¡Hey, Profe, fue mano!

Y a final de cuentas, el problema no es sólo si la mano de Henry fue artera o no, el chiste es que cualquier decisión que se tome para alterar los parámetros establecidos en un duelo de FIFA.

Cuando el mundo del futbol reacciona ante un hecho de alcance mundial, suele hacerlo de una forma utópica y se limita a decir “qué barbaridad”, sin detenerse a pensar cuál sería una real solución, pero no sólo para ese acontecimiento en específico, sino para todos los casos que sean similares. Es muy sencillo ver la mano de Henry y decir “fue trampa, que se repita el juego”. Y cuando no se autoriza que el duelo vuelva a diputarse, es sumamente fácil para todos echarle la culpa a una institución y decir “la FIFA es un asco”, o “en la FIFA no se hace justicia”. También puede uno jactarse de “crítico” si dice “lo que pasa es que Francia es más poderosa”, o catalogar de “ladrón” al árbitro o de “porquería” al sistema. Eso es muy fácil, pero realmente no ayuda en nada. Para el árbitro sueco Martin Hansson, el hecho de que la pelota pegara en la mano de Henry justo en ese momento y en ese lugar del campo, que después se quedara dentro del terreno de juego, que el centro fuera bueno y que además hubiera un rematador que acertara su cabezazo, fue la peor combinación de factores que se pudo dar en su trabajo. Digamos que los planetas se alinearon para acabar con su carrera profesional. Estoy convencido que por la gran cantidad de jugadores que había en el área, el Central no pudo ver la mano. De hecho, por TV era muy complicado darse cuenta qué había pasado sin ver la repetición. Tal vez el juez de línea pudo haberla visto, pero resultaba lógico que él tuviera la vista en la línea de fuera de juego y en si el jugador francés que intenta primero tocar la pelota con la cabeza, lo hace o no. Y a final de cuentas, el problema no es sólo si la mano de Henry fue artera o no, el chiste es que cualquier decisión que se tome para alterar los parámetros establecidos en un duelo regido por la Federación Internacional de Futbol Asociación, estará sentando un precedente para el futbol mundial. El problema era que si la FIFA decidía repetir el juego entre Francia e Irlanda, tendría que repetir todos los partidos donde se dio una decisión arbitral errónea que afectó el marcador. Hay que recordar que la justicia es ciega, no distingue minuto o instancia del partido, y tiene que aplicarse de la misma forma para todos los casos. Esto es, para las instancias reglamentarias, la mano de Henry en el tiempo extra del juego de vuelta de la Repesca para el Mundial, tiene el mismo valor que si se hubiera cometido en el primer partido de cualquier Eliminatoria en el mundo. Cuando la FIFA analizaba la repetición del Francia-Irlanda, no estaba deliberando sólo sobre ese partido, en sus manos estaba la decisión de si iban a repetir todos los cotejos, al menos de Eliminatoria y Copa del Mundo, en los que un error arbitral le dio el triunfo a un equipo sobre otro. De decir que sí, no podría negarse a una petición similar de parte de cualquier Selección del mundo, ya que debe aplicar la misma sanción para una jugada similar dentro del mismo torneo, recordando que todas las Eliminatorias de las seis confederaciones afiliadas a FIFA, pertenecen a un mismo campeonato llamado “Copa del Mundo Sudáfrica 2010”. Es cierto que los agravantes existen, que ese gol fue la diferencia en una clasificación al Mundial. Es cierto que la mano no marcada significa no sólo la felicidad de la mayoría de los ciudadanos de un país, sino cientos de millones de dólares de pérdidas para la economía de la nación que quedó eliminada; sin embargo, es imposible repetir todos los partidos en los que alguien se queja con razón del arbitraje y por lo tanto, no se puede tratar el caso del Francia-Irlanda de una manera distinta. Imaginen que México no hubiera logrado su clasificación al Mundial por un gol de diferencia. Si la FIFA le repite el partido a Irlanda, nuestra Federación estaría en todo su derecho de exigir la repetición del duelo en Honduras, aquél en el que Costly se llevó la pelota con la mano con total intención y anotó el 1-0 en un duelo que terminó perdiendo el Tri 3-1. Sé que muchos dirán, “ahh, pero ahí hubo dos goles más”, o “no, por que México jugó mal después de ese gol y merecía perder”, pero ninguna de esas premisas sería argumento pues recuerden que para la justicia esos detalles no importan, pues sólo estaría juzgándose si según los precedentes, el duelo tiene una falla arbitral similar a la de un partido en el que se decidió la repetición.

Compárenlo con un delito común y corriente. No importa si el banco de donde se robaron el dinero estaba a punto de quebrar o si merecía ser asaltado por sus malas políticas; tampoco importa si el monto de lo robado es uno o cien millones de pesos, ni el color de piel del ladrón o si realmente necesitaba ese dinero, para la ley, el hecho es que se cometió un delito que debe ser castigado con una regla “general” no “particular”.

Y eso a nivel selecciones, pero como las ligas del mundo también están regidas por FIFA, ya veo a los clubes pidiendo la repetición de cinco juegos de cada jornada porque el arbitraje influyó. Tan sólo en los Cuartos de ida del A2009, bajo esa premisa podrían repetirse al menos dos de los cuatro cotejos. Imposible física, económica y organizacionalmente.

¿LA SOLUCIÓN? Así, sin duda la solución no está en pegar el grito en el cielo, ni despotricar contra Blatter. El árbitro es y seguirá siendo un ser humano sin superpoderes, un hombre que no tiene ni omnipresencia ni omnivisión, por lo tanto, la única solución para disminuir estos errores al mínimo, es que la tecnología comience a tomar parte del juego cada vez más de una forma lógica, inteligente y sin volver el futbol en un rompecabezas desarmado. No es nada fácil, no es algo que se puede tomar a la ligera.

Yo no estoy de acuerdo con que la tecnología le va a quitar esencia al juego. Supongo que cuando se usaron en 1970 las tarjetas por primera vez en un Mundial, hubo quienes dijeron lo mismo y defendieron el derecho de “saber detener” a un rival con una buena patada. Pero gracias a esa decisión, el futbol se volvió un deporte en el que la habilidad tuvo la misma o mayor influencia que la fortaleza y dio cabida a todo tipo de personas, sin importar su estatura o complexión; se disminuyeron las lesiones y por ende, se aumentó la calidad de vida de los jugadores.

Sin embargo, considero que no es cuestión sólo de poner a alguien a ver la tele en algún lugar del estadio.

Si se toma la decisión de tomar en cuenta las cámaras para ayudar al árbitro, entonces debe decidirse también que el juez encargado de estar viendo los monitores, deberá tener acceso total a todas y cada una de las cámaras, de lo contrario, estaría en manos de un “productor” con intereses particulares, decidir qué va a repetir o qué no. Además, creo que si hay un juez viendo un monitor para auxiliar a los que están en el campo, éste debe mandar su alerta a través de las diademas de los jueces de forma libre y autónoma, sin que un club se lo solicite y en un tiempo de no mayor a 30 segundos después de la jugada en cuestión. El futbol no es como el tenis, donde la tecnología ha ayudado a decidir algo que sólo tiene dos vertientes, si la pelota picó dentro, o picó fuera; no hay interpretación, sólo un hecho en el que un programa decide “sí o no”. En el futbol no hay "sí o no", influye la interpretación, el sentido común de cada persona, la intención que suponemos que tuvo un jugador, e incluso el humor y los antecedentes de cada futbolista. En el balompié hay factores que es imposible calcular en un programa de computadora. Me despido, aún me dan vuelta en la cabeza muchas ideas, muchas cosas que cruzaron mi mente al ver la mano de Henry y sus consecuencias, pero este texto, para ser una columna, ya es lo bastante largo. Recuerden que mi correo wgonzalez@mediotiempo.com, está a sus órdenes para recibir todos sus comentarios con mucha alegría. Nos vemos el próximo lunes o antes si el futbol nos lo demanda. Muchas gracias a todos por hacernos grandes. Walter González Editor General

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