En ese Nido, se acabó el amor

Tras 9 partidos dirigidos en el Torneo Apertura 2011 y luego de un saldo de 2 triunfos, 3 empates y 4 derrotas, se acabó el amor que existía en el Nido de Coapa.

Tras 9 partidos dirigidos en el Torneo Apertura 2011 y luego de un saldo de 2 triunfos, 3 empates y 4 derrotas, se acabó el amor que existía en el Nido de Coapa entre el DT chileno Carlos Reinoso y las Águilas.

Desde hacía varias semanas que se venía señalando que esto podía acontecer, luego que el “Maestro” jamás logró hacer funcionar a los azulcremas como su dueño Emilio Azcárraga Jean deseaba, ya que como se recordará él fue quien se lo impuso al Presidente Michel Bauer.

El hijo del “Tigre” buscó resucitar al americanismo con alguien que supiera a la perfección lo que representan esos colores, cómo se aman, cómo se viven, pero eso no fue suficiente para sacar avante a unas Águilas que vuelan sin rumbo y que “puede ser que no estemos entendiendo bien, somos un equipo que todavía no sabemos a lo que jugamos y se debe a todos, no es echar la culpa a nadie porque nosotros tenemos culpa", declaró el artillero argentino nacionalizado Vicente Matías Vuoso.

En el América por más que intentan que las cosas funcionen, no lo logran. Han querido predicar su religión con “spots” que dejan mucho que desear, pusieron a Luis Roberto Alves “Zague” como Vicepresidente Deportivo, a “El Capitán Furia” Alfredo Tena a cargo de las Fuerzas Básicas, pero algo extraño acontece para que las Águilas no logren despegar y por ende, sus aficionados no se sientan atraídos.

Pareciera que los emplumados “viven con el enemigo en casa”, tal y como llegó a señalar Carlos Reinoso un 23 de agosto, esto tras la separación provisional del primer equipo de Isaac Acuña y Renato González, ambos por una indisciplina.

Para ese momento los otrora “Millonetas” ya atravesaban por una irregularidad alarmante, indigna de un equipo que pertenece al círculo de los “4 grandes”, pero ese punto de inflexión pudo ser el que contribuyera a que la relación técnico-jugadores se deteriora y derivara en lo que hoy todos conocemos: el América está sin entrenador.

Posterior a la separación de los juveniles Isaac Acuña y Renato González vino el severo regaño del chileno sobre Vicente Matías Vuoso el 24 de agosto en un entrenamiento en el Estadio Azteca y en el que la prensa estuvo presente. Todo inició cuando el nacionalizado azteca erró dos penales y más tarde remató a gol con el pecho en vez de la cabeza, lo que le valió que el “Maestro” le gritara desde media cancha “¿Estás de acuerdo conmigo que es una mamada?”, acto seguido las acciones se detuvieron.

A los pocos minutos, “Zague” se acercó a platicar con el chileno para solicitarle que no exhibiera a los elementos y menos aún teniendo a la prensa observándolos. Al término del interescuadras, tanto técnico como atacante salieron a decir que así se llevaban y que no había ningún problema entre ellos.

Los problemas en el seno americanista se agudizaron cuando Vuoso, como se señala líneas arriba, criticó el estilo de juego de su equipo, lo que le acarreó que no viera acción a media semana ante el San Luis y en la Fecha 9 contra los Jaguares.

La versión oficial que se manejó fue que calentando para el choque con los Gladiadores sufrió una bursitis en la pierna izquierda, según dijo Alfonso Díaz, Jefe de los Servicios Médicos. Hasta antes de esa “misteriosa” lesión, el también denominado “Toro” había tenido acción en todos los compromisos.

Cual si fuera olla exprés, la presión comenzó a acumularse, ya que muchos empezaron a recordar las palabras de Carlos Reinoso, quien el día 22 de julio dijo que “Aquí es ser campeón o fracasar” y también se citó que el 11 de mayo señaló que “Si no llego a la Final, me voy”. Se hizo el harakiri.

Da la impresión de que los jugadores ya no querían a su técnico y lo reventaron, pero a ciencia cierta sólo lo saben ellos, pero en lo que se debe pensar ahora es ¿Qué sigue? ¿Quién sustituirá al andino? ¿El que llegue podrá recomponer el rumbo o ya es muy tarde?

Por ahora todo es una incógnita, la cual se debe despejar en los próximos días, pero lo que sí es seguro es que al finalizar la campaña rodarán varias cabezas si es que las Águilas no levantan el trofeo de campeón.

La suerte está echada y ahora únicamente queda esperar a que el tiempo acomode las piezas en su lugar.

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