¿Fin del sueño?

El aficionado mexicano vive una crisis de confianza. Después del Preolímpico se acabó la oleada de credibilidad hacia los juveniles que se desató en el público con el título mundial de Perú 2005 y...

El aficionado mexicano vive una crisis de confianza. Después del Preolímpico se acabó la oleada de credibilidad hacia los juveniles que se desató en el público con el título mundial de Perú 2005 y la gente comenzó a creer que jugadores veteranos como Cuauhtémoc Blanco y los naturalizados, eran las opciones para salvar al Tri de los fracasos y llevarlo a inéditas alturas en el Mundial del 2010.

Me costó trabajo creerlo... dos temas repetidos en las encuestas de Medio Tiempo con diferencia de un año, trajeron resultados que me dejaron atónito.

En el primer caso, a mediados de 2007 preguntamos a la afición si consideraba que Cuauhtémoc Blanco debía ser llamado a la Selección Mexicana. Alrededor del 65 por ciento de aficionados contestó que tenía dudas o que definitivamente no debía ser convocado. Un año después, específicamente el 25 de Julio de 2008, a la pregunta de si Cuauhtémoc Blanco tenía el nivel para ser llamado al Tri, nos encontramos con que el 71 por ciento (14 mil 949 votos) respondieron con un rotundo SÍ a una nueva convocatoria del "Temo", un 14 por ciento (3067 votos) dijeron que habría que ver el aspecto físico, mientras que sólo 14.4 por ciento (3020 personas) dijeron que tenían dudas, o simplemente NO.

El segundo caso se refiere a los naturalizados. Hace aproximadamente año y medio, a la pregunta de si debían llamarse más naturalizados al Tri, un 65 por ciento de la afición respondió que no, mientras que el pasado 17 de Julio, a la pregunta de si Eriksson debía llamar más naturalizados al Tri, un 47.8 por ciento (9546 votos) respondieron "Sí, sin duda", 21.9 por ciento (4368 votos) votaron que sí, pero poniéndole un límite, 21.1 (4222 votos) escogieron "Sólo en caso realmente indispensable", mientras que sólo un 9 por ciento (1798 votos), dijeron que NO.

Los contrastantes resultados me dejaron realmente impresionado y bastante preocupado por la crisis de confianza que viven nuestros jóvenes (cada vez menos jóvenes), pero sobre todo por la idea que tienen muchos mexicanos de que las soluciones pueden ser tan sencillas como poner dos o tres nombres en una lista.

La discusión de los naturalizados ya está muy desgastada y no quiero caer en eso ahora. Pero estoy convencido que para Leandro, Vuoso, Sinha, Guille Franco y todos aquellos que vestirán la playera verde luego de nacer y criarse en otro país, no es justo que ahora, millones de mexicanos les pidan que como por arte de magia, cambien la historia de nuestra Selección.

Debemos entender que no son superhombres, que no hay magia. El mismo caso tenemos con Cuauhtémoc quien tal vez aún aporte mucho al Tri y merezca otros partidos vestido de verde, pero si esperamos que convocarlo a él o a tres o cuatro jugadores de otro país va a ser la solución, estamos muy equivocados.

Debemos trabajar, esforzarnos, aprender de los errores y darle la oportunidad a los futbolistas de hacerlo. Hay que invertir en Fuerzas Básicas, meterle dinero y apoyo a la Segunda y Tercera divisiones, mejorar los estadios y las canchas, alejar la avaricia de los patrocinadores de las decisiones deportivas en nuestra Selección.

México tiene que crecer, adaptar el sistema de competencia a las nuevas necesidades, profesionalizar la liga, sus dirigentes y sus actitudes. Los clubes deben apliar sus fronteras y ofrecerle algo a la sociedad y a otros deportes para ir creando una verdadera cultura deportiva, que indudablemente acabará reflejándose en el balompié.

No podemos pensar que Cuauhtémoc va a rejuvenecer 15 años con un traje de superhéroe y mucho menos podemos creer que Leandro y Vuoso están en México porque nadie en el mundo los había visto y nosotros los descubrimos.

Hay que ser lógicos, coherentes. Tenemos que creer en nosotros. Los chavos que quedaron eliminados en el Preolímpico son los mismos que ganaron la Copa del Mundo Sub-17, sólo que como todos nosotros, a veces ganan y a veces pierden, a veces se equivocan y fracasan, pero lo importante es que usen eso como combustible para triunfar. Hay que darles apoyo, la oportunidad de seguir siendo nuestro futuro.

Tenemos que volver a creer… ahí, debajo de la piel, donde nadie nos lo puede quitar jamás. Tenemos que creer en nosotros.

Por hoy me despido, no sin antes recordarles que mi correo wgonzalez@mediotiempo.com está abierto para recibir sus comentarios con alegría y respeto. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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