¡México volvió a dar una vuelta olímpica en el Estadio Azteca!

Sí, la Selección Mexicana hizo buenos los pronósticos y se convirtió en el primer país organizador en ganar una Copa del Mundo Sub-17.

Sí, la Selección Mexicana hizo buenos los pronósticos y se convirtió en el primer país organizador en ganar una Copa del Mundo Sub-17.

Por fin los Tricolores le volvieron a dar el gusto a su público de dar una vuelta olímpica (tras ganar algo) en la cancha del Coloso de Santa Úrsula, luego que sus últimas celebraciones habían sido cuando obtenían su calificación para las Copas del Mundo (2002, 2006 y 2010).

La última vez que México celebró así con su gente fue hace más de una década, cuando como nación anfitriona se alzó con su primer cetro oficial avalado por la FIFA, la Copa Confederaciones 1999, en la que los aztecas se impusieron por 4-3 a su similar de Brasil.

Seguro que no faltará quien recuerde la obtención de la Copa de Oro 2003, también en la cancha del Estadio Azteca ante la “Verdeamarelha”, pero en aquella oportunidad, los dirigidos por Ricardo La Volpe sólo levantaron la corona y se metieron directo a los vestidores.

Con esta nueva hazaña los Tricolores Sub-17 emularon lo realizado por sus coterráneos que se alzaron con el Mundial 2005 de Perú y aunque las diferencias entre estos dos equipos son varias, el logro es digno de respeto y reconocimiento, ya que fue a partir de ese instante cuando los directivos voltearon la mirada y se dieron cuenta que existían las Fuerzas Inferiores.

A partir del año 2005 fue cuando se implementó la regla 20/11, lo que obligaba a los clubes a darle oportunidades a los noveles valores y tiempo después, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) forzó a los equipos de Primera División a tener filiales en la Liga de Ascenso, donde también tenían que darle oportunidad a los juveniles.

A partir del año 2009 la FMF cambió las reglas y decidió crear los Torneos Sub-17 y Sub-20, los cuales hasta la fecha se disputan de manera paralela al del Máximo Circuito y con ello se le abrió un nuevo escaparate a los jóvenes, de paso, el órgano rector de nuestro balompié, señaló que las oncenas del Máximo Circuito ya no estaban obligadas a tener una filial en la División de Plata.

Como se puede apreciar, el título de la por algunos denominada "Generación Cero” (del cual se derivó el título del libro "Generación Cero ¡México, Campeón del Mundo!" escrito por Sergio Rivero), sí sirvió, y mucho.

Gracias a ellos las Fuerzas Básicas de nuestro país empezaron a recibir el impulso perdido y por ende hoy podemos presumir con todo orgullo que los mexicanos tenemos en nuestras vitrinas 2 Copas del Mundo Sub-17.

¡Suerte y muchos éxitos para esta nueva generación dorada y que las buenas nuevas no paren aquí!

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