Desde Los Fosos

Este es el mes de la patria, pero en 2011 también es el mes de la F1 para México, pues hace 50 años, en 1961, debutó en la máxima categoría del automovilismo de la mano de Ricardo...

De la mano de Ricardo Llegamos a la F1 “I’ll see you on God’s golden shore…”  Bob Dylan Este es el mes de la patria, pero en 2011 también es el mes de la F1 para México, pues hace 50 años, en 1961, debutó en la máxima categoría del automovilismo de la mano de Ricardo, el menor de los hermanos Rodríguez, nuestros máximos pilotos hasta la fecha. Los datos creo que son de sobra conocidos y si no pues están en la biografía Los Hermanos Rodríguez (escrita por mí). Si no la conocen, les platico. Ricardo prueba en el verano de 1961 en Módena (entonces la Scuderia Ferrari no tenía su autódromo propio en Fiorano y usaba el parque público de la capital regional –Módena– para sus ensayos, mismo que también era usado por aviones ligeros como aeropuerto, de ahí su nombre de Aeroautódromo de Módena) y al marcar tiempos muy razonables Enzo Ferrari lo contrata para debutar en septiembre en el Gran Premio de Italia, para el cual llevan seis autos tipo 156, que eran los mejores de esa temporada. Ricardo recibe el auto más viejo en cuanto a motor, pues tenía el viejo de V a 65 grados que daba unos 10 caballos de fuerza menos que el nuevo modelo de V en 120°, mismo que usaban los líderes del campeonato Wolfgang von Trips (33 puntos) y Phil Hill (28 puntos), así como Richie Ginther, quien era el principal probador de la escuadra roja y Giancarlo Baghetti, quien corría nominalmente para la Scuderia Sant ‘Ambroeus, pero era un disfraz poco engañoso, todos sabían que era considerado el siguiente gran piloto italiano y lo estaban probando sin presión en el equipo privado, que atendían los mismos mecánicos oficiales que lo hacían con los otros cuatro pilotos. El sexto Ferrari 156 –también llamado ‘nariz de tiburón’– era el muletto o auto ‘T’, que diversos pilotos probaron en los entrenamientos del 8 y 9 de septiembre. Ricardo, pese a lo que pudiera esperarse, logró  el segundo mejor tiempo de los 33 participantes (arrancaron 32 pues el 33 fue André Pilette, quien había sido el copiloto de Ricardo en Le Mans 1960 cuando quedaron en segundo lugar y en Monza se aprecia que tan más lento era el belga que el mexicano), superado tan sólo por el conde alemán líder del campeonato. Ricardo recibió asesoría de Juan Manuel Fangio respecto al trazado de Monza y de algo sirvió el consejo del pentacampeón, pues el mexicano es uno de los tres pilotos en la historia que debutan con una primera fila y es el que lo hace con condiciones más adversas (otro día les explico) y apenas tiene 19 años, cuando muchos de sus rivales le doblaban en edad. Ese récord de juventud duraría hasta 2009. Ricardo arranca la carrera arranca mejor que todos y toma la punta en los primeros kilómetros de la contienda. Ahí se mantendría intercambiado liderato con Phil y Richie durante 13 giros hasta que fallan las válvulas del motor (problema de toda la temporada exacerbado por las largas rectas de Monza con acelerador a fondo más del 80% del tiempo en el viejo circuito con óvalo que medía poco más de 10 kilómetros de largo). El mundo quedaba asombrado –una vez más como en Le Mans–, siendo algunos periódicos italianos los más efusivos al nombrarlo el ‘Piccolo Nuvolari’, por su edad y destreza. De los otros cuatro compañeros de Ricardo en Ferrari, Von Trips no salió vivo de Monza, Phil ganó carrera y campeonato, Richie abandonó, al igual que Giancarlo. En resumen: auto bueno con motor viejo, aunque bien manejado, provoca que un joven se convierta en grande instantáneamente; y México entró en la F1 de la mano de Ricardo Rodríguez de la Vega el 10 de septiembre de  hace 50 años. ¡Felicitémonos!

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