El coleccionista incurable

El coleccionista incurable es el nombre de un programa de TV de The Biography Channel que habla de todas aquellas personas que tienen una adicción por poseer la mayor cantidad de tal o cual cosa.

El coleccionista incurable es el nombre de un programa que se transmite por el canal de televisión The Biography Channel y en él, como lo describe su nombre, se habla de todas aquellas personas que tienen una adicción por poseer la mayor cantidad de tal o cual cosa.

El mundo del futbol no está exento de este tema, ya que son muchos los aficionados que se dedican a conseguir la denominada “memorabilia”, la cual abarca una gran cantidad de rubros.

Los fanáticos al balompié son dados a coleccionar playeras, pins, banderas, revistas, libros, postales, boletos, autógrafos y todo lo que tenga que ver con este deporte.

En algunas ocasiones esta “enfermedad” puede ser muy costosa, ya que no gastan lo mismo aquellos que compran o intercambian playeras, a lo que desembolsan los que adquieren pins por poner un ejemplo.

Hace unas semanas en este mismo espacio tocábamos el caso de Federico Schürmann, un mexicano que ha dedicado su vida a recopilar libros de futbol y que orgulloso presume tener más de 1500 obras de ese género, y alguna vez comentó que su deseo era ser el mayor coleccionista del mundo, ya según sus propias palabras, el mejor en esto era un ciudadano británico que posee más de 3000.

En el caso de las playeras podemos citar a una persona que vive en Guadalajara y que fue entrevistada para la revista Futbol Total por el Periodista Erick Balderas, quien había creado dentro de su casa un templo para todas sus zamarras, muchas de ellas de clubes populares y otras que prácticamente no figuran en el panorama mundial.

Para no irnos tan lejos, en Medio Tiempo tenemos a un gran coleccionista de jerseys, nuestro compañero Apolo Valdés, quien es un seguidor de los Rayos del Necaxa de hueso colorado y que con orgullo presume poseer más de 100 playeras de este club, así como otras más de diferentes equipos.

En la actualidad por Internet es más fácil que nunca poder intercambiar o adquirir cualquier cantidad de productos futboleros, pero como decíamos líneas arriba, el costo puede variar dependiendo de la adicción de cada persona.

En México en particular, los fans no son muy dados a coleccionar cosas y eso lo vemos desde que se le pregunta a alguien “¿A qué equipo le vas?” y responde “le voy a…”, a diferencia de otros países donde el arraigo balompédico es mayor, ya que por ejemplo en Argentina o España no contestan “le voy a…”, sino que dicen “soy hincha de…” o “soy fan de…”. De inmediato se nota el sentimiento de pertenencia que en un país como el nuestro no prevalece.

En Estados Unidos aunque el “soccer” no es popular (por el momento), pueden presumir que tienen un par de recintos, el primero es el denominado Museo de los Deportes de América, el cual se ubica en Manhattan y aunque cuenta con un espacio muy pequeño dedicado al balompié, se puede apreciar la playera que usó Marcelo Balboa en el Mundial de EUA 1994, un jersey del Tri edición Francia 1998 o el “bra” que traía Brandi Chastain cuando las norteamericanas se proclamaron Campeonas del Mundo de la especialidad en 1999.

También poseen el Salón de la Fama del Soccer y Museo en Oneonta, Nueva York. Aquí en territorio mexicano no tenemos nada que se le parezca y estamos muy lejos de algún día tener algo así.

Cada que alguien atesora cosas y alguna vez las exhibe es como guardar una parte de la historia, ya que por ejemplo la playera que hoy porta el América no es la misma que usaba cuando vivió sus gloriosos años ochenta, o lo mismo se podría decir de la actual zamarra del Cruz Azul y la que los vio dar su mejor época en los años setenta.

Siguiendo con el mismo tema, el canal de televisión The History Channel transmite un programa denominado “El precio de la historia”, y en él se presenta a la familia Harrison, dueños de una casa de empeño en Las Vegas, Estados Unidos.

Ahí la serie cuenta cómo la gente llega a este sitio y quiere vender o comprar algún producto y muestra cuánto puede llegar a valer un determinado objeto, siempre y cuando sea auténtico.

¿Se imagina lo que puede valer en la actualidad una playera de club o Selección firmada por Pelé, Diego Armando Maradona, Alfredo di Stéfano o cualquier otra leyenda del futbol mundial? Y si el personaje en cuestión ya falleció (caso George Best), el precio puede llegar al cielo.

También se pueden recordar los casos de varios futbolistas que no supieron administrarse y al final de sus días padecen graves problemas económicos, por lo que se ven en la necesidad de desprenderse de sus preciados recuerdos para tener una ganancia, y es ahí donde los coleccionistas pagan lo que sea con tal de tener algo de sus héroes, y para muestra basta ver las subastas que se realizan en las prestigiadas casas Sotheby's o Christie's.

El coleccionismo sí es una adicción, pero si se le sabe manejar, en un determinado momento puede ser redituable si se sabe qué comprar o atesorar.

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