Hay días así...

El futbol es así... de repente le gusta desafiar a la lógica, destrozar los números, tentar al destino y cobrar vida propia durante esos 90 minutos en los que el mundo se pone en sus manos.

El futbol es así... de repente le gusta desafiar a la lógica, destrozar los números, tentar al destino y cobrar vida propia durante esos 90 minutos en los que el mundo se pone en sus manos.

En ocasiones la pelota se mueve como dirigida a control remoto por un niño caprichoso, tal cual sucedió en el golazo de Ludueña ante Cirilo. Otras, sin importar que sea una vez cada veinte años, once desdichados se ponen los zapatos al revés al mismo tiempo y en el mismo lugar, tatuándose en el gluteo una patada de humillación que perdurará por siempre, como los once Diablos que sin importar que fueran los amos de los torneos cortos, los maestros de la regularidad y ejemplo de planeación, vieron como en 90 minutos puede haber muchos escalones hacia abajo, así seas el mismísimo dueño del Infierno.

Pero también, en ocasiones después de meses y meses de malpasadas, de mendigar puntos y aguantar burlas, a un equipo se le junta todo lo bueno en un hora y media. De repente les funciona el trabajo que sin ser más o menos profesional, en un instante cobra sentido, le caen bien a la pelota, el portero de enfrente se estrella con los postes y las redes se mueven como si pasara un huracán de tantas veces que las golpean.

El futbol es así... por eso sigue siendo mágico, indescriptible y autoritario. Siempre el trabajo da frutos, pero hay un día en que se hace lo que él dice, tenga lógica o no. El que patea cuero debe acostumbrarse a esos ratos de dictadura cascarera y entenderlos, disfrutarlos o superarlos sin amarrar sus carreras a ellos.

Después de apabullar, humillar, zarandear al Toluca, el amanecer del América tiene una luz distinta, un sabor más dulce. Los que son Águilas se pararán de la cama silbando, irán a trabajar sonriendo y los apretones del camión serán insignificantes. Pero para los que saben que uno no puede embelesarse con el canto de sirenas del domingo, para esos que hicieron del juego su profesión, el trabajo y la seriedad deben ser igual de fuertes y sólo así, ese 7-2 dejará de ser un accidente para convertirse en un objetivo claro, medible y alcanzable.

Para los que lo sufieron y no lo gozaron, en esta ocasión para los del Toluca, las cosas seguramente pasarán pronto y lo que se ha hecho bien volverá a imponerse por encima de cualquiera de este tipo de acontecimientos tan, pero tan especiales. Lo que es un hecho es que no siempre patearás a tu propio arco sin saber por qué, no siempre la pelota botará justo antes de abanicarla, no siempre parecerá que tus piernas hacen lo contrario a lo que les ordenas.

Mientras tanto, para los que los vemos atrás de la raya de cal, esos momentos seguirán siendo imponentes. Eso es lo que hace de este deporte el más seguido del planeta.

TRICOLOR

Hoy se concentra la Selección Mexicana, con nuevos bríos y un rival que si bien es de respeto, no resulta uno de esos "cocos" desafiantes que tanto y tanto se nos aparecen en el camino.

El Tricolor tiene ante Costa Rica una suerte especial, a pesar del "Aztecazo" tenemos con ellos una historia que ha resultado bastante positiva sobre todo en los últimos años. La última vez que perdimos allá fue en 1992 y en total tenemos 7 victorias, 5 empates y 3 derrotas en Eliminatorias, una de ellas el traumático "Aztecazo" y dos más en su territorio. Si contamos todos los enfrentamientos, hemos conseguido 22 victorias, 14 empates y sólo 5 derrotas.

Aquí debemos ser muy cuidadosos para no caer en excesos de confianza y no permitir que la curva de rendimiento decrezca antes de clasificar al Mundial. Sin duda, el Tri está en una curva ascendente y así hay que mantenerla al menos tres partidos más. Después de eso, habrá que dejarla caer un poco para retomar aire rumbo al Mundial, pero si acaso se rompe la inercia antes de tiempo, la cosa se puede poner bastante complicada.

Pero después de Costa Rica viene un duelo durísimo. Recibimos a Hunduras que vendrá con una voracidad fuera de serie. Es posible que el Azteca, ese amado gigante de concreto nos eche una manita, pero ojo, ese duelo es sin duda uno de los más duros del Hexagonal, por la imperiosa necesidad de ganar.

Por hoy me despido, recuerden que mi correo wgonzalez@mediotiempo.com está abierto para recibir sus comentarios con alegría y respeto. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter González Editor General

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