Hablaron antes de tiempo… y cumplieron

A diferencia de la semana anterior en la que hablé de que “Cae más pronto un hablador que un cojo”, ahora tocaremos el lado opuesto de la moneda.

A diferencia de la semana anterior en la que hablé de que “Cae más pronto un hablador que un cojo”, por las precipitadas declaraciones de Sandro Rosell, Presidente del Barcelona, de cara a la Final de la Copa del Rey frente al Real Madrid en el Estadio de Mestalla, ahora tocaremos el lado opuesto de la moneda.

Previo al Clásico de Clásicos en México, el técnico de las Águilas del América, el chileno Carlos Reinoso, señaló que “La moral está intacta cuando se juega un Clásico y el que debiera ponerse feliz es el señor Vergara porque le vamos a llenar por primera vez en la historia su estadio”.

Además, el popular “Maestro” añadió que “es muy simple, desde que inauguraron el estadio ése, que está muy bonito, van 10 mil personas, van 5 mil, y ahora que vamos nosotros por primera vez, repito, lo va a ver lleno, porque con el Manchester (United en la inauguración) regalaron los boletos”.

Lo cierto es que sí, para el Clásico Nacional pudimos observar un Estadio Omnilife en todo su esplendor, ni en la inauguración con la presencia de los “Red Devils”, lograron tal hazaña, aunque eso no quiere decir que la mayoría de los presentes fueran aficionados del cuadro de Coapa, tal y como señaló el Mandamás del Rebaño Sagrado, Jorge Vergara, al término del cotejo, donde comentó que “lo llenó Chivas”.

Un pronóstico cumplido.

Por otro lado, el mismo Jorge Vergara dijo a media semana que “aunque el América también viene bien, pero bueno ya recibió cuatro y se puede llevar cuatro de parte de nosotros” y ese vaticinio estuvo cerca de concretarse.

El Clásico de Clásicos se saldó con un 3-0, pero el marcador pudo haber sido de 4-0 e inclusive hasta más amplio de no haber sido por los yerros del Árbitro Erim Ramírez, quien a los 41 minutos no observó que Diego Cervantes derribó con un puñetazo en la cara a Erick Torres en el área americanista, porque debió señalar un penal a favor del cuadro tapatío.

El Nazareno también pasó por alto los constantes golpes del zaguero colombiano Aquivaldo Mosquera, quien bien pudo haber sido expulsado, mismo caso que el de Ángel Reyna, quien al 87’ golpeó con el hombro el rostro de Marco Fabián de la Mora.

Si el Silbante hubiera estado atinado, probablemente el América hubiera acabado con nueve hombres en el campo y con un tanteador en contra más abultado y de haber señalado la pena máxima, y en caso de que Chivas la hubiera convertido, se habría dado el hipotético 4-0 que quería Jorge Vergara.

El futbol siempre da revanchas y para el próximo Torneo, seguramente Chivas llenará el Estadio Azteca (dado que en el presente certamen, las Águilas nunca han visto su campo a tope), y también los azulcremas podrán reivindicarse ante los tapatíos, aunque sólo el tiempo nos dará la razón.

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