que aceptar que la del equipo de Sarandí será una de esas bellas historias futboleras de clubes pequeños que logran grandes hazañas.

Sin embargo, mientras América en su conjunto, incluyendo jugadores, Cuerpo Técnico, aficionados, directivos y dueños, no encuentren la paciencia que poseen el corazón y la mente para manejar las derrotas y sigan moviendo a su equipo con el estómago y el hígado, creo que será difícil ver un proyecto a largo plazo.

Y conste que yo sólo digo lo que pienso, en realidad no le exijo nada al América, eso es papel de sus aficionados, que son los que permiten que el club exista y subsista.

Por hoy me despido, no si antes recordarles que pueden mandarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

¡Ah! Y para Potros y Pumas… ¡feliz Final a ambos!

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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