De futbol y estupidez

La histórica J16 sin público, lo que se juega en la última fecha y los fenómenos de intolerancia que con pretexto de la influenza se han generado contra nuestro país, son abordados en este columna.

¡Vaya jornada histórica! Nunca en nuestro futbol el espectáculo se había hecho totalmente para la televisión. Es algo raro, sin embargo, me gustó que el nivel no se vio tan lastimado por la ausencia de público como suele pasar.

Como se preveía, poco quedó para la Jornada 17 pues aunque aún hay ocho equipos que van por tres lugares, hay cosas claras, como la ventaja que tiene Tecos al poder meterse empatando, la suerte de Atlas que a pesar de ser décimo se quedaría con el segundo lugar del G3 y sólo Jaguares podría arrebatarle el boleto, y la esperanza de Santos que depende de él mismo y no tiene mucha presión.

Y, por supuesto, está el tema del descenso que a las 23 horas del sábado estará definido. La cosa está terriblemente difícil, Necaxa y Tigres son dos equipos que no han podido salir del coma pese a tener a lo largo del torneo, varias oportunidades para zafarse de el infierno que hoy viven. Tigres tiene la ventaja de ganar y olvidarse de esto por un buen rato, pero como se vio en Toluca creo que no será algo sencillo, pues están tremendamente golpeados e impotentes.

Lo que debe aprender el futbol mexicano es que esas "compras de pánico" que efectuaron ambos equipos al traer a Omar Bravo, a Ricardo Rojas o a Carlos Pavón, no sirvieron más que para resquebrejar aún más lo que estaba ya a punto de desmoronarse. (Afortunadamente esa regla que permitía traer a quien fuera cuando algún miembro del plantel se lesionaba, ha terminado y no se repetirá el próximo torneo).

Ahora sí, Rayos y Tigres pónganse a rezar porque el descenso se definirá más por lo que deje de hacer el que se hunda que por virtud del que se salva. ¡Uff! Qué difícil, el futuro de muchos jugadores, sobre todo los jóvenes, depende de esos 90 minutos, pero también la estabilidad económica de mucha gente que está alrededor de ellos y del espectáculo. De todo corazón, mucha suerte y que el que se vaya, tenga los tamaños para levantarse del golpe y convertir el desastre en un renacimiento.

ANDAN RARAS LAS CHIVAS

No comprendo muy bien lo que pasa en Chivas. Y no sólo por su nueva manera de jugar, si no porque no entiendo qué tiene que ver la nueva publicidad de la empresa de poker con la filosofía de la era Vergara. Ojalá el tiempo me lo vaya aclarando.

Sé que no es fácil complacer a todos siendo el equipo más famoso de México, pero también noto que la dirección de las decisiones ha cambiado un poco. Sin duda, desde hace unos meses se nota la mano de una nueva jefa, o al menos alguien que le dice qué hacer al jefe. Aún es pronto para saber si todo esto les dará resultado, pero les deseo que así sea pues el futbol mexicano necesita que Chivas ande bien.

Lo que sí entiendo bien es que Omar la "Pinita" Arellano ha pagado el peso de la presión de aquellos que lo tomaron como la nueva "chivacola" y lo paseaban como crack por todos lados, y mientras tanto, el "Chicharito" Hernández estaba trabajando y ahora está en mucho mejor nivel que su compañero. Si en algún momento las lesiones sueltan a Omar y sus directivos lo dejan trabajar y concentrarse, estos dos jóvenes podrían ser una pareja letal y de juego rapidísimo.

LA SOMBRA DE LA ESTUPIDEZ

La intolerancia y la estupidez se combaten con tolerancia e inteligencia. Los mexicanos vivimos momentos difíciles y además, algunos extranjeros están haciendo lo posible porque no estemos cerca de ellos. Tal vez no son muchos, pero hacen daño. Lo peor es que dentro de nuestro mismo país estamos rechazándonos e insultándonos por el simple hecho de ser de una región o de otra.

Sería sencillo creer que todo esto es por el miedo a la influenza, pero la enfermedad lo único que está haciendo es mostrar la verdadera forma de ser de algunas personas que, ya sea por esto o por cualquier otro pretexto, rechazarían a sus semejantes con comportamiento animal.

Ante eso debemos ser muy tolerantes, intentar comprender y no caer en provocaciones. Si ante la intolerancia nos volvemos intolerantes, si ante la estupidez nos comportamos como estúpidos, no estaremos más que alimentando los peores enemigos que ha tenido la humanidad en su historia. Sin duda, más víctimas cobra el odio que cualquier epidemia que haya azotado la faz de la tierra.

Creo que los mexicanos seguiremos ayudando y apoyando a los que lo necesiten. Si de nuevo nuestros hermanos sudamericanos requieren asilo político o de cualquier tipo en nuestro país por alguna situación, lo estaremos dando sin chistar; no olvidemos que tenemos gigantescas colonias de chilenos y argentinos que han significado grandes amistades y han enriquecido nuestro país.

E igualmente si los habitantes de la Ciudad de México nos encontramos con la necesidad de colaborar con algunos de nuestros compatriotas en el interior de la República por algún desastre natural, será nuestra obligación ayudar tal cual lo hemos hecho en casos de huracanes, inundaciones, sequías, etcétera. Por favor, no cambiemos nuestra siempre inmediata reacción hacia aquél que necesite de nosotros, por un puñado de extremistas con complejos reprimidos que hoy afloran.

Yo soy mexicano, no tengo influenza y haré lo que pueda para ayudar a que nadie en el mundo muera de ella. Me encanta mi país.

Me despido por hoy. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda. Cuídense mucho, cuiden mucho a sus familias y recuerden, ante todo, tolerancia e inteligencia. No olviden que mi correo,wgonzalez@mediotiempo.com, está a su disposición para recibir cualquier comentario con alegría y respeto.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter González Director Editorial

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