Caminos extraños

Un estratega busca sacudirse 10 años de frustraciones y otro ha pasado del discurso del futbol bonito y ganar jugando bien, al de sacar todo con la casta, las gónadas masculinas y el peso de la...

Un estratega busca sacudirse 10 años de frustraciones y otro ha pasado del discurso del futbol bonito y ganar jugando bien, al de sacar todo con la casta, las gónadas masculinas y el peso de la playera.

Dos posiciones en apariencia discordantes pero que tienen un punto claro en común: en la cancha, no hay una relación coherente entre acción-resultado y su entorno se ve afectado o trastocado por cuestiones que suceden fuera de ella.

Lo de Cruz Azul es casi humor negro y eso todos lo sabemos. Jugar una Final con tan amplia superioridad contra un rival que los trae de "hijos" y de todas formas perderla, es un golpe en la cabeza que a cualquiera deja un poco menos pensante. Y si sucede, como en este caso, apenas cuando das el primer paso del semestre futbolero, la cosa se pone peliaguda.

"Me parece que era la única manera de salir de 10 años de frustración, intentar otro camino y en eso estamos, no sé cómo va a salir, pero en eso estamos", son palabras de Sergio Markarián que me parecen lógicas y que marcan al menos una nueva búsqueda. No sé si los refuerzos vayan a funcionar y si el sistema de juego deje mejores resultados, de hecho, en México muy pocos pueden tener una mínima idea de cómo juegan los dos nuevos extranjeros celestes, pero al menos el técnico cementero está haciendo algo que no muchos se atreven, al dejar el sencillo camino conocido de hacer un trabajo aceptable que termina siempre con el pretexto de un estigma, para toma una senda nueva, a sabiendas que por donde La Máquina ha transitado los últimos 10 años, no está el título.

Si en realidad se atreve a tomar nuevas decisiones, yo lo aplaudo, pues a pesar de que en México se piensa que con correr a medio mundo y dar golpes mediáticos se puede llegar al título, la realidad es que la única forma de conseguir campeonatos es logrando bases sólidas y trabajarlas para darles fortaleza. Si se cae en la desesperación de cambiar todo cada 6 meses para lograr el título YA, lo único que va a pasar es que ese ansiado galardón se va a tardar más que si se decide entablar un trabajo paciente, a dos o tres años y en el que no sólo se gane un campeonato sino que se fortalezca de raíz la institución para la cual se trabaja.

En tanto, América vive una situación contraria pues en este momento consiguió ganar un boleto a la Copa Santander Libertadores gracias a la gran confianza y paciencia que tuvieron sus jugadores al ver que tácticamente no funcionaba nada y debían sacar el partido adelante con chispazos individuales y suerte. Las Águilas no jugaban bien y lo sabían, estaban siendo superadas y lo sabían, no tenían variantes y lo sabían, pero lo que también sabían es que un equipo con tantos millones adentro, puede ganar los partidos que juega bien, los que juega regular y los que juega mal.

Sin embargo, esta premisa es útil siempre y cuando no se vuelva regla. Si el "Ruso" cada vez que gana un partido tiene que sustituir cualquier análisis futbolístico por cuestiones testiculares, entonces ya tenemos un problema.

Que si con la casta, que si con los huevos, que si "salió el americanismo", creo que Brailovsky debe recordar que la principal razón por la que llegó a Coapa es porque prometió futbol bonito, dijo que no se preocuparía tanto por ganar, sino por "cómo ganar". Brailovsky debe comenzar a hablar de carencias futbolísticas, debe sorprendernos con esos discursos de "falta de variantes" que nos demostraba con didácticas imágenes en televisión, debe explicarnos por qué, teniendo un tiempo coherente en el timón, sigue ganando los partidos con los huevos de los jugadores y gracias a los billetes que éstos costaron. Ya es tiempo que el "Ruso" nos explique cuál de sus definiciones de "americanismo" debemos entender, pues a veces está relacionado con jugar bien al futbol, otras con ganar como sea y otras más bien responde a la explicación de algo que ni él mismo sabe cómo pasó.

Así, tanto Águilas como Cruz Azul están en una situación complicada, tal vez impredecible y que por el momento, no tiene una relación acción-resultado. Ambos se han metido en caminos extraños, La Máquina anda sobre una vía desconocida que no sabe si llevará a una barranca o a la cima, aunque si las cosas se hacen bien y se trabaja a tope, estará mucho más cerca de la segunda que de la primera. En tanto, las Águilas andan por caminos demasiados mundanos. Están jugando partidos ensuciando el medio campo y cediendo iniciativa, andan por versiones futbolísticas que no corresponden ni a su inversión, ni a sus palabras, ni al llamativo color de su playera.

¡Ah que Interliga! Tanto brinco antes de prender el coche. Y si no pregúntenle a Mizrahi. En fin, Monterrey no quiso dejar ir la oportunidad de ser el club que regresara al "Bigotón" a México; si lo que quieren es aún más jaleo en su plaza, sin duda lo conseguirán, pero ¿alguien puede decir si esto realmente les beneficia?

Mucha suerte a todos los equipos en el Clausura, que Cruz Azul encuentre buen fin a su búsqueda, que América brille y sea protagonista no sólo en resultados, sino en futbol; que Monterrey encuentre a un La Volpe distinto y futbolero que convierta esos llenos en el Tec en verdaderas fiestas con gran espectáculo. Pero sobre todo que cada uno de los 18 equipos de la Primera División, logren que el trabajo, la armonía y la paciencia, hagan de este C2008 un torneo espectacular... Quien ganaría sería el futbol mexicano.

Por cierto, ¡no olviden hacer su equipo de Liga Fantástica! Y jueguen la modalidad G18, que sin duda es el mejor sistema de futbol virtual.

Por hoy me despido. No olviden enviarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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