¿Perdonará el beisbol a José Canseco?

Me encantan los "come-backs", esas historias de atletas que rechazan vivir en el retiro y que emprenden la aventura –el fabuloso reto- de regresar al deporte de su vida...
“Lots of very good players in camp with the Tigers.
No wonder the Mexican league is called the third major

league”, José Canseco. (Twitter, Febrero 16, 2012)

Me encantan los “come-backs”, esas historias de atletas que rechazan vivir en el retiro y que emprenden la aventura –el fabuloso reto- de regresar al deporte de su vida y derrotar así a los que dudan de su capacidad y pronostican su fracaso. Se trata de un modelo de historia que le encanta al cine estadounidense: ¿Cuántas veces regresó Rocky Balboa a los cuadriláteros? ¿Dos? ¿Tres? ¿Cinco? Porque al final, tal vez no exista una lucha más arquetípica para el ser humano que la batalla contra el tiempo, contra los mandatos de la naturaleza, contra los cambios de época, contra sí mismo. 

El fabuloso regreso de MJ y otros atletas portentosos

El grandioso Michael Jordan se retiró para jugar beisbol y regresó a la NBA para ser campeón de nuevo y llenarnos los ojos con su magia de último segundo. Lance Armstrong se fue del ciclismo tras haber conquistado siete Tours de Francia y volvió a las montañas francesas en el 2009 para probarle al mundo que muy pocos podían con él aun a sus 37 años. Fue tercero en ese Tour y se tomó una foto más en el podio sobre los Champs-Élysées. 

 
En el tennis, la belga Kim Clijsters se ausentó del circuito profesional durante casi dos años, entre 2007 y 2009, pero volvió para ganar el US Open de ese año. Tras su regreso, Clijsters ha ganado dos Abiertos de los Estados Unidos, el Abierto de Australia, entre otros títulos. 
 

Una atleta portentosa como Martina Navratilova se fue del circuito profesional en 1994, pero regresó para demostrarle a todo el mundo que con 47 años podía disputar un título de Grand Slam, como ocurrió cuando en el 2003 cuando alcanzó, junto a Svetlana Kuznetzova, la final del Abierto de los Estados Unidos. Ese mismo año, conquistó el torneo de Wimbledon y el Abierto de Australia en la modalidad de dobles mixtos. 

“El Match del siglo”…¡Veinte años después!

Uno de los retornos más escandalosos y polémicos se suscitó en 1992, cuando tras 20 años sin disputar una partida en público, el excéntrico y genial ajedrecista Bobby Fischer, Campeón del Mundo entre 1972 y 1975, reapareció en la escena internacional para disputar una partida de ajedrez ante su máximo rival, el ruso Boris Spassky, contra quien protagonizó en 1972 el “match del siglo”.

 
Aquella partida se jugó en Yugoslavia; Fischer venció otra vez a Spassky y se embolsó cuatro millones de dólares. Sin embargo, al jugar en territorio yugoslavo, Fischer violó una resolución de la ONU, lo que le obligó a exiliarse en Islandia como refugiado político, para evitar ir a la cárcel en los Estados Unidos. 

¿“Come-backs” en el futbol?

Por su exigente naturaleza, el futbol no es escenario frecuente de retornos heroicos como los antes descritos. Sin embargo, hace algunas semanas, el inglés Paul Scholes salió de un retiro de seis meses para ayudar al Manchester United a salir de su crisis. 

Pero el mejor recuerdo es el de Diego Armando Maradona, quien volvió tras un castigo de año y medio para rescatar a Argentina del desastre previo al Mundial de Estados Unidos 1994. La imagen de Maradona entrenándose bajo las órdenes del malogrado velocista Ben Johnson, y corriendo con un paracaídas atado a su espalda, es –tal vez- el mejor retrato de un “come-back”. 

Y el Tennis dejó a Björn Borg…

Sin embargo, por cada historia de éxito hay decenas de atletas que se quedan en el camino y que fracasan en su intento por volver a su “tierra prometida”. El fantástico tenista sueco, Björn Borg trató de reinsertarse en la élite del tennis a mediados de los 80´s pero su juego ya no respondió a las exigencias de aquel momento. Su deporte había cambiado, y Borg era ya una figura del pasado.

 

Y como él, muchos otros. Sin embargo,  ¿quiénes somos nosotros para negarle a estos atletas descomunales la posibilidad de volver a intentarlo? ¿Quiénes nos creémos para prohibirles la entrada a un mundo que se ganaron por derecho? Al final, es su deporte, es su juego, y es esa pasión incombustible por la competencia la que nos hizo admirarles. 

¿Perdonará el beisbol a José Canseco? 

Toda esta reflexión la provocó un cubano de 47 años que anda en estos días en Cancún haciéndole swings a la pelota y soñando con volver a las Grandes Ligas. José Canseco, poderoso y turbulento, explosivo e incendiario, cínico y arrepentido, aquel que triunfó con los Atléticos de Oakland en 1990 y que después destapó la cloaca del dopaje en las Ligas Mayores, quiere ganarse un lugar en los Tigres de Quintana Roo para jugar en la Liga Mexicana de Verano.

 
Sólo el juego mismo, ése que –como dice Maradona- no se mancha por los errores de los hombres, es quien –al final- debe decidir si le abre las puertas de su paraíso otra vez al transgresor José Canseco. 
 

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