Al Mundial nos llevó...

El pase de la Selección Mexicana se debe a los de siempre, a los que están ahí en todo momento a pesar de muchos esfuerzos, muchos intereses y juegos estúpidos de ego.

Cuando todos habíamos pasado del desencanto a la confianza desmedida, el “Vasco” salió a recordarnos cómo trataron a la comitiva mexicana en El Salvador. Nos arengó a tomar este partido como algo más que tres puntos, mandó un mensaje a jugadores, directivos, aficionados y prensa para recuperar la seriedad del duelo y no festejar antes de tiempo.

Sus palabras, correctas o no, dieron resultado. El juego se trató distinto a partir de ese momento. El Tri tal vez no jugó brillantemente, pero sí lo hizo con mucha seriedad, con gran respeto al rival y una concentración importante. Y aunque algunos se empeñen en demeritar a todo aquel que se vista de verde, el equipo sacó un triunfo que hace dos meses hubiéramos firmado hasta con letras de oro.

Y es que Aguirre nos conoce bien. Los mexicanos no somos de facilitarnos las cosas, cuando perdemos nos hundimos y cuando ganamos nos inflamos. El “Vasco” sabe que en el futbol podemos tener muchos atributos, pero la memoria no es uno de ellos. Sin embargo, Javier tiene una cosa bien clara, y es que la afición mexicana es noble, ama el futbol y a su Selección por encima de muchas cosas. Sabe que nos gusta ir al Azteca, que a pesar de ser rezongones, no podemos evitar soñar juntos cuando vemos rodar la pelota. Esta vez no fue fácil, en esta ocasión fueron demasiadas las voces que bombardeaban a la afición para que simplemente abandonara la esperanza, abandonara la ilusión de verse en un Mundial a través de 23 jugadores. Fueron muchos, fueron persistentes, algunos usaron la mentira y otros fueron convincentes, pero no, la gente siguió creyendo y eso, Aguirre lo sabía.

Sí, a veces parece que sólo nosotros podemos comprendernos.

Rafa Márquez puede pasar en cosa de meses de un “Sven es ideal, no necesita conocer el medio mexicano” a un, “Sven fue un error porque no conocía nuestro futbol”. Podemos ver como hoy todos se suben al barco de la clasificación cuando muchos se habían bajado al sentir la primera oleada. Sin embargo, lo que no cambió nunca fue que, en el fondo, y a pesar del bombardeo pseudocrítico, la afición siempre estuvo ahí, porque quería estar, porque le gusta estar, porque este jueguito nos tiene enamorados.

Hoy estamos en el Mundial, estamos gracias a que la gran afición ha hecho a nuestro futbol poderoso económicamente; estamos porque nuestra liga pesa más que todas las de la zona, clasificamos porque en México se juega más al futbol que en cualquiera de los otros países con los que nos eliminamos y por ende, tenemos más y mejores jugadores, más y mejores estadios, más y mejor infraestructura. Y Aguirre, Cuauhtémoc, Carrillo, Néstor (¡Bravo Néstor!) y todos los que le imprimieron nuevos bríos al Tri, lo que hicieron fue recordarnos estas cosas. Pero no debemos olvidar los errores. En este momento debemos tener más claro que nunca que el Consejo de Dueños no está calificado para tomar decisiones deportivas, que por querer sacarle los millones de dólares a los Juegos Olímpicos, acabamos sin clasificar a ellos y además, poniendo en serio riesgo todo lo que seguía. Sin duda hoy debemos tener claro que se perdió mucho tiempo y se tiraron millones al excusado al hacerle caso a Vergara y traer a Sven. Hoy es cuando se deben recordar todos los errores para no volver a cometerlos ante la primera derrota. Y por todos esos errores, hoy estamos en desventaja con la mayoría de los clasificados. Porque nosotros perdimos dos años en juegos estúpidos de ego, porque nos quisieron partir y nos desgastaron en luchas internas, porque tenemos un equipo con buenos jugadores que trabaja siempre, siempre, a marchas forzadas. Porque así, es muy difícil competir en un Mundial, siendo que los rivales tienen cuatro años o más de trabajo con un mismo técnico y un proyecto a largo plazo que va más allá de “una derrota honrosa”. Y tal vez, sólo tal vez… si en lugar de sonar las matracas de aquí a marzo próximo nos ponemos a trabajar, podamos jugar Cuartos de Final y tener el soporte para un proyecto a largo plazo. El Tri está en Sudáfrica, pero hoy mismo se deben agendar los procesos para el 2014 y el 2018.

Esta pasión tremenda que tenemos, nos debe servir para ser mejores en todos los sentidos y en todos los ámbitos, no para enojarnos y mandar todo al demonio al primer contratiempo. Aprendamos, ya debemos estar concientes que somos capaces, ahora seamos pacientes e inteligentes.

Muchas felicidades a todo el futbol mexicano, a los jugadores que tuvieron la fortuna de contribuir para el boleto, pero sobre todo, a esa gigantesca afición que soporta todo y es la que realmente nos ha llevado al Mundial.

Por hoy me despido, recuerden que mi correo, wgonzalez@mediotiempo.com está a sus órdenes para recibir sus comentarios con alegría y respeto. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda.

Muchas gracias a todos por hacernos grandes.

Walter González Editor General

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