Ese olorcito a naftalina

El retiro de la FMF de toda competencia de CONMEBOL sin duda resultó para los mexicanos un acto público de valentía que, más allá de su inteligencia, era necesario en esa relación.

El retiro de la FMF de toda competencia de CONMEBOL sin duda resultó para los mexicanos un acto público de valentía que, más allá de su inteligencia, era necesario en esa relación. El hecho responde a varios factores y no sólo a que Decio de María, Vergara, Azcárraga y Justino se enojaron, se acomodaron los pantalones y salieron aún rojos de coraje a pelearse con los sudamericanos. Todo aquél que piense que fue una reacción impulsiva y visceral, seguramente está equivocado.

La primera relación y tal vez la más importante que encuentro, es el apego a una política nacional que el Presidente de México dictó un día antes y en la que pedía al mundo, con diplomáticas palabras, dejar de discriminar a los mexicanos y adquirir una postura inteligente y lógica ante la epidemia de influenza que afecta a la humanidad y no sólo a nuestro país. Eso para mí fue un factor importantísimo para la decisión.

Pero además, esta separación que ya en otras ocasiones estuvo a punto de ocurrir, responde a una necesidad de que la postura del acedo grupo que controla una parte CONMEBOL, cambie definitivamente hacia el futbol mexicano.

Para nadie es una sorpresa que el Banco Santander se atrevió a invertir en la Copa por la presencia de México, uno de sus principales mercados junto con Brasil; todos sabemos que los anuncios de la publicidad estática de los partidos están inundados por empresas mexicanas, y que nuestro país cuenta con uno de los ratings y venta de anuncios más importantes dentro la televisora dueña de los derechos del torneo. Por ello, es justamente en este momento que la FMF puede romper el noviazgo y esperar que se renueve con otras condiciones.

No hay duda que en los rincones del setentero edificio de CONMEBOL, ahí donde impera el olor a naftalina y a costumbres arcaicas de algunos magnates que se aferran al poder, en este momento se escuchan rumores de crisis que, como si fueran antenas, distribuyen las gigantescas banderas rojas con el logo de Banco Santaner que en los eventos importantes adornan la entrada. La necesidad de demostrar y sentir superioridad que ese minúsculo grupo de sudamericanos parece tener para con México, los ha llevado a poner en riesgo al menos la mitad de los ingresos que tiene el torneo y ahí, la cara todopoderosa toma tintes de preocupación.

Si México regresa a los torneos sudamericanos, un acto que la lógica económica parece obligar, ahora deberá ser con otras reglas y otros argumentos. Es cierto que hace poco más de 16 años fueron los dirigentes y empresarios mexicanos los que tocaron la puerta ofreciendo algunas ganancias a cambio de la necesidad de nuestro futbol de competir en un mejor nivel, pero esa relación no evolucionó a nivel directivo como lo hizo a nivel monetario. Al momento de la ruputra, el dinero que dejaba México a CONMEBOL era muchísimo, el temor deportivo al nivel de algunos de nuestros equipos era importante, sin embargo, el respeto directivo al futbol de nuestro país era ínfimo.

También hay que decir que otro factor que adereza la decisión, es que al parecer en el sorpresivo lío de la influeza quedamos en medio de una disputa de poder entre el grupo que gobierna a Nicolás Leoz y el que quiere dejar entrar otros aires al organismo sudamericano. Y ahí, México ha tomado una decisión que puede significar mucho en la futura organización del futbol continental. Esperemos que sea para bien de todos.

Ahora, si bien la FMF le evitó a ese grupo de directivos sudamericanos la humillación de venir a tocar la puerta y la ha dejado abierta para cuando aquellos quieran platicar, nuestro país debe tener bien preparadas las nuevas condiciones que regirían nuestra relación con CONMEBOL y en las que tengamos un trato justo con relación a lo que les significamos económica y deportivamente, sin olvidar que estamos compitiendo en una confederación que no es la nuestra y que debemos también, ceder y mostrar humildad y adaptación en algunas cosas.

No sé si el regreso de México a CONMEBOL se dé inmediatamente o si sea necesaria la ausencia de equipos mexicanos en la Copa Sudamericana del segundo semestre del año. No es fácil calcular cuánto tardará el pesado mecanismo conmeboliano en iniciar una negociación, pero estoy seguro que México se reintegrará a las competencias del Cono Sur con una nueva cara.

Por lo pronto, nosotros debemos evitar las reacciones eufóricas y viscerales ante el conficto, tener bien claro que la disputa no es con todo aquél que esté más allá del canal de Panamá sino con un pequeñísimo grupo de personajes, y sobre todo estar bien centrados en que nuestro objetivo sea justo y la negociación con la mente abierta para el beneficio de todos. La meta debe ser, lograr que la decisión beneficie a ambas partes, que sea ganar-ganar, en todos los aspectos que envuelven al futbol.

Pero por favor... no volvamos a la mesa sin estar preparados para ayudarnos a crecer, pero también claramente ayudar a que el futbol sudamericano tenga beneficios por nuestra presencia.

Por último, quiero invitarnos a seguir todo lo que les tenemos preparado para el arranque de la Liguilla. Ya arrancamos con un interesante análisis de los ocho equipos y sus enfrentamientos y esperemos contar con su presencia para esta fase final y así poder compartir con ustedes la alegría que nos provoca poder informarles lo que sucede.

Recuerden que mi correo wgonzalez@mediotiempo.com, está abierto para recibir todos sus comentarios con alegría y respeto. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Y claro, mi más sincero agradecimiento a todos nuestros hermanos sudamericanos que han mostrado tolerancia, respeto y apoyo para con nuestro país en estos momentos difíciles y extraños. Sé bien que Ustedes son la mayoría.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter González Director Editorial

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