Jorge Witker.

Aún hay tiempo

Miércoles 27 de Marzo del 2013



Tres puntos en tres jornadas es el pobre saldo de México en el inicio del Hexagonal. Eso representa un balance numérico idéntico al que se tenía hace cuatro años, cuando se buscaba el boleto para Sudáfrica 2010. En aquella ocasión esa pobre cosecha le costó el trabajo al entrenador sueco Sven Goran Eriksson, y tuvo que ser Javier Aguirre el que enderezara el rumbo sumando 16 de los últimos 21 puntos disputados en aquella fase clasificatoria.

En contra de José Manuel de la Torre se puede decir que sus tres puntos pueden valorarse como una menor producción a la de Sven, ya que esta vez suma tres tristes puntos tras jugar dos partidos en casa y uno fuera, contrario a lo sucedido con Eriksson a quien le tocó jugar un partido en casa (en el que ganó ante Costa Rica) y perder dos fuera (en Honduras y EU).

Pese a esa magra recolecta de puntos, que se apega estrictamente al gris rendimiento de estos tres cotejos, y al quinto lugar que se ocupa en el hexagonal, no habría que ser tan extremistas y drásticos como para pensar en un cambio de entrenador, por más acertado que haya sido tomar esa decisión en dos de los anteriores tres hexagonales.

Hoy numéricamente no habría que encender las luces de alarma, pues ganando 14 puntos (bastarían cuatro triunfos y dos empates) en los siete juegos que restan, se tendría un lugar seguro entre los tres primeros lugares si nos apegados a lo sucedido en los anteriores hexagonales de la CONCACAF en los que con 17 unidades han sido suficientes para ir al Mundial.

Es un hecho que más allá de factores aleatorios, como alguna falla arbitral o una gran actuación del portero rival, a México se le ha complicado ver puerta enemiga cuando su adversario concentra sus energías en defensa, cierra espacios, aguarda muy metido atrás, amontona gente en su terreno y realiza marcas con rigidez y concentración.

Y es que los mecanismos ofensivos del Tri parecen hoy muy predecibles. México ha dominado un sistema en la era De la Torre y con éste se consiguieron resultados en el pasado. Sin embargo, hoy está sufriendo por falta de variantes. La escasez de recursos en ataque ha tornado su juego muy predecible. La ofensiva mexicana parece depender de lo que hagan o no las individualidades, y de qué tan inspiradas salgan éstas.

Quiero creer que en ese rubro hay mucho por trabajar para que México pueda encontrar distintas formas de jugar y sus apuestas sean menos controlables por rivales que seguramente, sobre todo en suelo mexicano, saldrán a buscar el empate como Jamaica o EU lo hicieron.  

Pensar que lo único que queda es seguir dependiendo apenas del “tino” del “Chicharito” o de que se aproveche algún rebote o un descuido rival, sería jugar con fuego y correr un elevado riesgo de repetir en el futuro próximo los sufrimientos vividos este martes ante EU.

Lo que más preocupa, ante la evidente baja de juego de la selección, es que “Chepo” De la Torre no parezca tener la claridad mental para transmitir tranquilidad y evitar la histeria.

Más allá de su rostro adusto, su escasa amabilidad, y sus tensas conferencias de prensa, José Manuel no parece ayudar a aminorar la presión del entorno sino todo lo contrario. En esta fecha FIFA el técnico habló mucho de arbitraje, se enganchó en exceso con los medios y volvió a explicar el amargo 0-0 con un argumento a todas luces insuficiente “nos faltó meterla”.

Resumir los males de su equipo en los empates a nada con Jamaica y Estados Unidos, a la falta de contundencia suena a verdad a medias.

En ambos juegos, el ataque mexicano produjo en realidad pocas jugadas de gol claras, y frente a Estados Unidos ni siquiera se puede hablar de un número suficiente de llegadas como para “culpar” a la mala puntería del amargo empate sin goles.

Es evidente que faltan variantes. De la Torre deberá ponerse a trabajar en eso. Ocuparse de ello porque si bien hoy sería absurdo cesarlo o buscarle sustituto, también lo es reducir el flojo inicio a la falta de suerte o algún arbitraje “tendencioso”.

Se está a tiempo de enderezar el camino sin exceso de heroísmos ni cortar cabezas. Ojalá "Chepo" y su muy capaz grupo de auxiliares se pongan a trabajar en lo que importa, y dejen de preocuparse por temas que como ellos mismos reconocen no pueden controlar. México tiene materia prima para dar más y conseguir el boleto a Brasil 2014 sin tantos sufrimientos. Que así sea…

 

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

Comentarios