“Moneyball”: ¡Re-invéntate!

Aquel octubre del revuelto 1968, “Dick” consumó su sueño revolucionario; desafió la técnica, la norma, el patrón, la costumbre, la opinión experta, derrotó la presión social...

Aquel octubre del revuelto 1968, “Dick” consumó su sueño revolucionario; desafió la técnica, la norma, el patrón, la costumbre, la opinión experta, derrotó la presión social, y con un récord olímpico de 2.24 mts, re-inventó el salto de altura en los Juegos Olímpicos de México ´68. Richard Douglas “Dick” Fosbury, no era el saltador más dotado de su tiempo, sin embargo su atrevimiento visionario, su capacidad de innovación, el sapiente aprovechamiento de sus condiciones, le alcanzó para conquistar la medalla de oro y marcar un nuevo punto de partida para su disciplina. A partir de aquella idea genial de Fosbury, los saltadores dejaron de impulsarse de frente y con giro, para hacerlo con el “Fosbury flip”, de espaldas y con flexión. (Revive aquel día de México 1968: http://www.youtube.com/watch?v=mYyxDW7Hq8M)

Y es que cuando parece que ya todo está inventado y que las reglas están escritas sobre piedra; cuando parece que el orden es inalterable, y que existe una manera incuestionable de hacer las cosas, alguien -desde lo más profundo de su frustración o de su inconformismo, desde la opresión o la desventaja- se atreve a contradecir las prácticas establecidas y comienza a operar contra las tendencias que promueve el sistema.

Billy Beane es -muy probablemente- el “Dick Fosbury” del béisbol de las Grandes Ligas. El iracundo y obsesivo gerente general de los humildes Atléticos de Oakland es el personaje central de la última revolución que vive el negocio de la pelota. Pero su gesto innovador, su idea transformadora no se cristalizó en el diamante y a la vista de todos -como sucedió con Fosbury- sino en la intimidad de su desordenada oficina, anidada en los sótanos del vetusto Coliseo de Oakland.

Arrinconado por los limitados recursos económicos de los Atléticos, Beane se atrevió a ir en contra de las prácticas habituales del sistema de compra-venta de jugadores en las Ligas Mayores, y mediante una lectura distinta del juego, contrarrestó la abrumadora diferencia que existe entre el equipo más pobre de las Grandes Ligas, Oakland, y las multimillonarias potencias que gobiernan la gran carpa como lo son los Yankees, Boston, St Louis, o Atlanta.

A ocho años de aquel valiente golpe de timón, la historia de Billy Beane y aquellos Atléticos es hoy un exitoso libro y también una inspiradora película estelarizada por Brad Pitt, la cual se acaba de estrenar en Estados Unidos y llegará muy pronto a México. No contaré más, porque Bennett Miller, quien dirigió la premiada cinta “Capote”, cuenta mejor esta fabulosa historia basada -originalmente- en el libro del mismo nombre escrito por Michael Lewis, autor de otro éxito de taquilla “The Blind Side”, la película sobre futbol americano con la que Sandra Bullock ganó el Oscar en el 2010. Además, resulta refrescante ver al ganador del Oscar, Phillip Seymour Hoffman (Capote, Talented Mr. Ripley, Doubt), enfundado en uniforme de beisbolista para encarnar a Art Howe, manager de los Atléticos; y al simpático Jonah Hill (Superbad) en el papel de Peter Brand, el economista egresado de Yale que diseñó el sistema métrico que utilizó Billy Beane para sacar a los Atléticos de su miseria. 

“Moneyball” es una película memorable porque no sólo por reedita la clásica historia del equipo chico que destroza los pronósticos, una trama incombustible, sino porque se trata de una historia real, cercana, llena de valores y lecciones de humanidad. Además, el libro y la cinta quedarán como documento histórico para los estudiosos del béisbol y los negocios. Las Grandes Ligas no son las mismas desde aquel verano, en que los Atléticos ganaron 20 partidos en forma consecutiva y llegaron a los play offs con la nómina más baja de todo el circuito y un plantel plagado de peloteros despreciados por el resto de los equipos.

“Moneyball es una invitación a re-inventarnos, a ver el mundo en el que nos movemos con otros ojos, a buscar alternativas a nuestras problemáticas más agudas, a desafiar las “reglas” que imponen los poderosos, a cuestionar nuestros límites una y otra vez. Estoy seguro que Dick Fosbury, ahora ingeniero civil cercano al retiro en Ketchum, Idaho, sonreirá al ver esta película. Él mejor que nadie, sabe lo que intento transmitir.

*Si quieres ver el trailer de “Moneyball” visita: http://www.youtube.com/watch?v=yd9U11dPr8c

*Si quieres conocer a otros atletas que se atrevieron a desafiar sus límites visita: www.eldiademivida.com.mx

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