Fair... ¿qué?

La violencia de las canchas siempre tiende a escalar a las tribunas. Una vez que ha reptado hasta el público se le trepa en los hombros a los más débiles de espíritu para así llegar a los inocentes.

La violencia de las canchas siempre tiende a escalar a las tribunas. Una vez que ha reptado hasta el público se le trepa en los hombros a los más débiles de espíritu para así llegar a los inocentes que de alguna u otra manera acaban cargando con las culpas de otros. En el mejor de los casos, los inocentes deben pagar con restricciones, precauciones excesivas e incluso, con la imposibilidad de ir a los estadios en tal o cual partido, pero la gravedad puede llegar incluso a que algún niño, algún aficionado que no hacía nada más que ver un partido de futbol, acabe en las garras de turbas iracundas. Es curioso. En mucho tiempo no habíamos vivido una coincidencia de conatos de bronca en el futbol mexicano como la que se dio este fin de semana, justo en la llamada jornada Fair Play. Será coincidencia, será nuestro afán de llevar siempre la contraria o quizá sólo la predisposición al cinismo que demostraron algunos jugadores, técnicos y árbitros al escuchar los sentidos discursos que les hicieron leer antes de los encuentros. No lo sé, pero la única verdad es que en los dos mejores partidos de la jornada, los jugadores acabaron quieriéndose matar y, como una peste de contagio inmediato, en las tribunas hubo golpes a la par. Los jugadores deben pensar en los aficionados no sólo cuando les aplauden o abuchean, no sólo cuando les piden autógrafos y no sólo en los de su equipo. En lo que realmente deben poner atención los futbolistas es en mantener la cordura en sus actos, en no generar ni contagiar violencia, en saber controlar sus ardores y frustraciones. Deben respetar los límites, el futbol es un juego de contacto y siempre habrá discusiones y mentadas, pero no podemos tolerar que todo un equipo persiga a un jugador, que las rencillas superen a la profesión, o que veamos que los técnicos tienen que corretear y aplicar llaves a sus futbolistas como si fueran niños berrinchudos para evitar que se golpeen. Al menos en esta jornada, los jugadores de Estudiantes, Santos, Chivas y Puebla, deben sentirse totalmente culpables de haber ayudado a que la violencia en las tribunas se desatara. No se vale que los jugadores de Estudiantes digan "es que se burló" y por ello 20 personas terminaran persiguendo a un hombre. El Fair Play no es golpear al que se burla o insultar al que te gana. Si alguien se equivocó, no te equivoques tú. Y en este caso en especial me llama la atención que el esfuerzo que está haciendo la Directiva zapopana y el técnico Miguel Herrera por generar espectáculo y atraer afición, se rompa con esta absurda indisciplina hacia los árbitros y los rivales. Si van a seguir así se van a pelear siempre, pues ni van a ganar todos los partidos, ni los árbitros se van a dejar de equivocar, así que lo más lógico sería que cambiaran su manera de reaccionar ante los imponderables del futbol. La incitación a la violencia que vimos en esta jornada debe poner a pensar a todos. A jugadores, árbitros, directivos de clubes y a la propia FMF. Es también responsabilidad de los medios y de Medio Tiempo, propagar, propiciar y difundir el juego limpio. No se trata de dejar de hacer faltas, se trata de reaccionar como valientes ante la derrota y ante la victoria, y no sólo simular valentía al perder la cabeza. EL MIÉRCOLES

El partido del Tri ante Honduras del próximo miércoles podría dejar a México en las puertas del Mundial. No se podría lograr la calificación directa matemáticamente de ninguna forma en ese duelo, pero si se gana, realmente Sudáfrica estará a la vuelta de la esquina.

A pesar de tanto exabrupto, el Hexagonal va tal cual se había planeado en cuanto a puntos. Tal vez en la visita a El Salvador no se debía haber perdido, pero todo lo demás está tal cual se necesitaba para clasificar un partido antes de terminar la Eliminatoria.

El equipo ya está en ritmo, en curva ascendente y su futbol cada vez va creciendo en calidad y confianza. En Costa Rica se lució mucho pues se planeó el partido para el momento del Tri. Ahora el reto de Aguirre es ir subiendo ese nivel e ir adecuando la estrategia para que la Selección crezca y no sólo llegue al tope en donde siempre acaba todo.

Bueno, pero eso en este momento es puro adorno. Lo que necesitamos es ganar en el Azteca el miércoles, confirmar matemáticamente el boleto ante El Salvador y entonces sí, a pensar en lo demás. ¡Que haya suerte y talento, Tri!

Me despido. Recuerden mi correo wgonzalez@mediotiempo.com, que está abierto para recibir con total alegría y mucho respeto, todos sus comentarios. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter González Editor General

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