El Tri a la liga ¿una locura?

Cuando escuché la idea, tuve que tomarme mi tiempo. Lógicamente, después de las últimas experiencias nada agradables que provocó el intelecto de Vergara con la Selección Mexicana, la reacción...

Cuando escuché la idea, tuve que tomarme mi tiempo. Lógicamente, después de las últimas experiencias nada agradables que provocó el intelecto de Vergara con la Selección Mexicana, la reacción de rechazo es un lugar al que es fácil llegar, pero tampoco es cosa de quedar traumados y sentir que todo lo que pasa por el mandamás rojiblanco es propicio al fracaso.

"Que el Tri juegue la liga en el Clausura 2010...", ¿locura? Tal vez no tanto. Después de unas horas de darle vueltas en la cabeza, llegué a la conclusión de que lo más atractivo de la propuesta para mí, era su frescura. Más allá de quién lo diga, el escuchar algo nuevo en torno al Tri en un medio donde ya todo se repite como un hechizo, sin duda es de reconocerse, por más descabellado o extravagante que parezca... y más que ésta no me parece tan desquiciada. Debo aclarar que dudo mucho que la propuesta se le haya ocurrido a Vergara/Fuentes (quienes cada vez están más lejos de ser diferentes al resto) o a Rafael Lebrija (quien si días antes había pegado el grito en el cielo por la concentración previa al Mundial de sus tres chivas, menos se le hubiera ocurrido entregarlos al Tri todo el torneo). Pero es una propuesta del Club Chivas que se "salió de la caja". Tal vez llegó muy tarde, quizá si se hubiera dicho hace un año me hubiera creído que de veras podría llegar a ser realidad, pero que se salió de esa caja en la que todo se repite, sin duda es cierto. Para mí, las tres principales ventajas de que la Selección Mexicana juegue como el equipo 19 de la Primera División durante el torneo de Clausura 2010 son: 1. Ritmo futbolístico. Aquí hay que entender que cualquier Selección tiene siempre gran calidad técnica, pero poco tiempo para cohesionarse. Por lo tanto, debe apegarse a un estilo preestablecido, una sencillez en su ejecución y los lógicos altibajos de una escuadra que trabaja, en el mejor de los casos, un mes y medio al año repartido en varias concentraciones. Así, en caso de que el Tri pudiera consolidarse como equipo, tendría una ventaja futbolística real, podría tener más variantes y salvar algo del retraso que trae el hecho de que cambiemos tanto nuestra idea futbolística a través de los años, y algunas carencias técnicas y físicas que es un hecho, existen ante las ocho primeras potencias del orbe. 2. Explosión económica de cuatro meses en la Primera División. Sin duda la parte más atractiva para los dueños. Cada jornada, un lleno en la plaza donde juegue la Selección Mexicana y sería común un aumento en los boletos al estar presentando al Tri y no a un club cualquiera. Más venta de playeras, más venta de cerverza, más venta de souvenirs. Y sobre todo, mayor valor a las transmisiones por TV y una comercialización tal vez al doble del precio lo que se daría normalmente. 3. Atracción a nivel Internacional. El hecho de ser el único país que pone a jugar a su Selección en su propia liga, nos daría una inmediata vitrina internaciónal. Se nos daría espacio en los noticieros de todos los países mundialistas y eso traería una proyección interesante para posibles giras pre o post mundialistas. Y claro, aquí también están las tres principales desventajas: 1. Lesiones y desgaste físico. La más importante deportivamente hablando. Lo lógico, por los números que comúnmente se dan, sería que al menos dos jugadores sufran lesiones durante el torneo, además de que el Tri tendría que enfrentarse a equipos con otro ritmo y otros objetivos, que jugarán a tope y provocarán en los verdes un desgaste físico importante. El Tri tendría que hacer dos Pretemporadas, una para el torneo y otra más pequeña para el Mundial, y eso también aumenta el riesgo de problemas musculares y bajas de juego.

2. Desgaste mediático y exposición de virtudes y defectos. En México, el desgaste al que están expuestos los futbolistas y los equipos es demasiado rápido. No somos un lugar normal, los torneos cortos nos han llevado a que nuestra admiración se fugaz. Sin duda, el Tri podría tener un desgaste que lo haga llegar al Mundial con mucho más crítica y disgusto que ilusión y esperanza. Eso es a nivel local, pero hablando de los posibles rivales del Tri, el hecho de jugar cada semana, sería una oportunidad inmejorable para que todos vieran nuestras virtudes, nuestros defectos y nos tuvieran perfectamente analizados. Claro, la opción sería jugar distinto, esconder las armas, pero si es así, entonces no tendría lógica tener tantos partidos.

3. Vulgarización del producto "Selección Nacional". Uno espera meses para ver al Tri, recorre kilómetros, hace colas inmensas, paga lo que sea y aguarda horas en la tribuna; por ello, cuando vemos que salta al campo la Selección, la emoción es tremenda y los 90 minutos se disfrutan a tope. La Selección es un producto "escaso", que encuentra su valor en la calidad del espectáculo que ofrece y en la grandeza de sus juguadores, pero también en lo pocas veces que juega. Si al Tri lo vemos cada ocho días, el valor del "producto" no será el mismo que si aguardamos meses o años para poder verlo jugar en vivo. Tal vez sea la más fuerte desventaja, pues sus consecuencias irían más allá del 2010. Por supuesto que en estos tres puntos a favor y tres puntos en contra, ya estoy tomando en cuenta el hecho de que los "europeos" no podrán incorporarse hasta la última fase de la preparación y lógicamente no jugarían ninguno de estos "partidos ligueros", pero algo similar sucedió en la Copa de Oro, donde salvo Vela, Franco y Gio, el resto de los seleccionados eran de la liga local, y al final ese trabajo fue la base para el despunte del Tri y la clasificación en buenos términos. Ahí se dio consolidación de hombres como Juárez, Israel Castro, Sabah, Barrera o “Gringo” y la reafirmación de Torrado, Magallón y Ochoa. Así pues, esas fueron las conclusiones a las que llegué de una propuesta que se salió de la rutina, que al menos para mí fue refrescante, pero que al final, parece que morirá en manos del poco tiempo que hay para aplicarla, las costumbres arraigadas que tiene el futbol mexicano y lo riesgoso que resultan los tres aspectos en contra tanto para el Mundial como para el "nombre" del Tri después de Sudáfrica.

Ojalá todas las ideas nos hicieran pensar como lo hizo ésta. Por hoy me despido. Viene una buena semana, la del Clásico y luego se nos caerá encima el cierre del torneo. Con la fecha doble, en un parpadeo estaremos en la Liguilla. Recuerden mi correo, wgonzalez@mediotiempo.com que está a sus órdenes para recibir con alegría todos sus comentarios. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda. Muchas gracias a todos por hacernos grandes. Walter González Editor General

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