La Navidad que parecía no llegar

Siempre la Navidad de un año tan difícil como el que vivimos, es especial. Seguramente todos Ustedes, al igual que nosotros...

Siempre la Navidad de un año tan difícil como el que vivimos, es especial. Seguramente todos Ustedes, al igual que nosotros, trabajaron sin parar incluso este 24 de diciembre, seguramente todos Ustedes sintieron en algún momento que no les iba a alcanzar y que tal vez lo mejor era dejarse llevar por la corriente. Es una Navidad especial, a la que llegamos "safe", con pocos regalos y tal vez no tan caros como el año pasado, pero probablemente es también el año en el que menos importa lo que nos regalen, pues hoy nos basta con poder estar junto a nuestros seres queridos. Es un 24 de diciembre que poco tiempo tuvimos para preparar, en el que la cena llegará casi de improviso pues había que exprimir hasta el último minuto de trabajo para poder mantener a flote nuestras naves. ¡Llegamos! Esta Navidad que tan lejana se veía en los primeros meses del 2009 cuando parecía que el mundo se resquebrajaba de golpe, se ha convertido en un punto de referencia, en el que podemos, ahora sí, relajar un poco los brazos, voltear a nuestro alrededor y ver que la tierra sigue en pie, que pudimos, que sacamos esto adelante. Hoy los deseos tal vez no son autos ni casas. Nos regresamos un poco a lo básico, a tener salud, a ser felices, a que las cosas en el mundo mejoren, e incluso no podemos evitar el síndrome de Miss Universo y tal vez por primera vez en muchos años, deseamos de todo corazón "la paz mundial", la paz en todos sentidos, la calma, la estabilidad. Estamos así más cerca de nuestras bases, de nuestros orígenes. Los días de violencia que atacan a nuestro país nos hacen valorar mucho la tranquilidad, el poder salir a la calle sin miedo, ahorita ya no queremos salir en un Ferrari, simplemente buscamos que nosotros y nuestro entorno pueda hacerlo sin temor a sufrir algún delito. Somos más sencillos, somos más puros y más fuertes. Y los que llegamos bien tenemos la gran fortuna de poder ayudar a los que no pudieron terminar el 2009 sanos y salvos. Hay quienes perdieron su trabajo, quienes no aguantaron la hipoteca y no pudieron mantener su vida estable. Hay quienes no pudieron evitar que sus niños sufrieran las consecuencias. A ellos hay que cobijarlos, protegerlos, ayudarles en lo que podamos para que estén bien cuando el cielo escampe. Ellos son responsabilidad de todos. Por eso hoy quiero agradecerle a todos Ustedes. Cada día del año, cada vez que tecleaban "mediotiempo.com" en sus computadoras nos daban el mejor regalo que existe, nos hacían posibles, reales, daban sentido a nuestro trabajo. Ustedes nos obsequiaron no sólo una constancia, sino un año maravilloso, de crecimiento constante, de trabajo (el mejor trabajo), de logros y alegrías. Ustedes nos dan su confianza, eso es lo más valioso que podemos recibir.

Quiero agradecer al maravilloso equipo de Medio Tiempo. A todos y cada uno, a directores, redactores, diseñadores, fotógrafos, programadores, reporteros, corresponsales, administrativos, vendedores, camarógrafos, técnicos... a todos gracias por su entrega y extraordinaria dedicación.

De mi parte, de parte de todo el equipo de Medio Tiempo, lo único que podemos hacer es comprometernos a no flaquear ni un minuto, a trabajar todo lo que el cuerpo aguante para cada día, cada hora y cada minuto que decidas leernos, encuentres siempre algo mejor. Tal vez en algún momento nos equivoquemos, tal vez en otros casos no coincidamos con tu manera de ver las cosas, pero ten por seguro que siempre, cada respiro, entregaremos todo lo que tenemos.

El equipo de Medio Tiempo te manda un fuerte, respetuoso y sincero abrazo, así como nuestros mejores deseos para ti y tus seres queridos.

¡Felíz Navidad!... y gracias, muchísimas gracias.

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