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Editorial Mediotiempo
Columna de Mauricio Cabrera Editorial Mediotiempo

Rehidratante Liguilla

No lo digo por la ya tan comentada pausa que convirtió en cuartos los dos tiempos de los partidos, sino porque en verdad la Liguilla termina significándose como un espacio que reconcilia momentáneamente al aficionado con el futbol y a los equipos con un esquema de pasión que apenas puede verse a cuentagotas durante la fase regular. Un oasis en medio del tedio de 17 jornadas en las que ni siquiera importa mayormente qué equipo termine como líder. A muchos incomodó el que la semana pasada escribiera sobre la importancia de que estuvieran los cuatro históricos dentro de los cuartos de final. Después de ver los resultados y el nivel de inmersión del medio futbolístico tendrán que reconocer que hacía mucho tiempo no se vivía una liguilla con tal intensidad, con equipos populares que se hacen respetar, a excepción del América, con escuadras de alto arraigo regional que murieron luchando hasta el fin y con dos entidades como Atlante y Monarcas, oncenas que satisfacen por su propuesta alternativa y valiente. En unas semifinales en las que todos perciben a Monarcas como el colado, como el que arruinó la fiesta de los cuatro grandes, se incrementa el valor de un posible triunfo para los michoacanos. Para fortalecer el tan comentado tema de mi editorial anterior, no es lo mismo imponerse a otras escuadras en la Liguillla que vencer a las Águilas, por más pobres que hayan sido futbolísticamente, echar a Cruz Azul y, para concluir el escenario hipotético, derrotar al ganador de la llave entre Pumas y Chivas. Monarcas, en resumidas cuentas, se encuentra ante la gran oportunidad de dar un paso decisivo en su estrategia de posicionamiento. SI la escuadra dirigida por Tomás Boy es capaz de coronarse en medio de los gigantes, habrá escrito una página memorable, de esas que sí pueden terminar representando nuevos aficionados, un lugar glorioso en la memoria y un pilar para impulsar a un equipo habitualmente local en busca de cierta porción del mercado nacional. El costo de fracasar es menor para los purépechas. No así, por ejemplo, para el América, que si ya sufría una fuerte herida por la eliminación en sí misma, tendrá que padecer los efectos propios de que sus principales competidores hayan alcanzado instancias superiores y, peor aún, que probablemente uno de ellos terminará ostentando una corona que se fue tan rápido como los átomos motivadores de Reinoso. Bienvenida una liguilla como ésta. Tras la frustración tradicional de la Copa del Mundo y la explosión del Barcelona-Real Madrid como estandarte de la revolución globalizadora del futbol, era necesario que nuestro balompié respondiera a su manera, y lo está haciendo a través de partidos espectaculares, con jóvenes promesas que se cuelgan el equipo al hombro y con técnicos que gustan de obtener resultados sin despreciar la forma. Ha sido, pues, una liguilla rehidratante, tanto como esa bebida por la que corremos al término de los partidos para volver a la vida tras el esfuerzo sobre la cancha. De salida Espero sus comentarios en mcabrera@mediotiempo.net y a través de @macafut en Twitter. Ah, por cierto, mis favoritos para clasificar a la final son Pumas y Cruz Azul. ¿El Campeón? Pumas.
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