Monstruos en la cabeza

Es cierto que el arbitraje nos desespera. Que en la mayoría de los casos, a los aficionados siempre le parece malo cuando su equipo pierde y justo cuando gana.

Es cierto que el arbitraje nos desespera. Que en la mayoría de los casos, a los aficionados les parece malo cuando su equipo pierde y justo cuando gana. También es verdad que genera conjeturas tan descabelladas que se vuelven lógicas, y que sigue una lógica tan extraña que se vuelve descabellada. Pero también es cierto que así es y será siempre, con errores propios de la imperfección del hombre, sus sentidos y su psicología, y que si no aprendemos a convivir con él, acabaremos peleados con el futbol. Todos, absolutamente todos hemos acabado totalmente encorajinados con un silbante. Todos hemos dicho tal cantidad de tonterías que al día siguiente debemos disfrazar la pena con una sonrisa y un meneo de cabeza, pero cuando se nos vuelve rutina, cuando empezamos a odiar todo lo que se relaciona con los silbantes, entonces no hay salida, comenzamos a odiar al futbol. Sé que muchos quieren sacar trucos, reinventar las declaraciones y aplicar la psicología de masas con maestría, pero la verdad es que cuando la inteligencia se empieza a ocupar en cómo lograr que los silbantes nos hagan algún favorcito, ahí la cosa se pone fea. La cosa es simple, los árbitros no se van a dejar de equivocar, eso es un hecho. Tampoco nos vamos a dejar de enojar, eso también es totalmente cierto. Entonces, la única cosa que queda para poder convivir con el arbitraje, es dejar de sentirnos perseguidos y hacer que el coraje pase lo más rápido posible para no crear monstruos en nuestra cabeza. Si no lo logramos, esos monstruos van a perseguirnos y hacernos sentir muy, pero muy enojados con el futbol. Yo no creo que realmente los arbitrajes estén manipulados. Si así fuera, yo no trabajaría en esto y estoy seguro que la mayoría de los técnicos y jugadores tampoco. ¿Para que trabajarías toda una semana si sabes que no vas a ganar porque un árbitro lo impedirá? ¿Para qué hacer una megacobertura de un partido si ya sabes que resultado está decidido días atrás? Eso es absurdo, así pues, creo que todos los que están en el medio saben que los errores arbitrales responden a simples errores humanos, a algunos berrinches de los de negro, a un choque de personalidades, a incapacidad, pero no a un acto de corrupción. Lo que se vio en el Azteca este domingo fue un mal arbitraje, una combinación entre un Central que perdió el rumbo y un Asistente 2 que no salió en su día. ¿Que les pesó la playera de América? Seguramente sí, como pesan todas las playeras de equipos grandes en el mundo. ¿Que los errores se están manchando con los Estudiantes? Totalmente, y a veces de manera muy cruel. Pero revisé una y otra y otra vez las jugadas, y en todas encontré la causa de la pifia muy a la vista. Lo malo de todo esto es que en el segundo tiempo, cuando al Asistente 2 le tocó equivocarse a favor de Estudiantes, ya el daño estaba hecho.

No creo que Miguel Miguel Herrera deba repetir la historia que ha cursado en Atlante y Monterrey, ahora en Estudiantes. Algo debió aprender, y aunque me gusta que viva el futbol con tanta intensidad, no me gusta que haga como que no sabe lo que está pasando. Porque hoy dice que los árbitros no están tan preparados como antes, pero “antes” tampoco le parecía lo que hacían y mañana... seguramente tampoco le parecerá.

El “Piojo” va para arriba, es un gran técnico y una persona con una sencillez furea de serie, ha hecho de Tecos un equipo al que da ganas ver jugar y logra dar espectáculo, pero también ha hecho de sus declaraciones una aburrida letanía que ya no convence a nadie. Que Miguel vea para adelante, como futbolista sabe que la jugada que pasó ya no sirve, sólo importa la que viene. Que piense en su equipo, en sus jugadores a los que les está llevando una presión innecesaria. Que piense en su imagen y el ejemplo para los “estudiantes”, que por algo se llama así el club donde hoy milita. Él debe adaptarse a la filosofía de su club, no al revés. Que respete su mundo y que se enoje, que lo viva con pasión, pero que no odie al futbol por ello. Los árbitros... Bueno, a trabajar, no queda de otra. El medio sabe que son errores humanos, pero también deben entender que tienen en sus manos mucho más que un juego llanero y no pueden ponerse en plan de berrinche. Están jugando con el futuro económico, deportivo y profesional de mucha gente y sus familias. Respeten su profesión y tampoco se llenen de odio o rencor, que así, nadie puede ser buen juez. Por hoy me despido. Recuerden que mi correo wgonzalez@mediotiempo.com está a su disposición para recibir comentarios con total alegría y respeto. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda. Muchas gracias a todos por hacernos grandes. Walter González Editor General

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