¿Dejamos de disfrutarlo?

"¿En qué momento dejamos de disfrutarlo?" me preguntó un buen amigo al día siguiente del duelo entre México y Suecia, un poco triste, un poco preocupado y un poco harto de que pase los años y no...

"...y fue como estar de nuevo en el colegio,como ser fugazmente los dos amigos quinceañeros,como si aquel gol tardío, inesperado, nos hubiese redimidode todos los fracasos de nuestras vidas grises y cuarentonasy nos hubiese devuelto a la distraída felicidad de aquellos años perdidos".Jaime Bayly

"¿En qué momento dejamos de disfrutarlo?" me preguntó un buen amigo al día siguiente del duelo entre México y Suecia, un poco triste, un poco preocupado y un poco harto de que pase los años y no podamos decir algo bueno de nuestro equipo nacional.

Y es que en algún momento convertimos a nuestra Selección en una obligación y no en un deleite, nos acostumbramos a no ser felices de otra manera más que mentando alguna madre y acostumbramos a nuestros dirigentes a que los momentos cumbres y en el que se logran los mejores ratings en nuestro futbol, son aquellos que rodean a cuando le cortamos la cabeza a un técnico o sumamos un nuevo fracaso.

Nuestros jugadores se acostumbraron a ignorarnos, a "concentrarse y abstraerse" en los partidos, a no sentir, a tener rostro de piedra y a declarar por fórmula, preocupados de que cada palabra pueda ser "interpretada". Las comuniones con la afición se llevaron al mínimo y sólo cuando el Azteca se llena y México va ganando por buen margen, parece que "somos uno".

El ejercicio de la crítica es bueno, pero nos hemos perdido un poco. El "boom" del Tri se ha llevado al extremo a partir de que ingresamos a la Copa América y nos dimos cuenta que el futbol es el mismo y le podemos ganar a Brasil de vez en cuando (o muy seguido). Eso nos ha desubicado y de la nada, pensamos que debemos golear a todos los países de CONCACAF aún en patio ajeno. ¿Cuándo lo hemos hecho? Que yo recuerde, siempre las visitas en la Eliminatoria han sido más difíciles que Brasil en Copa América.

Tenemos que encontrar el equilibrio. Entiendo que ya no podemos regresar a aquellas épocas en las que tras ganar una Copa de Oro salíamos 10 mil personas a festejar al Ángel. Pero también debemos tener claro que no podemos estar siempre enojados, siempre en desacuerdo y siempre queriendo que esté otro técnico distinto al que está, sea quien sea... ¿Cuánto tardaremos en que se escuchen en las tribunas algunos gritos molones de "Hugo-Hugo"?

No podemos vivir de un pasado que, además, muchos no disfrutamos al menos concientemente. Tampoco podemos vivir de un futuro que no ha llegado. Tenemos que aprender a vivir el presente, a ir a un partido de futbol para disfrutarlo y no para pensar que antes era mejor o que cuando cambiemos de técnico nos divertiremos más.

Debemos saber que para que una Selección funcione lo más importante es la regularidad, el estilo propio, la escuela, un todo bien establecido porque los entrenamientos son muy pocos y cada futbolista viene de un sistema distinto. Así, debemos dejar claro cómo va a jugar México... MÉXICO como Selección. Que quede claro que mucho más allá de quién sea el técnico, debemos saber a qué jugamos.

Ahora resulta que Sven, que era el salvador hace cuatro meses, hoy es un inepto. La cosa no es así, simplemente el equipo verde no camina porque no lo hemos dejado trabajar. Punto. Somos nosotros los responables, todos. Los "dieciocho" dueños de nuestro futbol impiden cualquier avance por temor a que a sus carteras se les salga algún billetito, pero en esas decisiones alocadas y fúricas, han perdido mucho más que eso, pues no tienen ni idea del fenómeno que sería el equipo nacional si de una vez por todas nos decidiéramos por un proyecto conjunto (Selección/Liga/Fuerzas Básicas) y nos acercáramos al nivel que el gran talento de nuestro pueblo merece tener.

SUEÑOS CON BIGOTES

¡Qué sorpresa me llevé al ver que en Atlas parece que llegó el Mesías! A La Volpe prácticamente le entregaron el Club en sus manos y por lo que se vio el fin de semana, el "Bigotón" no sólo tomará decisiones cancha, pues tendrá un poder prácticamente ilimitado en el seno rojinegro.

¿Cuánto durará este romance? Es cierto que lo más cerca que estuvo el Zorro de un título en los últimos 50 años ha sido con La Volpe, pero también gracias a una gran base en Fuerzas Básicas que se había desarrollado en paralelo a la era Bielsa y a un "momento" en el futbol mexicano en el que no todos tenían el nivel físico que los jóvenes rojinegros habían ya logrado.

Me consta que La Volpe es buen técnico. Lo sé. Lo aseguro. Pero también me parece que vestir el escudo de un club con el bigote de su nuevo técnico que aún no dirige, es algo más cercano al fanatismo que a la realidad. La afición puede estar muy ilusionada y demostrarlo como mejor le parezca, pero a nivel club no debe haber nada por encima de la institución y su historia. Ahora, si es un mero recurso publicitario bien planeado por la Directiva, está bastante bien trabajado, pero sinceramente no lo creo.

¿Podrán Marioni y La Volpe congeniar su liderazgo? ¿Tendrá el "Bigotón" todas las soluciones que los rojinegros esperan de él? ¿Tendrá la afición paciencia para darle a La Volpe la "manga ancha" que no se ganaron otros técnicos? ¿Tendrá Atlas para pagarle el sueldo a Ricardo más de un año si no logra ganar el título? Ojalá todo salga bien para ellos, pues Atlas es un club que le hace muy bien al futbol mexicano y me preocupa verlo entregado a una sola persona, y no por la persona que es, sino porque los individuos vamos y venimos, nacemos y morimos, fallamos y acertamos, pero las instituciones deben estar firmes, grandes y sólidas, sea quien sea que en ese tiempo le toque habitarlas y ser cobijado por ellas.

Por hoy me despido, como siempre dejo mi correo wgonzalez@mediotiempo.com a su disposición para cualquier comentario. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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