Futbol
Editorial Mediotiempo
Columna de Mauricio Cabrera Editorial Mediotiempo

Culpabilidad compartida

El futbol mexicano ha vuelto a ser víctima de la incapacidad de sus dirigentes. El conflicto generado en torno a la situación legal de Santos y León jamás debió de presentarse y, mucho menos, cuando el antídoto para evitar este tipo de escándalos es más que evidente: bastaba con realizar investigaciones previas al cierre del contrato de compra-venta para conocer el perfil de Carlos Ahumada, su calidad moral como individuo y empresario y el tipo de acusaciones que pudieran haber llegado a pesar sobre él. Sin embargo, nada de esto se realizó, la irresponsabilidad de los hombres de pantalón largo se hizo presente y se aceptó el ingreso de una persona dañina para la imagen de un deporte que, para colmo de males, cuenta con el escepticismo de la mayor parte de la sociedad, misma que, ante el desencanto que vive en el ámbito político, quisiera respaldarse en su distracción más importante, pero ni eso puede hacer, pues la disputa por el poder también se ha encargado de ensuciarla.

Resulta absurdo que sea hasta ahora, ya que el daño está hecho, cuando los dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol se pusieron a meditar acerca de la posibilidad de aprobar la inclusión de Ahumada como propietario de una institución que pertenece a la división más alta del balompié profesional en nuestro país; recordando que, en el caso del León, su afiliación se había dado con anterioridad y que, bajo su gestión, se dieron acusaciones de espionaje; atribuyéndosele, incluso,  la responsabilidad de la invasión al estadio Sergio León Chávez, escenificando, así, uno de los hechos más insólitos en los últimos años. Lamentablemente, este tipo de acontecimientos han dejado de sorprender al medio futbolístico nacional, pasando de ser un simple obstáculo en el camino a formar parte de la cotidianeidad. El nivel organizacional en  nuestro deporte está convertido, sin duda, en una sucursal del “País de las Maravillas”, y no precisamente por su capacidad para fascinarnos, sino por su increíble habilidad para reemplazar los errores y ridículos del pasado con otros aún peores. 

Sobran, en estos momentos, los que condenan al señor Ahumada como el personaje perverso y diabólico de esta historia, como el único causante de la penosa actualidad en la que están inmersos los “Panzas Verdes” y los laguneros, cometiendo la equivocación de omitir la culpabilidad de varios de los más altos dirigentes de la FEMEXFUT, a quienes los seduce la idea de quedar como víctimas, queriendo olvidar que “La culpa no la tiene el indio, sino quien lo hace compadre”.

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