El efecto Britney

Hablar de los críticos es difícil, pues llevar este adjetivo parece que se ha vuelto un escudo para no ser criticado.

Hablar de los críticos es difícil, pues llevar este adjetivo parece que se ha vuelto un escudo para no ser criticado.

Es curioso, pero pareciera que el decir algo en contra de alguien se ha convertido en sinónimo de imparcialidad y la mentada y nunca perfecta "objetividad"; no importa lo que se diga, si el involucrado es una persona pública parece que todo se justifica con este argumento. Además, si el sujeto en cuestión ha tenido alguna derrota, empate o desventura en su haber, prácticamente se prohíbe hablar bien de él.

Este fenómeno se ha vuelto más que una crítica, un método para vender más, un arma para "darle un llegue" a alguien que no te caen tan bien como debería, o simplemente una necesidad nihilista de no estar nunca de acuerdo con nada.

El siempre estar buscando algo malo en cualquier asunto es hasta necesario en la prensa y no forzosamente está mal, siempre y cuando se haga con buena intención y buscando que las cosas mejoren; es difícil decir que alguien que siempre encuentra algo que critica lo hace con buena intención, pero se puede dar.

El problema viene cuando la "crítica" se vuelve un arma morbosa para vender más. Cuando las palabras toman el lugar de "la foto del muertito" en los periódicos como aquél desaparecido "Alarma" o de Britney Spears enseñando sus "no calzones" o con cara de loca entrando a un hospital en medio de su crónica nube de paparazzis en las revistas del corazón.

Ya se ha vuelto costumbre que en ocasiones las portadas que nos hacen voltear y pararnos a comprar los diarios, no tengan nada que ver con lo que en el interior se dice o analiza, pero para cuando uno se da cuenta, ya los pesitos están en la bolsa de otro y pues ya con el periódico en las manos los disfrutamos y consumimos su publicidad.

"El ejercicio de la crítica" le llaman… Bien, perfecto, siempre los que trabajamos en los medios debemos estar comprometidos con la necesidad de emitir un juicio. Pero para ello debemos dejar a un lado lo más que se pueda nuestras preferencias personales (nunca es posible deshacerse de ellas del todo) y escribir o hablar de lo que creemos que está pasando. Es muy importante la sinceridad en todo este asunto, si no somos capaces de decir lo que pensamos y caemos en el tribunero truco de decir lo que la gente quiere oír, ya no somos periodistas, nos convertimos en una especie de títeres con millones de manos manejándonos.

Y sobre todo, siempre debemos entender que un "crítico" no nada más es el que habla mal de las cosas; que "criticar" no sólo quiere decir no estar de acuerdo. La crítica, según la Real Academia es un "examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc.". Esto es, si algo nos gusta y lo decimos, también estamos siendo críticos.

Algunos han caído en el camino fácil de decir que si alguien le dice "estúpido" a un personaje público o habla de su trabajo con palabras altisonantes, entonces ¡es muy crítico y objetivo! Y por supuesto que la mayoría de las veces no es así, pues cuando uno tiene que recurrir a adjetivos denigrantes para juzgar el trabajo de alguien, es claro que lo menos que está utilizando es la objetividad, pues los argumentos se acaban y el insulto irracional asalta la tribuna.

Mucho cuidado. Ser crítico no es decirte lo que quieres oír. Ser crítico no es pensar lo mismo que tú. Criticar a alguien no es darte argumentos para reírte de otra persona. No deben ser argumentos para criticar el trabajo de alguien las cuestiones personales e íntimas del enjuiciado y no debe importar si Marco Rodríguez usa los pantalones arriba del ombligo, si Hugo habla chistoso después de vivir en el extranjero, si el jugador usa zapatos naranjas, verdes o rosas, o si no nos gusta su corte de pelo.

Criticar representa expresar nuestra opinión LIBREMENTE, comentar lo que nosotros calificamos con argumentos acerca del trabajo público de alguien. Para esto hay que tener los tamaños para decir lo que nos gustó a pesar de que a otros no les parezca tan bueno, y los argumentos para hablar de lo que no nos gustó aún y cuando hablemos de una goleada o un éxito de ventas. Y sobre todo, la crítica bien intencionada siempre debe incluir alguna solución al problema, alguna salida o al menos, cómo hubiera sido para nosotros la mejor manera de hacer lo que no nos gustó.

¡Ah! y por supuesto, ser tolerante para aceptar que puede haber buenas y fundadas críticas que no coinciden con nuestro punto de vista.

¡GRACIAS POR LOS OCHO!

Rápidamente quiero agradecer a todos aquellos que nos enviaron sus felicitaciones, ideas y deseos por nuestro octavo aniversario. Fueron miles y miles de emotivos comentarios que nos hicieron fuertes y felices; es imposible contestarles a todos pero sirva esta frase como el más sincero y cariñoso gesto de admiración y compromiso para con todos nuestros lectores.

Por hoy me despido, recuerden que pueden enviarme todos sus comentarios a wgonzalez@mediotiempo.com. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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