Un Tiburón mascota

El Veracruz está en un lío y lleva tiempo así. Desde el Apertura 2004 cuando de la mano de Wilson Graniolatti y Cuauhtémoc Blanco tuvieron los Tiburones uno de los mejores torneos de su historia,...

El Veracruz está en un lío y lleva tiempo así. Desde el Apertura 2004 cuando de la mano de Wilson Graniolatti y Cuauhtémoc Blanco tuvieron los Tiburones uno de los mejores torneos de su historia, no ha pasado un campeonato sin que cambien de técnico e incluso en los últimos dos torneos, sin incluir este nuevo cambio, suman ya 7 estrategas entre interinos y designados.

Ningún equipo del mundo puede solventar tal incertidumbre y aunque ya es una costumbre que los escualos estén peleando el descenso, la situación que viven en este momento es dramática y requeriría de un milagro para solventarse deportivamente. Si bien Tigres empezó el torneo aún bien metido en la pelea por el no descenso, en este momento ya tendrían que hacer 9 puntos menos que los Tiburones para meterse en el lodo, lo cual parece realmente imposible.

El mano a mano está con el Puebla y a pesar de que el revuelo y el chisme también invadieron el entorno de La Franja el año pasado, la decisión (mucho más allá de otros errores y problemas) de fajarse los pantalones y confiar en el proyecto de Sánchez Solá, ha apagado la invasión las arpías que rondan siempre un equipo en mal momento para ofrecer servicios de algún técnico milagroso. Al ver que la Directiva no caería en la tentación ¿para qué perder el tiempo con Puebla con tantos equipos ansiosos de echar a su estratega?

La plaza jarocha es histórica en el futbol mexicano, pero a la franquicia le ha costado muy caro el estar pegada al Gobierno del Estado como una mascota encadenada. El equipo va y viene dando tumbos al compás de los sexenios; en un momento recibe todo el apoyo de un Gobernador futbolero o populista y en menos de lo que se asienta un proyecto, se le aprieta el cinturón porque los recursos del estado se aplican en otra cosa. A final de cuentas el Veracruz se ha vuelto un instrumento político mal llevado.

En fin, esas lides políticas pertenecen a otro foro de discusión, pero lo que sí nos interesa son los hechos futbolísticos, y ahí, las decisiones que se toman cada vez son peores.

No puedo creer que Alberto de la Torre, aquél Presidente de la FMF que tanto y tanto pregonó la necesidad de darle tiempo a los proyectos, hoy reviente (por decisión propia o aceptando una imposición) al técnico al que trajo hace apenas tres meses y a quien le contrató, en medio de un novelón dramático, a todos los refuerzos extranjeros que pidió y que sólo él conoce en México.

¿Para qué sirvió la Pretemporada del Veracruz? En este momento, para nada, hoy es simplemente mes y medio tirado a la basura. El Tiburón luce desamparado, los jugadores tienen una presión tremenda, no sólo por el entorno, sino porque un descenso ahora significaría para la mayoría del plantel sentenciar que su carrera se desarrollará en la tortuosa Primera "A" con dos cifras menos en su cheque para toda su vida.

Tal vez si eligen bien a su nuevo técnico el Veracruz pueda levantar. Tal vez si Puebla cae en una mala racha, La Franja se puede hundir solita y salvar por defaul a los carismáticos Tiburones y tal vez, con esos eventos casi accidentales, de nuevo se disfrace la situación del equipo rojo y la mascota política siga a las órdenes del Gobernador en turno...

Y no se trata de que el Gobierno venda a un equipo que es patrimonio de su gente, se trata de cambiar la mentalidad y aprovechar el gran potencial de los Tiburones. Se trata de que el Gobernador deje de utilizar al equipo para demostrar su "gran generosidad" luego que resulta ser el sorpresivo ganador de la Lotería Nacional y le done su premio. Se trata de que el equipo se vuelva un patrimonio de su gente, que sirva para apoyar, desarrollar y fundamentar el deporte y los valores en el Estado y que tenga un administrador que no sea un títere del Gobernador, sino que cobre un sueldo fijo (sin comisiones de ningún tipo) y tenga la suficiente preparación y experiencia para llevar un proyecto que debería abarcar escuelas en todo el estado, una casa club, campos de entrenamiento, un estadio digno y una imagen de mercadotecnia que (Rogelio Roa no me dejará mentir) puede ser un éxito total no sólo a nivel estatal, sino nacional e internacional.

¡Qué alguien salve al Veracruz! Si como en este momento parece, son el que deportivamente merecerá descender, que sea el próximo verano el momento de arrancar un proyecto coherente y respetuoso para su afición. Que se sienten las bases para ascender al equipo y convertirlo en lo que debería ser, un símbolo deportivo en México.

Ahora, si la suerte les sonríe y logran salvarse de esta, que no salgan y nos digan que "se hicieron las cosas bien", porque sin duda alguna no será cierto. Si Veracruz logra salvarse será gracias a esfuerzos casi personales de técnico y jugadores, a pesar del tremendo desastre administrativo en el que están inmersos. Si el Tiburón se salva, con mayor razón hay que dar un golpe de timón y empezar a hacer las cosas bien.

Por hoy me despido, recuerden enviarme sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com, nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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