¡Fríos!

¡Fríos hielos! Decía un tío hace años cuando alguien mostraba signos de desesperación ante su tardanza en una partida de dominó, y hoy, casi cada semana al terminar la jornada del futbol mexicano,...

¡Fríos hielos! Decía un tío hace años cuando alguien mostraba signos de desesperación ante su tardanza en una partida de dominó, y hoy, casi cada semana al terminar la jornada del futbol mexicano, me suena la frase en la cabeza.

Chivas pasó de ser un equipo frustrado a ser una nueva versión de unas Superchivas goleadoras, y América pasó de ser la nueva Águila "quecadavezjuegamejorconchucho" a ser de nuevo ese equipo en el que ya nadie cree. Por eso, no puedo evitar pedir calma, serenidad y paciencia, porque las cosas en el futbol van más allá de un partido.

Tranquilos, a Chivas no le apretaron un botón de encendido con la plática de Jorge Vergara. No necesitaban regañarlas para que funcionaran, simplemente, su futbol va en un proceso y las circunstancias de los dos partidos de esta semana les permitieron aprovechar sus mejores cualidades y sacar resultados espectaculares.

Ni el propio matrimonio Vergara cree que con lo que hicieron provocaron el repunte. Tenemos que ver las razones que tiene ese grupo para manejar a Chivas y la principal es que el nombre Vergara, directamente asociado con su empresa Omnilife, se vuelva del dominio público. Lo han logrado bien con eventos tan afortunados o desafortunados como la "acalorada" plática con Efraín. ¿De qué hablaron? Realmente nadie lo sabe, pero lograron su objetivo que fue, ganar las portadas antes de los partidos y, a sabiendas de cómo iba el proceso, acapararlas de forma aplastante después de éstos.

(Más allá de ésto, que quede claro que en lo futbolístico yo sí veo desde el principio del torneo a Chivas como un serio candidato al título, más allá de la goleada)

En América está pasando algo similar pero a la inversa. Ni Chucho estaba cambiando al equipo, ni una institución con tantos años de desgaste puede cambiar con el simple hecho de entrenar distinto tres semanas. Las Águilas, después del golpe novedoso del nuevo técnico, tienen necesariamente que regresar a su realidad, sea cual sea ésta. En el caso que vivimos hoy, es la realidad de un equipo que no tiene definido un estilo, que necesita urgentemente confiar en un proceso y provocar que los jugadores se casen con un técnico. Nadie puede esperar que en Coapa un jugador respete a un estratega si la mayoría sabe que se irá mucho antes que ellos y sin hacerles mella.

Nada nuevo pasó en América con la derrota ante San Luis. Simplemente, el equipo fue víctima de sus propias carencias y el rival tuvo la suerte de cargar el partido a su favor. Era un duelo muy frágil, morboso y en el que un accidente haría ver muy bien a uno y muy mal a otro, aunque la mayoría del tiempo todo haya sido muy parejo.

Y así podemos irnos con Pumas, que jugando un buen duelo, no tuvo mucha diferencia con los cotejos de su mala racha, simplemente que Dante remató una al arco y que el rival traía la malaria más fuerte que ellos. (Por cierto, me gustó mucho la idea del Profe Pekerman de dejar siempre colgados a tres delanteros para evitar que Velarde pasara el medio campo; y del otro lado, me encantó ver de nuevo funcionar el medio campo Castro-Leandro... Fue un juego abierto e interesante en el primer tiempo, lástima que no alcanzara el físico con tanto calor).

Y hoy por hoy, la presión también se ha posado sobre Cruz Azul... La Máquina es segundo lugar en la tabla de porcentaje, lleva ocho Liguillas consecutivas, dos Finales al hilo, y casi nadie confía en ellos. Es un caso digno de análisis y que requiere un poco más de reconocimiento de su propia afición, a la que entiendo por sentirse desganada, pero les pido que sientan orgullo y se casen con su equipo que ha tenido una regularidad extraordinaria. El título llegará como producto de que haya unión entre todas las partes, y no pensando en que una vez que se gane el título, entonces sí habrá una "azulmanía".

Calma señores... disfruten los triunfos y por supuesto, las goleadas (como la de Chivas ante el Pachuca) que son para festejarse en grande y ensanchar el pecho de felicidad, pero las razones por las que se apoyan a los colores, esas no deben cambiar porque hoy golearon o por que hoy, una derrota nos dejó tristes.

¿Y Atlas? Ya habrá tiempo para hablar de la posibilidad grande de que los Zorros cambien su forma de administración. Por ahora sólo queda esperar un poco a que se defina el camino de su posible arrendamiento.

¡Ahh! Por cierto, esta semana estaremos dando la bienvenida a un nuevo colaborador, un columnista del que me reservo el nombre para no arruinar la sorpresa. ¡Manténganse atentos!

Por hoy me despido, recordándoles que mi correo wgonzalez@mediotiempo.com, está abierto para recibir sus comentarios con total felicidad y respeto. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter GonzálezDirector Editorial

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